Colectivos estudiantiles denuncian agresiones de trabajadores y académicos contra estudiantes. Exigen cancelar las elecciones del Consejo General Universitario, desconocer a la FEU como representación y sancionar a los responsables de la represión.
Por Mario Marlo / @Mariomarlo
Guadalajara, Jalisco, 11 de septiembre de 2025.- El movimiento estudiantil de la Universidad de Guadalajara (UdeG) atraviesa un momento decisivo después del violento desalojo ocurrido la noche del 10 de septiembre en Rectoría General. Estudiantes organizados decidieron mantener un paro indefinido en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) como medida de presión para que sus demandas sean atendidas.
En entrevista, representantes del estudiantado denunciaron que, alrededor de las 8 de la noche, un grupo de aproximadamente 60 personas identificadas como trabajadores administrativos, personal del Hospital Civil y académicos, encabezados por el profesor José Antonio González Orozco, ingresaron al vestíbulo de Rectoría para golpear y expulsar a quienes se encontraban en un plantón pacífico.
De acuerdo con los testimonios, los manifestantes fueron agredidos, se les arrebataron mochilas, celulares y libros, y se les sacó del edificio a empujones. Los hechos quedaron registrados en múltiples videos difundidos en redes sociales.
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El conflicto, sin embargo, tiene raíces más profundas. Estudiantes subrayan que en cada elección de la UdeG participa menos del 20 por ciento del alumnado, ya que la mayoría no se siente representada por la Federación Estudiantil Universitaria (FEU). Por ello, explican, la movilización busca frenar un proceso electoral del Consejo General Universitario que consideran ilegítimo y construir nuevas formas de representación estudiantil.
Tras el desalojo se realizó una asamblea general en el CUCSH con la participación de más de 300 estudiantes. Ahí se decidió instalar el paro hasta que Rectoría dé respuesta a su pliego petitorio, que incluye la cancelación de las elecciones del Consejo General Universitario, el desconocimiento de la FEU como representación del estudiantado, sanciones para los responsables de las agresiones y mejoras en las condiciones de infraestructura y seguridad en toda la red universitaria.
Las y los estudiantes remarcaron que su protesta es pacífica y que su intención es extender la organización a otros centros como CUCEI, CUCBA y CUTonalá, donde ya se realizan asambleas para definir posibles paros. “No somos criminales, somos estudiantes. Queremos estudiar en mejores condiciones y sin miedo a ser reprimidos”, señalaron.
Hasta ahora la Rectora General Karla Planter no se ha reunido con los manifestantes. La única mesa de diálogo fue sostenida con el Secretario General, César Antonio Barba Delgadillo, quien rechazó suspender el proceso electoral del CGU aunque prometió revisar los pliegos petitorios. Horas más tarde esa promesa se rompió cuando trabajadores universitarios desalojaron violentamente a las y los estudiantes de Rectoría.
El movimiento advierte que no cederá hasta que se atiendan sus demandas y sostiene que el paro en el CUCSH es solo el inicio de una movilización más amplia. “Queremos una universidad sin porros, sin represión y con verdadera representación estudiantil”, afirmaron los estudiantes organizados.

