Familias que buscan a sus desaparecidos en México recibieron referentes de memoria, verdad y justicia de colectivos de Argentina, Chile y Guatemala, en un foro que evidenció que la impunidad y el abandono estatal no son excepción: son el patrón en toda la región.
Por Redacción / @Somoselmedio
Ciudad de México, 2 de mayo de 2026.- El colectivo Huellas de la Memoria organizó el foro virtual “Experiencias de memoria comunitaria en América Latina”, transmitido en vivo por Facebook y moderado por May-ek Querales y Xilónen Ramírez. La convocatoria reunió a cuatro ponentes de Argentina, Chile, Guatemala y México en un ejercicio de intercambio entre organizaciones que han construido, desde distintos contextos, políticas y prácticas de memoria frente a la desaparición forzada.
El foro se enmarca en un proceso que los colectivos mexicanos llevan apenas dos meses desarrollando: la reflexión sobre la posibilidad de construir un Manifiesto Nacional por la Memoria Comunitaria, a partir del cual exigir al Estado mexicano que asuma su responsabilidad frente a las graves violaciones a derechos humanos acumuladas desde 2006.
Diana Candelaria Iris García, madre buscadora e integrante de Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila (FUNDEC), describió las condiciones estructurales que enfrentan las familias en ese estado: un índice de impunidad que ronda el 98%, más de cuatro décadas de gobierno ininterrumpido del mismo partido —el PRI— y un sistema judicial que, según documentó el propio colectivo, traslada a sus integrantes hacia la Comisión Estatal de Derechos Humanos como parte de sus trayectorias de carrera, sin que eso se traduzca en mayor protección para las víctimas.
FUNDEC nació en diciembre de 2009, en el contexto de la llamada guerra contra el narcotráfico lanzada por Felipe Calderón en 2006. “Llegamos a la iglesia, que fue después de haber tocado muchas puertas la que nos abrió sus puertas”, recordó Iris García, en referencia al entonces obispo Fray Raúl Vera López y al Centro de Derechos Humanos de la Diócesis de Saltillo.
El colectivo ha construido una serie de prácticas de memoria que se han convertido en referentes nacionales: la Marcha de la Dignidad del 10 de mayo —que en 2026 cumple 14 ediciones—, el Árbol de la Memoria frente al Palacio de Gobierno de Saltillo, el Buscador de la Esperanza —un camión adaptado para visibilizar casos y generar información para la investigación— y una vela construida con material reciclable que el colectivo nombró primer Antimonumento.
“Tomamos la memoria como un acto de resistencia ante la falta de los otros pilares: la verdad y la justicia”, afirmó Iris García. En FUNDEC, de más de 100 casos documentados, apenas dos han llegado a una instancia de judicialización.
Santiago Garaño, investigador del CONICET y coordinador de la Comisión de la Memoria en Argentina, presentó el recorrido de más de cuatro décadas del proceso de memoria, verdad y justicia en su país tras la dictadura de 1976-1983. El proceso incluyó la creación de la CONADEP, el juicio a las juntas militares en 1985, las leyes de impunidad de los años 80, su anulación entre 2003 y 2005, y la reapertura de juicios que han producido más de mil condenas.
Garaño advirtió que la llegada de Javier Milei a la presidencia implicó recortes directos a las políticas de derechos humanos, memoria, ciencia y educación superior. Planteó además una pregunta generacional que consideró urgente: cómo transmitir a las nuevas generaciones el legado de las organizaciones de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo sin que ese proceso quede atrapado en el negacionismo o la relativización del terrorismo de Estado.
Erika Hennings Zepeda, directora de Londres 38 —ex centro clandestino de detención, tortura y exterminio convertido en espacio de memoria—, describió el proceso de recuperación del inmueble y el modelo de trabajo que desarrollaron desde 2009: visitas dialogadas con enfoque generacional, investigación histórica de trayectorias militantes, y acciones jurídicas para esclarecer el destino de las personas desaparecidas que pasaron por ese centro.
Hennings, quien fue detenida en Londres 38 junto a su marido Alfonso Jean Froh —desaparecido desde 1974—, alertó sobre el impacto de los recortes del actual gobierno de ultraderecha en Chile sobre el Plan Nacional de Búsqueda impulsado por el expresidente Gabriel Boric. “Aunque han dicho que habrá continuidad, si no hay recursos es muy difícil que se pueda continuar de la misma manera”, señaló. La desvinculación de profesionales clave de la Secretaría Ejecutiva del Plan fue señalada como una primera señal de retroceso.
Edith López Ovalle, artista visual e integrante de H.I.J.O.S. Guatemala, presentó las estrategias de intervención urbana que el colectivo desarrolla en Ciudad de Guatemala: empapeladas con más de 600 fotografías de personas desaparecidas, masacradas y asesinadas durante el conflicto armado interno —que dejó más de 200 mil personas asesinadas y 45 mil desaparecidas—, esténciles en sitios donde ocurrieron detenciones, y la resignificación del 30 de junio, Día del Ejército, como Marcha de la Memoria.
López Ovalle subrayó la centralidad de los pueblos originarios en los procesos de memoria: fueron organizaciones como la Asociación para la Justicia y la Reconciliación (AJR) quienes impulsaron el juicio que llevó al banquillo a Efraín Ríos Montt. En las comunidades mayas, las ceremonias, la pintura mural y los cementerios con monumentos narrativos construidos por las propias comunidades constituyen formas de memoria que anteceden y desbordan cualquier política estatal.
El foro cerró con una síntesis que atravesó las cuatro experiencias: la memoria no es un gesto simbólico, sino un derecho que los Estados tienen la obligación de garantizar. La colectivización de la lucha —más allá de los familiares directos— y la articulación entre organizaciones fueron señaladas como condición para enfrentar los retrocesos que imponen los gobiernos de ultraderecha en la región.
“La memoria es la resistencia para nosotros”, dijo Iris García. “Queremos una memoria viva, escrita desde nosotros, que diga lo que pasó, lo que faltó y lo que no hicieron.”
La decimocuarta Marcha de la Dignidad convocada por FUNDEC se realizará el 10 de mayo, con punto de reunión en el Monumento a la Madre a las 10 de la mañana y llegada al Ángel de la Independencia.

