El Poder del Consumidor y diversas organizaciones civiles presentaron evidencia ante autoridades mexicanas que demuestra que las Caravanas de Coca-Cola son una estrategia publicitaria encubierta dirigida a la infancia.
Por Mario Marlo / @Mariomarlo
Ciudad de México, 22 de octubre de 2025.- El Poder del Consumidor presentó ante autoridades evidencia científica que demuestra cómo las Caravanas Navideñas de Coca-Cola vulneran el interés superior de la niñez y constituyen una de las estrategias publicitarias más persuasivas y agresivas dirigidas a niñas, niños y adolescentes en México.
El documento fue entregado a la Cofepris, Profeco, la Consejería Jurídica del Gobierno de la Ciudad de México, las Comisiones de Derechos Humanos locales y nacionales, así como a los Juzgados de Distrito. Las organizaciones exigieron cancelar las autorizaciones de estos desfiles por violar derechos fundamentales a la salud y a una alimentación adecuada.
“Las Caravanas de Coca-Cola no son un evento cultural sino un dispositivo publicitario disfrazado de desfile navideño, diseñado para instalar la marca en el recuerdo emocional de la infancia”, explicó el psicólogo Julián Pellegrini, uno de los especialistas que participó en los estudios.
Las Caravanas de Coca-Cola, que recorren cada año las principales ciudades del país con camiones iluminados, música y personajes, se presentan como un espectáculo familiar. Sin embargo, detrás de esta apariencia festiva, se esconde —según la organización— una estrategia de marketing que aprovecha símbolos y valores culturales asociados con la Navidad para fomentar el consumo de refrescos entre menores de edad.
De acuerdo con los estudios elaborados por especialistas en psicología y mercadotecnia, las Caravanas aprovechan la vulnerabilidad cognitiva y emocional de niñas y niños, generando una conexión afectiva con la marca desde edades tempranas. Esto, advierten, crea consumidores leales de por vida, pese a los efectos nocivos de las bebidas azucaradas en la salud.
Entre los principales hallazgos del estudio destacan tres mecanismos de alto impacto:
El engranaje persuasivo, que se basa en apropiarse de festividades y símbolos culturales —como la Navidad y sus valores comunitarios— para ocultar el carácter comercial de la estrategia.
La conexión emocional, que asocia la marca con sentimientos de felicidad, unión familiar y pertenencia social, generando vínculos afectivos desde edades tempranas.
Y la legitimación institucional, que al vincularse con autoridades y empresas, crea una falsa percepción de validez y aceptación social, reforzando el mensaje publicitario y normalizando el consumo de bebidas dañinas para la salud infantil.
México es uno de los países con mayor consumo de refrescos en el mundo, con un promedio de 163 litros por persona al año. Según datos de El Poder del Consumidor, el consumo excesivo de bebidas azucaradas está relacionado con 40 mil muertes anuales, y uno de cada tres nuevos casos de diabetes tipo 2 se asocia directamente a estos productos.
En el caso de la infancia, más del 90% de niñas y niños consumen bebidas endulzadas de forma habitual. Quienes beben una lata diaria tienen 60% más probabilidad de desarrollar obesidad y 26% más riesgo de diabetes si aumentan la cantidad. Además, su consumo en menores de 12 años se relaciona con caries, desórdenes cognitivos y depresión.
Organizaciones civiles y especialistas en derechos humanos solicitaron al Estado mexicano hacer cumplir el Reglamento de la Ley General de Salud, que prohíbe estrategias de marketing dirigidas a la niñez, como el uso de personajes o regalos en productos con sellos de advertencia.
El abogado Javier Zúñiga, del equipo legal de El Poder del Consumidor, enfatizó que “las Caravanas son una forma de publicidad encubierta que abusa de la infancia. Pedimos a las autoridades que actúen con base en la evidencia y prohíban estos desfiles este año.”
Por su parte, Martín Pérez García, coordinador de Tejiendo Redes en Infancia en América Latina, recordó que el artículo cuarto constitucional y la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes obligan al Estado a garantizar el interés superior de la niñez:
“No hay nada más importante que proteger el derecho a la salud y evitar que las empresas burlen los marcos normativos a través de simulaciones comerciales.”
La OMS, OPS, UNICEF y ONU han advertido que la publicidad de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas es una de las principales causas del deterioro en los hábitos alimentarios de la infancia. Por ello, recomiendan regulaciones estrictas y mecanismos efectivos de vigilancia.
El Poder del Consumidor reiteró que las Caravanas de Coca-Cola representan una violación a los derechos de niñas, niños y adolescentes al promover el consumo de un producto que contribuye a la obesidad, la diabetes y otras enfermedades crónicas, bajo la apariencia de entretenimiento.
“El gobierno no tiene nada que analizar: debe cumplir la ley y evitar que se cometa una simulación comercial que vulnera los derechos de la infancia”, concluyó Pérez García.

