Imparable marea de mujeres

Por Humberto Robles

Lo más revolucionario que una persona puede hacer
es decir siempre en voz alta lo que realmente está ocurriendo.
Rosa Luxemburgo

Acaban de suceder dos actos de gran relevancia en el ámbito cultural latinoamericano: en el hemisferio norte se llevó a cabo el Primer Encuentro de Mujeres de Teatro de la Liga Mexicana de Mujeres de Teatro y en el hemisferio sur se lanzó la campaña Mirá Cómo Nos Ponemos impulsada por la colectiva de Actrices Argentinas, quienes nacieron junto con la inmensa marea verde (mujeres combativas que se identificaron con pañuelos de ese color) que luchan por la despenalización del aborto en ese país del Cono Sur.

Por un lado, el Primer Encuentro de Mujeres de Teatro es, como ellas lo definen, ”Un esfuerzo colectivo construido por y para mujeres hacedoras del fenómeno teatral. Es una propuesta –esperanzada– que busca modificar una realidad que nos mata, nos calla y nos discrimina de manera sistemática y sistémica […] Un espacio seguro, solidario, amoroso y sororo”. Al día de hoy la Liga está constituida por más de 200 mujeres de todos los Estados entre las que se encuentran actrices, directoras, dramaturgas y demás hacedoras de las artes escénicas. Esta iniciativa es indispensable en un país conocido en el mundo por la pandemia de feminicidios, la impunidad que hay en torno a estos crímenes de mujeres y niñas, y donde los índices de violencia de género son escalofriantes.

Partiendo de la frase Hermana, yo te creo y bajo la premisa No estás sola, nosotras te creemos y nosotras te escuchamos, las compañeras luchan para acabar con todo tipo de acoso, abuso y violencia sexual, tanto en las escuelas como en las compañías de teatro, así como en casas productoras y agencias de castings de otros medios. Esta alianza es imprescindible para acompañar y levantar denuncias contra docentes, directores, productores y cualquiera que abuse de su posición y poder. Esto para que no se repita otro caso como el de Felipe Oliva, quien a pesar de 22 testimonios y 7 denuncias penales en su contra fue declarado “no culpable” de los delitos de abuso sexual y violación.

Hoy la Liga se dedica a apoyar varias demandas que son apenas la punta del iceberg de una problemática muy compleja, arraigada a esta sociedad brutalmente machista bajo el yugo patriarcal. Porque no solo están los que violentan directamente a las mujeres, también abundan cómplices entre los que hay machos tradicionales, machos progres, mujeres, integrantes de la comunidad LGBTTT y evidentemente las instituciones escolares y culturales. El opresor no sería tan fuerte si no tuviera cómplices entre los propios oprimidos, afirmó Simone de Beauvoir, y que sirva de ejemplo el caso de Marta Lamas –quien se autodefine como feminista- y que en un libro pone en tela de juicio si la denuncia es legítima o es victimización.

Nunca faltan detractores de los movimientos feministas y sus justos reclamos; hay personas cuyo cretinismo es tan elevado que suelen usar el vocablo “feminazi”, cruel ironía pues precisamente son las mujeres las que están siendo masacradas. Además, cabe señalar que solo el 2% de las denuncias resultan ser falsas, por lo que nuestro esfuerzo debe orientarse en el restante 98%. A nosotres nos toca acompañarlas y apoyarlas porque, como las compañera de la Liga afirman, “Esto ya no lo para nadie”.

Por su lado, el grupo de Actrices Argentinas, integrado por más de 400 mujeres y otras diversidades sexuales, convocó a una rueda de prensa donde se leyó un comunicado para abrigar la revelación de Thelma Fardin quien denunció que el actor Juan Darthes la había violado años atrás cuando ambos daban una gira teatral en Nicaragua; ella tenía 16 años y él 45. La joven actriz narró que se resistió a su agresor mientras este le decía “Mirá cómo me ponés” y finalmente la violó.

La respuesta del colectivo fue la campaña #MiráCómoNosPonemos que de inmediato se viralizó y se volvió tendencia en redes sociales. Y este no es el único proceso contra Darthes; las actrices Calu Rivero, Anita Coacci y Natalia Juncos lo denunciaron por acoso. Por si esto fuera poco, Ana Rosenfeld, abogada del actor, renunció a seguir defendiendo al implicado. Es así como el comunicado de las actrices finaliza exigiendo “Que se haga justicia por nuestra compañera y por todas. Esto recién empieza”.

Estos hechos ocurren tras de la aparición del movimiento anglosajón #MeToo impulsado por docenas de mujeres que sufrieron abusos y violaciones por parte del ejecutivo y productor de cine hollywoodense Harvey Weinstein. El destape de esta cloaca nos insta a tomar una postura y que tangamos claro que de nada vale que sean grandes figuras del arte (Picasso, Woody Allen, Kevin Spacey) u hombres poderosos, no debemos seguir tolerando la cultura machista que violenta a las mujeres y deja impunes a los perpetradores.

En México se clama “Ni Una Más”, un país donde nueve mujeres mueren asesinadas al día, en Argentina se grita “Ni Una Menos”, un país donde una mujer es asesinada cada 30 horas, por lo que es urgente decir ¡Ya Basta! y poner un alto a la violencia de género, no permitirla bajo ningún concepto (aunque quien la cometa sea nuestro amigo, familiar, jefe o colega), no propiciarla ni solaparla, no convertirnos en cómplices (ni por conveniencia ni por omisión), denunciar a los depredadores, y antes que nada creerle a nuestras compañeras para solidarizarnos con ellas.

Si queremos cambiar al mundo, a nuestra sociedad, al ámbito cultural, no hay excusa que valga: la obligación para terminar con la violencia es de todes. Sumémonos a lo dicho por las compañeras argentinas: “El tiempo de la impunidad para los abusadores debe terminar”.

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