Durante un foro informativo realizado en Chazumba, comunidades indígenas de la región Mixteca Oaxaqueña-Poblana denunciaron los impactos ambientales, sociales y comunitarios de la minería, rechazaron las agresiones contra defensoras del territorio y reafirmaron su compromiso de organización comunitaria para impedir proyectos extractivos.
Por Redacción / @Somoselmedio
“La amenaza más grande para nuestro territorio sigue siendo la minería”, señalaron los pueblos Ñuu Savi, Nahua e Ingiwa durante el Foro Informativo sobre los peligros de la minería en los pueblos de Oaxaca y Puebla, realizado el 13 de diciembre en el municipio mixteco de Chazumba. En el encuentro, comunidades indígenas de la región Mixteca Oaxaqueña-Poblana compartieron testimonios sobre los daños que han provocado los proyectos extractivos en sus territorios.
Las y los participantes expusieron que la actividad minera ha generado contaminación de ríos, manantiales y fuentes de agua, además de un profundo deterioro del tejido social y comunitario. “Las empresas mineras van acompañadas de los cacicazgos y autoridades que permiten el saqueo de los recursos, provocando el divisionismo entre las familias y comunidades”, expresaron durante el foro.
Las comunidades indígenas denunciaron que el modelo extractivista no solo afecta al medio ambiente, sino que también incrementa los conflictos internos y vulnera los sistemas comunitarios de organización. En ese sentido, advirtieron que la minería impone “una lógica de saqueo que ignora deliberadamente las realidades sociales, culturales, ambientales y comunitarias, colocando el lucro por encima de los derechos humanos y de la vida misma”.
Durante el encuentro, los pueblos Ñuu Savi, Nahua e Ingiwa rechazaron de manera contundente las agresiones contra defensoras y defensores del territorio. Exigieron un alto inmediato al acoso, hostigamiento y violencia, particularmente contra las mujeres Ngiwa defensoras del territorio y, de manera específica, contra las integrantes del Grupo de Mujeres de Los Reyes Metzontla.
Asimismo, las comunidades manifestaron su rechazo a los vuelos de avionetas y drones sobre sus territorios, así como a la extracción de material pétreo en la región Mixteca Oaxaqueña-Poblana, prácticas que consideran una forma de vigilancia, intimidación y avance de proyectos extractivos sin el consentimiento de los pueblos.
Para las comunidades indígenas, el territorio no es una mercancía ni un espacio vacío. “Es madre tierra, es memoria, es identidad, es fuente de vida humana y no humana”, afirmaron. Subrayaron que el territorio se cuida y se reproduce mediante las asambleas comunitarias, la comunalidad, los sistemas normativos propios y los rituales heredados de sus ancestros.
En su declaratoria, los pueblos Ñuu Savi, Nahua e Ingiwa reiteraron que “atacar el territorio es atacar la existencia misma de los pueblos”, por lo que anunciaron su decisión colectiva de defender la vida mediante la organización comunitaria, la unidad entre pueblos y el ejercicio pleno de sus usos y costumbres.
Finalmente, reafirmaron su compromiso de impedir la entrada de empresas mineras y cualquier proyecto extractivista en sus territorios, al tiempo que llamaron a fortalecer las redes comunitarias y la defensa colectiva como única vía para garantizar la vida, el agua y la continuidad de los pueblos indígenas en Oaxaca y Puebla.



