Más de 90 organizaciones campesinas, sindicales, indígenas, feministas, ambientales, académicas y de derechos humanos reunidas en la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México presentaron la Declaratoria Conjunta del Encuentro Nacional T-MEC, donde exigieron que la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá priorice la vida, la soberanía y la justicia sobre los intereses corporativos.
Por Mario Marlo / @Mariomarlo
Ciudad de México, 22 de octubre de 2025.- Movimientos sociales y organizaciones de todo el país se pronunciaron por una revisión profunda del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), al considerar que este acuerdo ha acentuado la desigualdad, la precarización laboral y la dependencia económica.
Reunidos los días 21 y 22 de octubre en la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, las y los representantes de más de 90 organizaciones nacionales e internacionales presentaron la Declaratoria Conjunta del Encuentro Nacional – Asamblea de Incidencia frente al T-MEC, en la que reafirmaron su convicción de que la soberanía no se negocia y que la vida debe estar por encima del lucro.
En el documento, las organizaciones advierten que la revisión del T-MEC no puede reducirse a aspectos comerciales, pues sus efectos abarcan dimensiones sociales, laborales, alimentarias, ambientales, culturales y de derechos humanos. “A más de tres décadas de la entrada en vigor del TLCAN, hoy T-MEC, los pueblos de México seguimos padeciendo las consecuencias de un modelo neoliberal impuesto que ha profundizado las desigualdades y la destrucción de los territorios”, señalaron.
Durante el Encuentro Nacional se realizaron mesas de trabajo en torno a los ejes de migración, agricultura, medio ambiente, seguridad humana y paz. Desde estas perspectivas, los movimientos participantes coincidieron en la necesidad de construir una agenda trinacional de los pueblos que coloque en el centro la justicia social, la equidad de género, la cooperación y el respeto a los derechos humanos, sustituyendo la lógica de la competencia por la solidaridad.
La Declaratoria resalta la urgencia de proteger la soberanía alimentaria y el derecho a decidir sobre las semillas y los territorios. Las organizaciones exigieron retirar el maíz y el frijol del T-MEC y garantizar la protección de las semillas nativas libres de transgénicos y agrotóxicos, así como del agua y la biodiversidad amenazadas por la expansión agroindustrial. En materia ambiental, se reivindicó la plena vigencia del Acuerdo de Escazú y el reconocimiento de la naturaleza como sujeto de derechos, bajo la tutela de las comunidades que habitan los territorios.
En el plano económico y jurídico, la Declaratoria demandó la eliminación del mecanismo de resolución de controversias Inversionista–Estado, que otorga privilegios a las corporaciones extranjeras por encima de los derechos humanos. También planteó la necesidad de impulsar una paz verdadera que no se limite al despliegue militar, sino que enfrente las causas estructurales de la violencia como la impunidad, la exclusión social y la corrupción.
Las organizaciones participantes se comprometieron a construir una agenda nacional de los pueblos frente a la revisión del tratado, a exigir transparencia y participación social en toda negociación internacional y a articular un frente amplio que coloque la justicia y la autodeterminación en el centro de las relaciones entre los pueblos de América del Norte. “Una verdadera cooperación regional no puede fundarse en la subordinación ni en la competencia, sino en la solidaridad, el respeto mutuo y la redistribución de la riqueza”, subraya el documento.
Entre las firmantes se encuentran la Asamblea de Incidencia del T-MEC, Campaña Sin Maíz No Hay País, El Poder del Consumidor, Fundar, Frente Auténtico del Trabajo, Otros Mundos Chiapas, Vía Orgánica y más de 90 organizaciones, redes y personas defensoras de derechos humanos. Todas coinciden en un mensaje central: el futuro de México y de sus pueblos no puede seguir determinado por los intereses de las corporaciones, sino por la defensa de la vida, la justicia y la dignidad.

