El barco Mikeno, último navío de la Flotilla Sumud Global, permanecía frente a Gaza tras la operación de Israel que detuvo a más de 40 embarcaciones y cientos de activistas internacionales que buscaban llevar ayuda humanitaria.
Por Redacción / @Somoselmedio
Ciudad de México, 2 de octubre de 2025.- El barco Mikeno, último navío de la Flotilla Sumud Global que intentó llevar ayuda humanitaria a la Franja de Gaza, permanecía este jueves en el mar frente a las costas palestinas, en medio de versiones encontradas sobre su ubicación, mientras el gobierno de Israel declaró concluida la operación contra la misión civil internacional.
Durante la madrugada del 2 de octubre, la marina israelí desplegó 16 buques de guerra y alrededor de 600 soldados para interceptar a decenas de embarcaciones que navegaban hacia Gaza con alimentos, medicinas y suministros escolares. La operación se llevó a cabo a unas 50 millas de la costa y, según informó el Ministerio de Exteriores israelí, todos los barcos fueron detenidos sin que ninguno lograra romper el bloqueo naval.
“La provocación de Hamás-Sumud ha terminado. Ninguno de los yates de provocación ha tenido éxito en su intento de entrar en una zona de combate activo o violar el bloqueo naval legal. Todos los pasajeros se encuentran sanos y salvos”, señaló la dependencia israelí en un comunicado difundido en su cuenta oficial de X.
The Hamas-Sumud provocation is over.
None of the Hamas-Sumud provocation yachts has succeeded in its attempt to enter an active combat zone or breach the lawful naval blockade.
All the passengers are safe and in good health. They are making their way safely to Israel, from…
— Israel Foreign Ministry (@IsraelMFA) October 2, 2025
Las autoridades trasladaron a los tripulantes de al menos 44 embarcaciones al puerto de Ashdod, para después conducirlos al centro de detención de Ketziot, en el desierto del Negev. La ONG Adalah denunció que las personas detenidas enfrentan dos opciones: aceptar la deportación a sus países de origen o ser llevadas a juicio por “entrada ilegal” a Israel.
El paradero del Mikeno
El barco Mikeno, de bandera belga, habría logrado evadir el primer abordaje militar y continuó navegando hasta situarse a unas 7 millas náuticas de la costa de Gaza. Activistas reportaron que llegó a ingresar en aguas palestinas, aunque medios independientes verificaron que la nave permanecía anclada frente a la franja y dejó de emitir señal GPS desde la mañana del jueves.
El gobierno de Israel advirtió que el Mikeno sería igualmente interceptado si intentaba avanzar hacia Gaza. De confirmarse, el buque se convertiría en el último de la flotilla en ser detenido.
Protestas y reacciones internacionales
La operación militar provocó protestas en diversas ciudades del mundo. En España miles de personas se manifestaron en Madrid, Barcelona y Pamplona en solidaridad con la flotilla y contra el bloqueo a Gaza. Sindicatos italianos convocaron a una huelga general, mientras que el presidente de Colombia, Gustavo Petro, llamó a una “huelga mundial” en apoyo a los activistas.
El gobierno de Turquía denunció la acción como un “asalto”, en tanto que Irán la calificó de “acto terrorista”. Qatar exigió una investigación internacional, mientras que la Unión Europea pidió explicaciones sobre la seguridad de sus ciudadanos detenidos.
En España, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, exigió a Israel la liberación inmediata de los activistas con nacionalidad española y subrayó que “no representaban amenaza alguna”. La Fiscalía española anunció que abrió diligencias para investigar la interceptación de la flotilla por posibles violaciones al derecho internacional.
La Flotilla Sumud Global zarpó a finales de agosto desde distintos puertos europeos y del norte de África con más de 40 barcos civiles y voluntarios de más de 40 países. Su objetivo declarado fue romper el bloqueo impuesto por Israel y abrir un corredor humanitario permanente hacia Gaza.
Las embarcaciones viajaban desarmadas y transportaban ayuda básica para la población palestina. Entre las personas participantes se encontraban parlamentarios, periodistas y figuras públicas, como la activista sueca Greta Thunberg, quien denunció haber sido “secuestrada” durante el abordaje.
El desenlace de la flotilla volvió a colocar en el centro del debate internacional la legalidad del bloqueo marítimo impuesto por Israel desde hace más de 17 años. Mientras el gobierno israelí sostiene que se trata de una medida “legítima” de seguridad, organizaciones civiles y juristas internacionales lo califican como una violación al derecho humanitario que impide la entrada de bienes esenciales a Gaza.

