A un año de su asesinato, la Organización Sociedad Civil Las Abejas de Acteal recordó al Padre Marcelo Pérez Pérez como un defensor del pueblo, de la vida y de la justicia. Desde la Tierra Sagrada de los Mártires de Acteal, las comunidades denunciaron que su crimen sigue impune por la falta de voluntad política del Estado mexicano para investigar las verdaderas causas que le costaron la vida.
Por Mario Marlo / @Mariomarlo Fotografías Las Abejas de Acteal
Acteal, Chenalhó, Chiapas, 20 de octubre de 2025.- La Organización Sociedad Civil Las Abejas de Acteal exigió justicia por el asesinato del Padre Marcelo Pérez Pérez, a quien recordaron como un sacerdote comprometido con la paz, la verdad y la dignidad de los pueblos. En un pronunciamiento desde la Tierra Sagrada de los Mártires de Acteal, denunciaron que su crimen permanece en la impunidad “porque quienes administran la justicia en Chiapas y en México no han tenido voluntad de investigar”.
Durante el homenaje, las comunidades rememoraron su paso por Acteal, donde el Padre Marcelo acompañó el caminar de Las Abejas y asumió como propia la lucha contra la impunidad y la violencia estructural que afecta a los pueblos originarios. “Cuando llegó a Acteal, su corazón se fue fortaleciendo; miró en nosotros que no tenemos miedo en denunciar las injusticias”, expresaron.
El comunicado recordó que el sacerdote entendió el sentido profundo de la no violencia como camino de justicia. Inspirado por el ejemplo de los catequistas y las mujeres de Acteal, afirmó que “entregar la vida por la justicia y la paz para el pueblo es convertirse en hija e hijo del Dios de la vida y del amor”.
Desde su ministerio, denunció abiertamente que la Masacre de Acteal, ocurrida el 22 de diciembre de 1997, fue un crimen de Estado, señalando como responsables a Ernesto Zedillo, Emilio Chuayfet, Enrique Cervantes Aguirre y Julio César Ruiz Ferro, entre otros.
Las Abejas recordaron que el compromiso del sacerdote con la verdad lo llevó a ser incomodidad para los gobiernos locales y federales, al denunciar las violaciones a los derechos humanos, la militarización de las comunidades y la expansión del crimen organizado en Chiapas.
En 2011, la Diócesis de San Cristóbal lo trasladó de Chenalhó a Simojovel, donde enfrentó un contexto aún más violento. “Nos dijo: ustedes me enseñaron a no tener miedo, y aunque haya amenazas de muerte, siempre hay que denunciar, porque no se puede callar la verdad”, compartieron.
En su última participación pública, durante la peregrinación del 13 de septiembre de 2024 en Tuxtla Gutiérrez, el Padre Marcelo advirtió, “Chiapas está siendo sometida por la violencia, no queremos ser esclavos… el presidente dice que tiene otros datos, datos a su conveniencia, datos para legitimar sus mentiras.”
Pocos días después, el 19 de octubre de 2024, fue asesinado. Un año después, la organización reafirmó que el crimen sigue impune y responsabilizó al Estado mexicano por su falta de acción. “Fue asesinado por denunciar la violencia desbordada en Chiapas. Aunque los poderosos creen haber matado al Padre Marcelo, solo pudieron matar su cuerpo; su espíritu y memoria viven para siempre en Acteal y en quienes lo conocieron”, señalaron.
El comunicado concluyó con una exigencia colectiva: “¡Justicia y verdad por el asesinato del Padre Marcelo! ¡Alto a la violencia en Chiapas! ¡No más impunidad! ¡Viva el Padre Marcelo, mártir de la paz!”



