Personal bajo el esquema de servicios profesionales del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) y el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) cierran filas para exigir certidumbre jurídica y pagos retroactivos, señalando una crisis que se extiende más allá de la Cineteca Nacional.
Por Alan Hernández / @alandjhm
Ciudad de México, 27 de febrero de 2026.- La crisis de certidumbre laboral que afecta al sector cultural se ha extendido de manera crítica al Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) y al Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC). Tras dos meses de laborar sin remuneración y sin la formalización de contratos para el presente año, el personal contratado bajo la modalidad de prestadores de servicios profesionales anunció la suspensión total de sus actividades a partir del próximo 1 de marzo.
A través de un comunicado emitido el pasado 25 de febrero, las y los trabajadores de las distintas sedes, incluyendo Acervo, Churubusco y División del Norte, manifestaron su profunda inquietud ante la falta de garantías para el periodo de enero a diciembre de 2026. A pesar de haber iniciado los trámites administrativos, la institución les ha solicitado continuar con sus funciones sin haber concretado la firma de los contratos ni el pago de los meses devengados.
“La falta de formalización contractual y de pago nos coloca en la necesidad de suspender actividades hasta que se regularicen los adeudos correspondientes y se garantice la seguridad salarial del personal de Capítulo 3000”, sentenciaron los trabajadores en su pronunciamiento conjunto.
Radiografía de la precariedad en el cine nacional
La denuncia del personal detalla un esquema de trabajo que califican como inequitativo y precarizado. Entre los puntos críticos señalados se encuentran la prestación de servicios continua durante todo el año, pero con periodos donde se labora sin contrato y sin pago, además de la falta de prestaciones de ley como seguridad social (IMSS) o prima vacacional.
De acuerdo con el documento informativo, la situación ha llegado a un punto donde los propios trabajadores deben aportar sus recursos para evitar que las actividades se detengan:
- Limitaciones básicas: Insumos y materiales de oficina insuficientes para el trabajo diario.
- Desfase salarial: Remuneraciones que no se ajustan a la inflación.
- Promedio salarial: Sueldos que promedian apenas un 50% por encima del salario mínimo de 2026.
- Carga laboral: Realización de actividades especializadas que exceden lo estipulado, sin que esto se refleje en su contratación.
“Resulta indignante que no se contemple el aumento en la carga de trabajo que esto significa para los trabajadores de las instituciones culturales y de cinematografía”, señala el comunicado en referencia al reciente Plan Integral de Apoyo al Cine Nacional.
Un conflicto que escala en el sector cultural
Esta movilización en el IMCINE y el CCC ocurre en un contexto de descontento generalizado. Apenas el pasado 14 de febrero, la Colectiva Cineteca Nacional realizó una manifestación similar por el retraso de pagos y la falta de equipo especializado. Aunque las autoridades han intentado minimizar el impacto, el personal afectado sostiene que el escenario se ha vuelto insostenible. El pliego petitorio exige, de manera urgente:
- Pago inmediato y retroactivo de los servicios prestados desde el 1 de enero.
- Contratación indefinida que reconozca la antigüedad y especialización.
- Sueldos proporcionales y espacios dignos con los medios necesarios para laborar.
“Queremos seguir participando de la importante labor que realiza nuestro Instituto, pero también queremos certidumbre laboral para cada uno de nosotros”, concluye el personal afectado.



