Durante una semana, artistas, fotógrafos y jóvenes de toda América Latina tomaron las calles, los cerros y los muelles del puerto chileno para crear obra colectiva. En su decimosexta edición, el Festival Internacional de Fotografía de Valparaíso (FIFV) reafirmó su espíritu comunitario y político con la pregunta central: ¿Cuál es la naturaleza de las cosas?
Por Donají Sánchez / @Somoselmedio
Valparaíso, Chile.— Del 25 de octubre al 1 de noviembre, el puerto de Valparaíso volvió a convertirse en un laboratorio vivo de creación y reflexión visual. En su decimosexta edición, el Festival Internacional de Fotografía de Valparaíso (FIFV) 2025 reunió a fotógrafas, fotógrafos, artistas, colectivos y estudiantes de distintos países de América Latina bajo la pregunta detonadora “¿Cuál es la naturaleza de las cosas?”. A través de brigadas fotográficas, talleres, caminatas, performances y proyecciones públicas, la ciudad se transformó una vez más en un territorio para la experimentación artística y la construcción colectiva de imágenes.
El festival abrió con la experiencia inaugural en la playa Las Torpederas, donde decenas de participantes compartieron una jornada de comida, conversación y fotografía frente al mar. Desde ese punto, las actividades se extendieron a lo largo del puerto, entre calles, escaleras, bares, centros culturales y espacios emblemáticos como el Parque Cultural de Valparaíso y el muelle Prat, que funcionó como escenario de la exposición colectiva final.
Durante una semana, las Brigadas Fotográficas —coordinadas por Miguel Ángel Larrea, Rodolfo Muñoz y Javier Pérez— trabajaron en campo junto a las Brigadas Juveniles de Imagen Salvaje, conformadas por jóvenes que durante todo el año exploran la relación entre imagen y territorio.
Además de los equipos chilenos, el festival contó con la participación de artistas invitados de México, Colombia, Perú y Argentina. Entre ellos, destacó la presencia de una brigada integrada por estudiantes de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), quienes viajaron especialmente para sumarse al encuentro. “La fotografía es un puente entre territorios y experiencias, una forma de crear comunidad”, compartieron los jóvenes mexicanos durante la presentación de su trabajo en el muelle Prat, donde las obras permanecerán expuestas durante 30 días.
El FIFV 2025 incluyó una amplia programación de actividades abiertas al público. En los Diálogos de Bar, realizados en espacios tradicionales como el San Carlos y el Pajarito, autores y editoriales compartieron sus procesos creativos y reflexionaron sobre los vínculos entre fotografía y vida cotidiana. Paralelamente, la Feria Editorial Tinta & Papel reunió a sellos independientes, revistas, colectivos de impresión y artistas que trabajan el libro fotográfico como espacio de resistencia cultural.
El 30 de octubre se inauguró la Exposición Central del FIFV en la Sala de Artes Visuales del Parque Cultural de Valparaíso, con obras del fotógrafo francés Stéphane Lavoué, quien realizó la residencia de creación 2024, y con trabajos de niños, niñas y jóvenes del programa Imagen Salvaje. También se presentaron las series de Exequiel Vargas (Chile) y Sthefany López (Perú), ganadores del Visionado de Proyectos Fotográficos 2024. Esa misma noche, una caminata colectiva llamada ¿Cuál es la naturaleza de las cosas? recorrió los cerros hasta llegar al barrio Favero, donde La Cocina Pública recibió a los participantes con una cena comunitaria y una proyección musicalizada en vivo por Inti González.
Este año, el festival amplió su alcance hacia el ámbito audiovisual con el apoyo del Centro Cultural Quilpué Audiovisual, que organizó jornadas de proyecciones los días 31 de octubre y 1 de noviembre. En la Iglesia de los Sagrados Corazones se presentó el documental Julia se revela, sobre la vida de la hija del fotógrafo peruano Martín Chambi, y la producción La luz de un fósforo, basada en el archivo fotográfico de Nancy Gewölb. También se realizó un homenaje al fotógrafo chileno Pablo Cabrera, figura clave del FIFV, seguido de las proyecciones de los autores Hans Castro, Amparo González y Sergio Meléndez.
Con curaduría de Emiliano Valenzuela y dirección artística de Rodrigo Gómez Rovira, el FIFV 2025 reafirmó su compromiso con la creación colectiva y la fotografía como acto de encuentro. “El festival demuestra que es posible crear juntos, incluso desde las diferencias. La fotografía se convierte en una fuerza colectiva, una forma de no rendirse frente al miedo y al aislamiento”, señalaron los organizadores de Casa Espacio Buenos Aires 824, la institución cultural que produce el festival y que cuenta con el apoyo del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile.
Más allá de las exposiciones, el FIFV volvió a poner en práctica los principios que lo definen desde su origen: el diálogo horizontal, la creación compartida y la construcción de comunidad a través de la imagen. Cada recorrido, conversación y fotografía generada durante esta edición dejó una huella en el puerto, multiplicando las respuestas posibles a la pregunta que la originó. En Valparaíso, la naturaleza de las cosas se reveló en los rostros, las calles y las miradas de quienes, a través de la fotografía, imaginaron juntos otras formas de habitar el mundo.





