La exposición “Guerrillas: memoria de la lucha armada en México” abrió en Tlatelolco con más de 58 mil archivos digitalizados y testimonios de mujeres, familiares de desaparecidos y ex combatientes que recuerdan las luchas de los años setenta y ochenta.
Por Araceli Barón / @Somoselmedio
Ciudad de México, 28 de septiembre de 2025.– En el Centro Cultural Universitario Tlatelolco se inauguró la exposición “Guerrillas: memoria de la lucha armada en México”, que reúne testimonios y archivos de movimientos insurgentes de los años setenta y ochenta. El encuentro resaltó la participación de las mujeres en estas luchas y abrió al público más de 58 mil documentos digitalizados de los llamados Archivos de la Resistencia.
Ximena, estudiante universitaria y anfitriona del evento, recordó que “los movimientos armados no son el inicio de la violencia, sino la respuesta a décadas de injusticia institucional”, citando al escritor Carlos Montemayor. Cada sala de la muestra aborda temas como la represión estatal, la desaparición forzada, las pérdidas humanas y el rescate de evidencias que el gobierno intentó borrar.
Jessica Alcázar, integrante de Artículo 19, explicó que la organización resguarda físicamente los archivos y que ahora están disponibles para consulta pública en línea. “Fue un trabajo de años, recibiendo materiales de Chihuahua, Jalisco y otras entidades, hasta reunir más de 58 mil documentos digitalizados”, señaló.
Entre los invitados estuvo Carlos, ex guerrillero Lacandón, quien recordó que las insurgencias surgieron del descontento campesino y obrero en un contexto marcado por la Guerra Fría. “Recuerden —dijo—, los movimientos no son derrotados; sólo son derrotados los que dejan de soñar”.
Durante la inauguración también participó Tita, hija de Rosendo Radilla, quien fue detenido y desaparecido en 1974. Recordó que la lucha no solo estuvo en los combatientes armados: “Es importante conocer los hechos ocurridos por personas que no fueron guerrilleros y que apoyaron con alimento, uniformes o llevando armas descompuestas a quienes podían arreglarlas. Mi primo, que lo hacía, fue detenido y ejecutado en Atoyac”.
La exposición también recrea espacios de vida cotidiana de los combatientes: mimeógrafos usados para imprimir propaganda, guitarras, grabadoras y carteles del Che Guevara, elementos que muestran cómo la militancia combinaba organización, cultura y resistencia.
Para Cinthia, estudiante de psicología de la UNAM, el recorrido es un recordatorio de que las violencias de ayer siguen latentes. Evocó la frase del líder guerrerense Genaro Vázquez: “Si no hay justicia para el pueblo, que no haya paz para el gobierno”.
La exposición “Guerrillas” permanecerá abierta en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, donde los archivos, audios y volantes están disponibles para investigadores, estudiantes y público en general.




