Cientos de personas participaron en Hermosillo en el IV Festival por la Vida y el Agua del Río Sonora. Entre música, teatro y actividades comunitarias, los Comités de Cuenca denunciaron que persisten problemas de salud, contaminación del agua y falta de una reparación integral tras el desastre minero.
Por Redacción / @Somoselmedio
Hermosillo, Sonora, 3 de agosto de 2026.- A doce años del derrame tóxico atribuido a Grupo México en los ríos Sonora y Bacanuchi, cientos de personas se reunieron en el Parque Madero de Hermosillo durante el IV Festival por la Vida y el Agua del Río Sonora, una jornada de música, arte y organización comunitaria que mantuvo en el centro la exigencia de justicia para las poblaciones afectadas.
El encuentro, realizado el sábado 1 de agosto y organizado por los Comités de Cuenca Río Sonora (CCRS) y PODER, reunió durante más de cinco horas a niñas, niños, jóvenes y personas adultas en conciertos, obras de teatro, talleres, conversatorios y actividades relacionadas con la defensa del agua, el territorio, la naturaleza y los derechos humanos y ambientales.
Participaron Gallo Armado, Kontrapatria, Raúl Castelo, Los Chilos de Bacanuchi, Zancadilla Teatro y Barrio Mapache, además de organizaciones y colectivos que utilizaron el espacio para acercar a las personas asistentes a la historia de la contaminación del Río Sonora y a las demandas que las comunidades mantienen pendientes.
Más allá de las actividades culturales, el festival se convirtió en un espacio de memoria sobre las consecuencias del desastre minero y de denuncia frente a lo que las comunidades consideran una respuesta insuficiente de las autoridades y de la empresa responsable.
“El IV Festival por la Vida y el Agua del Río Sonora es un homenaje a la memoria, a la dignidad, a la capacidad de organizar la comunidad para construir una defensa común de nuestra historia y nuestra forma de vida”, expresó Filomena Bonilla, integrante de los Comités de Cuenca Río Sonora.
La defensora agregó que, doce años después del que los CCRS califican como “el peor desastre ambiental de la historia de la minería en México”, las comunidades continúan esperando justicia y una reparación integral.
Comunidades denuncian contaminación y falta de atención
En el pronunciamiento presentado durante el festival, los Comités de Cuenca aseguraron que los problemas derivados del desastre continúan afectando la vida cotidiana de las poblaciones asentadas en la cuenca.
De acuerdo con la organización, existen elementos científicos y ciudadanos que les permiten sostener que el agua continúa contaminada, integrantes de las comunidades presentan metales en el cuerpo y la atención en materia de salud sigue siendo insuficiente. También denunciaron que las plantas potabilizadoras y la reparación ambiental permanecen entre las demandas sin resolver.
“El agua del río y que consumimos en nuestros hogares sigue contaminada, como nuestros cuerpos con metales pesados”, señalaron los CCRS en su pronunciamiento.
Las comunidades acusaron además a los gobiernos estatal y federal de limitar su actuación a reuniones, anuncios y compromisos institucionales sin resultados concretos. Según los Comités, autoridades han sostenido negociaciones con la empresa sin transparentar plenamente los acuerdos alcanzados.
“A doce años parece que el gobierno estatal y federal sólo se dedican a administrar nuestro desastre”, denunciaron.
Entre los pendientes señalados por los CCRS se encuentran la atención integral a la salud, el acceso a agua limpia, la reparación del medio ambiente, la transparencia de los acuerdos con Grupo México, la participación de las comunidades en las decisiones y la construcción de garantías para evitar que un desastre similar vuelva a ocurrir.
Los Comités también cuestionaron que, pese al paso de los años, no exista lo que consideran un Plan de Atención integral para el Río Sonora capaz de responder a las necesidades de las comunidades.
“Ver pasar el tiempo mientras vemos pasar la vida”
Durante el festival, Filomena Bonilla describió las consecuencias que la prolongación del conflicto ha tenido para las familias afectadas.
“Esperar puede parecer sencillo, pero es difícil para las personas que vivimos el peor desastre ambiental minero de la historia de México; es ver pasar el tiempo mientras vemos pasar la vida, mientras somos testigos de una simulación constante de las autoridades que hacen planes y promesas, pero sin resultados concretos”, afirmó.
Para los Comités, la reparación no puede reducirse a nuevos anuncios gubernamentales. Las comunidades sostienen que las medidas deben incluir atención a la salud, restauración ambiental, acceso seguro al agua, rendición de cuentas, participación efectiva de las poblaciones afectadas y garantías de no repetición.
El festival buscó también recuperar la dimensión colectiva de una lucha que se ha extendido durante más de una década. En su pronunciamiento, los CCRS recordaron a integrantes de las comunidades que murieron durante estos años y reconocieron a las personas, organizaciones, activistas, artistas y periodistas que han acompañado la defensa del río.
Frente al desgaste provocado por doce años de exigencias, los Comités reivindicaron el arte, la cultura y la organización comunitaria como formas de mantener viva la memoria del desastre y fortalecer la defensa del territorio.
“Gracias por acompañarnos en el festival de la memoria, la lucha, la colectividad, la resistencia, el arte, la cultura, las infancias; al festival contra el abuso corporativo, contra el abandono y contra la repetición”, expresó Bonilla.
El pronunciamiento concluyó con una frase que sintetizó el sentido político y comunitario de la jornada: “Bienvenidos al festival de la inconformidad, para que todas y todos sepan que se puede bailar y se puede protestar”.




