En el Día Internacional de los Derechos Humanos, madres buscadoras de Colima peregrinaron hasta la Catedral Basílica Menor para exigir verdad, justicia y la búsqueda efectiva de las mil 496 personas desaparecidas en el estado.
Por Monserrat Cárdenas / @Somoselmedio
Colima, Colima, 11 de diciembre 2025.- En el Día Internacional de los Derechos Humanos, este miércoles 10 de diciembre, las madres buscadoras de Colima caminaron desde el jardín Núñez hasta la Catedral Basílica Menor para pedir fortaleza, verdad y justicia ante la ausencia de sus hijas e hijos. Con fe, dignidad y memoria, la peregrinación buscó no sólo honrar a la Virgen de Guadalupe, sino visibilizar la crisis de desapariciones que atraviesa la entidad.
Encabezadas por un carro alegórico adornado con flores y una manta donde la imagen de la Virgen Morena aparecía rodeada de decenas de rostros de personas desaparecidas, las madres avanzaron por la avenida principal del centro de la ciudad. Llevaban camisetas con las fotografías de sus hijas e hijos y atuendos alusivos a la devoción guadalupana. A su paso, comerciantes, peatones y fieles observaban en silencio en medio del flujo característico de una de las celebraciones religiosas más concurridas del país.
“Este año vinimos a darle las gracias por un año más de vida para nosotras y también por el hallazgo del hijo de una compañera, que le fue notificado hoy. Queremos darle gracias a la Virgen por ese milagro”, expresó Carmen Sepúlveda Gómez, presidenta de la Red Desaparecidos en Colima A.C. El “hallazgo”, como explican las familias, implica la localización de restos o indicios que permiten avanzar en la búsqueda, aunque ello también confirme la ausencia definitiva.
Al llegar a la Catedral, las esperaba el rector Osiris Juan Pablo Aguilar Castañeda, quien presidió una misa en memoria de las mil 496 personas desaparecidas en la entidad, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO). Frente a una iglesia repleta, el sacerdote recordó el peso simbólico de la búsqueda: “Y hoy, como la Virgen, traen —si bien físicamente no a su hijo— sí el recuerdo, sí la memoria; traen al templo incluso la foto de su familiar. Se convierten en esa Virgen que presenta en el templo a su hijo, con una sola intención: tener la dicha y la gracia de volverlos a ver, de volverlos a encontrar”.
Para Carmen, la fe es una de las pocas certezas que sostienen su caminar. “Si no tuviéramos fe ya no estuviéramos aquí. Pero yo creo que Diosito y la Virgencita siempre están con nosotras y nos dicen: tienen que tener fe, estar al pie del cañón, y aquí estamos. Seguimos en la lucha hasta encontrarlos”.
En los últimos años, la Iglesia Católica ha acompañado diversas acciones de memoria impulsadas por las familias, desde misas en la Plaza de las y los Desaparecidos hasta marchas como la realizada en Coquimatlán en 2022 por la paz y la dignidad de los jóvenes. Aunque la relación no siempre fue sencilla, hoy las madres reconocen un mayor acercamiento.
“Nosotras tenemos poco tiempo participando con la Iglesia, dos o tres años, porque al principio no nos querían hacer misas, querían que fueran a la hora que ellos querían; batallamos mucho. Pero de dos años para acá ha habido más acercamiento, y eso para nosotras es bueno, porque la Iglesia es fuerte y si ellos le dicen a la sociedad que nos apoye, a lo mejor jala más gente. No pedimos nada más que nos acompañen en las marchas y que nos apapachen, porque nuestro dolor es grande”.
En un estado que supera las mil 496 personas desaparecidas registradas, las madres buscadoras insisten en que la fe no sustituye a la justicia, pero sí las sostiene para exigirla. Su peregrinación, como su lucha, seguirá recorriendo calles, plazas y templos hasta que cada una de sus hijas e hijos sea encontrado.












