En el pueblo mixteco de Río Blanco Tonaltepec, las celebraciones del Día de Muertos no son muy ostentosas ni llamativas, de hecho, todo transcurre con mucha calma y solemnidad. El elemento que más llama la atención son las ofrendas de día de muertos que se instalan en mesas grandes, tal como los más ancianos del pueblo las hacían, lo que quiere decir que no han tenido alteración alguna desde hace años, al ver estas ofrendas da la sensación de que el tiempo se detuvo.

Foto: Fermín Guzmán

Dos elementos esenciales en las ofrendas de Río Blanco, son la “Flor de Todos Santos”, una flor silvestre que solo crece en estas fechas y que se usa para cubrir la mesa, después sobre la flor. El segundo es el pan que realizan un día antes del Día de Muertos, este pan lo hacen en los hornos que cada familia tiene en su casa, algunos son muy antiguos y su forma es variada, los panes los realizan de diferentes formas: muertitos, conejos, búhos, canastas, calaveras, entre otros.

A diferencia de otros lugares, en Río Blanco Tonaltepec, las familias se quedan junto a su ofrenda el primero y dos de noviembre, esperado la llegada de sus seres queridos, entre un ambiente solemne y emotivo. A los visitantes que llegan esos días, les ofrecen, pan, mezcal, café, comida que por más sencilla que parezca es un verdadero manjar.

Río Blanco es un pueblo migrante por lo que actualmente hay muy pocas familias viviendo, por esta razón las ofrendas de Día de Muertos, junto con otras tradiciones estén en riesgo de desaparecer.

Foto: Fermín Guzmán
Foto: Fermín Guzmán
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Foto: Fermín Guzmán
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Foto: Fermín Guzmán
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