El corazón palpitante de la Ciudad de México se rindió ante el espectáculo más vibrante del año. Una marea incesante de catrinas espléndidas, música envolvente y un estallido de color ancestral invadieron Paseo de la Reforma. El Gran Desfile de Día de Muertos 2025.
Por Alan Hernández / @alandjhm
Paseo de la Reforma fue uno de los puntos donde cientos de capitalinos y visitantes se reunieron para presenciar el Gran Desfile de Día de Muertos 2025, una de las actividades más esperadas en la capital del país. Desde la una de la tarde comenzó la concentración del público en la zona de la torre del Caballito, donde personal de apoyo, scouts y voluntariado coordinaron el acomodo de las y los asistentes tras el cierre vehicular.
El ambiente fue familiar y festivo. Aunque concurrido, no registró el grado de saturación observado en otros tramos del recorrido. Entre disfraces de catrinas y catrines, maquillajes elaborados y accesorios alusivos a la temporada, la espera estuvo acompañada de música vinculada a la festividad y otras piezas para animar al público. El clima cálido y algunas ráfagas de viento hicieron que el agua de la fuente cercana alcanzará al público en varios momentos.
A las 16:30 horas inició el paso de los contingentes en la zona, con el carro alegórico “Corazón de Tenochtitlan: 700 años”, elaborado por el taller El Volador, que abrió el desfile con símbolos prehispánicos que evocan el origen de la ciudad. A partir de ese momento, el tramo de Reforma se llenó de color, música y diversos cuadros escénicos.
Entre los grupos participantes destacaron comparsas comunitarias, batucadas, bandas de marcha y expresiones artísticas provenientes de distintos espacios culturales de la ciudad. También se observaron vestuarios con referencias prehispánicas y coreografías que incorporaron instrumentos de percusión y elementos tradicionales. El público mostró entusiasmo: niñas y niños subidos en hombros, aplausos constantes y celulares en alto para captar el paso de cada contingente. Algunas y algunos integrantes del desfile se detuvieron brevemente para interactuar y tomarse fotografías con asistentes.
Los carros alegóricos dedicados a figuras de la cultura popular mexicana como Paquita la del Barrio, Tongolele y Carlos Monsiváis generaron una de las mayores respuestas del público. También participaron contingentes institucionales y culturales, así como uno de UNICEF. El cierre estuvo a cargo de El Haragán y Cía, acompañado por Amandititita, seguidos de un inflable gigante del luchador La Parka, que marcó el fin del recorrido en este tramo alrededor de las 17:30 horas.




Aunque la organización fue fluida, en algunos momentos la distancia entre el público y los contingentes dificultó apreciar a detalle determinados números escénicos, debido a los espacios delimitados para la circulación de comparsas y carros alegóricos.
Integrantes de colectivos culturales señalaron el esfuerzo físico y creativo que implica participar. Una colaboradora de uno de los conjuntos explicó que, además del diseño y pintura de las piezas, el transporte y porteo durante el recorrido resulta demandante para quienes las llevan.
El desfile concluyó sin incidentes en esta área, alrededor de las 17:30 dejando a visitantes y habitantes de la ciudad una jornada caracterizada por amplia participación artística y comunitaria.





















