Los Jarocholos buscan representar la identidad mexicana mediante una propuesta que fusiona el son jarocho, la cumbia y elementos de resistencia de la cultura chicana.
Texto y Fotografías Citlali Téllez /@Tlalikopizkli
Ciudad de México 6 de septiembre de 2026.- La agrupación Jarocholos llevó a la explanada del Palacio de Bellas Artes su propuesta de danza experimental, como parte del programa de actividades de la exposición Aztlán, túnel del tiempo.
Jarocholos surgió en las calles de la Ciudad de México, donde el espacio público se convirtió en su primer escenario. Principalmente en la Alameda Central y avenida Juárez, Isa, Ricardo y Jorge comenzaron a bailar y a botear.
En entrevista a SomoselMedio, Jorge explicó que el proyecto nació tanto de una necesidad económica como del encuentro entre sus integrantes mientras bailaban en la calle:
“Nace desde una necesidad económica, al solventar nuestras cuestiones personales. Nos encontramos bailando aquí en la Alameda de Juárez, boteando. Nos conocimos primero tres chicos: Isa, Ricardo y tu servidor, Jorge. Después la banda nos pasaba a ver y nos decía que si éramos jarochos de la ciudad y cómo nos llamábamos”.
El nombre también surgió en las calles. Jorge recordó que inicialmente no tenían una identidad definida como agrupación:
“Nosotros no teníamos nombre y llegó un señor jarocho y nos dijo: ‘Ustedes son jarochilangos’. Y de ahí empezó el juego de palabras. Nosotros solo zapateábamos cumbia en nuestros descansos”.
El público, el son jarocho y la cumbia fueron algunos de los principales elementos que dieron forma a Jarocholos. Con el paso del tiempo, cada integrante aportó elementos para construir el significado del nombre y la propuesta artística.
“Dijimos: ‘Jarochilango se escucha medio raro’. Y de la nada un día dijimos: ‘Jarochilango, jarochuntaro, pues jarocholo’. Y desde ahí empezó la fusión. Conforme fue avanzando el colectivo, Jimena se integró después, luego llegó Cuauhtli, y hoy existe esta necesidad de representar la identidad del mexicano a través del son jarocho, en combinación con esta otra parte de resistencia que es la cultura chicana”, explicó Jorge.
Isa, Jorge, Ricardo, Cuauthli y Jimena han buscado crear una nueva manera de representar a México y a la danza por ello, su nombre y la fusión de ritmos que los ha llevado a crear un estilo propio y que en la actualidad han podido hacer uso de la explanada de Bellas Artes con total libertad, narró Isa:
Eh, es una experiencia muy enriquecedora para nosotros porque al ser eh solicitados por el Museo del Palacio de Bellas Artes, es muy bonito que puedan considerarnos como parte de esta exposición. Nosotros hemos dicho que no somos identificados ni jarochos ni cholos.
Sin embargo, hoy fue una gran responsabilidad traer lo que nosotros hacemos aquí y algo que a nosotros nos gratifica demasiado es siempre la experiencia, la calidez de la gente que nos acompaña y el día de hoy fue mucha. Fue un reto muy bonito, pero creo que justamente como lo dijimos hace rato, lo más bonito es justamente el momento en el que la danza académica se olvida por un momento y compartimos esto este gusto que todos tenemos, que es bailar juntos y con la gente que está observándonos, acompañándonos y apoyándonos.
Para Jarocholos, la mezcla de referencias no busca reproducir de manera literal las culturas que inspiran su propuesta, sino construir una expresión propia de identidad.
Jorge explicó:
“Nuestra idea no es representar como tal a ninguna de las dos culturas, sino representar el hecho de ser mexicano y ser resistente ante los cambios. Como nos dedicamos a la danza, también está esta necesidad de juntar y bailar algo que no fuera lo habitual, algo que salga desde nuestro corazón para los mismos jóvenes. Desde ahí nació el querer hacer algo distinto”.
Los Jarocholos continúan presentándose en distintos espacios públicos de la Ciudad de México, principalmente en la calle 16 de Septiembre y en la zona de la Alameda Central, donde su zapateado, la cumbia y el son jarocho forman parte del paisaje cotidiano del Centro Histórico.
El colectivo asegura que continúa en una etapa de experimentación y creación:
“Tal vez no estamos todos juntos, pero siempre hay alguno de nosotros aquí haciendo algo. Estamos experimentando, estamos creando y estamos felices de que la gente lo esté recibiendo de esta manera”.





