Habitantes de la alcaldía Azcapotzalco exhortan a los 23 pueblos originarios restantes al registro ante el SEPI para mantener su identidad, tradiciones, fiestas patronales y formas de organización comunitaria y evitar ser absorbidos por la urbanización.
Por Yolanda Bahena / X: @wiolandmx
CIUDAD DE MÉXICO.- En el marco del 2° Encuentro de pueblos y barrios originarios de Azcapotzalco 2026, habitantes de los pueblos San Miguel Amantla y San Juan Tlihuaca de la alcaldía Azcapotzalco —la demarcación con el mayor número de asentamientos históricos en la Ciudad de México— exhortaron a los 23 pueblos que aún no lo han hecho a registrarse como pueblos originarios y señalaron la importancia de hacer valer sus derechos como pueblos que albergan siglos de historia y memoria para evitar quedar en el olvido y ser absorbidos por la metrópoli de la Ciudad de México.
Durante el fin de semana habitantes de la alcaldía Azcapotzalco realizaron un evento cultural en el Jardín Hidalgo para reconocer y compartir la riqueza de sus tradiciones; entre las actividades, se llevaron a cabo presentaciones musicales, de poesía, bailes, comida típica y saberes ancestrales.
El día domingo 9 de agosto se realizó un conversatorio acerca del procedimiento de registro de pueblos indígenas en el que participaron integrantes del consejo del pueblo de San Miguel Amantla y San Juan Tlihuaca, así como el concejal de Azcapotzalco, quienes compartieron el proceso comunitario, administrativo, los retos y dificultades para lograr el registro ante la Secretaría de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes, (SEPI) de la Ciudad de México, al ser los dos primeros pueblos originarios en lograr su registro de los 25 que conforman la alcaldía Azcapotzalco.
Fernando Rosique, concejal de Azcapotzalco, indicó que fue la voluntad colectiva y el deseo de salvar el patrimonio cultural e histórico que guardan los pueblos y barrios originarios en la alcaldía, “porque el principio del registro es llevar a cabo esta acción social, política, legal, pues fue darle justamente a los pueblos de Azcapotzalco un espacio histórico, un espacio no solamente legal, sino social en la conformación de la Ciudad de México y de Azcapotzalco”, señaló.

De acuerdo con Rosique, los pueblos y barrios originarios son grupos sociales que descienden de las poblaciones asentadas en el territorio actual de la Ciudad de México desde antes de la colonia y del establecimiento de las fronteras actuales, conservan sus propias instituciones sociales, económicas, culturales y políticas, sistemas normativos propios, tradición histórica, territorialidad, cosmovisión o parte de ellas.
“Actualmente los pueblos y barrios originarios en la Ciudad de México son alrededor de 60 registrados”, dijo.
Azcapotzalco es considerada la alcaldía con más historia de pueblos originarios pues su historia data antes del año 1428 y del dominio de los mexicas. Rosique resaltó que debajo de la demarcación se encuentran construcciones prehispánicas y agradeció a la maestra y cronista Silvia Escamilla por el valioso aporte documental histórico. “Aquí enfrente tenemos a la hermosa catedral y abajo hay basamentos piramidales de lo que había antes”, mencionó.
El 16 de diciembre de 2025, los asentamientos de San Miguel Amantla y San Juan Tlihuaca lograron su reconocimiento oficial como pueblos originarios mediante su publicación en la Gaceta Oficial local.
Miguel Vargas Rodríguez, habitante del pueblo de San Juan Tlihuaca, detalló el proceso del registro: “se convocó a todos los grupos parroquiales, al comisario ejidal y a los grupos culturales, a la sociedad civil, incluyendo a los COPACO (Comisiones de Participación Comunitaria) y a los diferentes troncos familiares en una asamblea que se llevó a cabo en marzo del año pasado, el 16 de marzo, donde asistieron aproximadamente 245 ciudadanos de San Juan Tlihuaca, estuvimos de acuerdo en que se asignara el nombre de pueblo originario porque ya teníamos toda esta historia”, resaltó.
Por su parte, Honorio Hernández María, habitante del pueblo de San Miguel Amantla, denunció que en la administración pasada se acercaron a la CEPIS, que negó su solicitud: “No, ¿para qué se quieren inscribir? Además en los pueblos ya no hay nada de tradiciones, ya en los pueblos ya todo está absorbido por la Metropolitana”, respondió entonces la institución. Sin embargo, Hernández compartió que con el acompañamiento del concejal actual, Fernando Rosique, en la nueva administración de la alcaldía, hubo más apertura y accesibilidad.
Resaltó que vale la pena hacer el registro: “obtuvimos el derecho de que en el pueblo de San Miguel Amantla y en San Juan Tlihuaca ya no se llevaron a cabo la elección de copacos, ya que ahora es a través de una asamblea con el pueblo y hay este reconocimiento de las autoridades tradicionales de los pueblos”.
El procedimiento de registro
Para obtener el registro como pueblo originario, Fernando Rosique comentó que el procedimiento consta de convocar una asamblea popular con los pobladores de auto adscripción por lo que se tiene que garantizar que exista asistencia y acreditar que son habitantes del pueblo.
Durante la asamblea se da la información de la intención de inscribir el pueblo originario en el Sistema del Registro de Pueblos y Barrios en la Ciudad de México y se pregunta a los asistentes si están de acuerdo en que el pueblo adquiera su registro y se le reconozcan sus propios derechos que conserva la Constitución.
Una vez documentada la asamblea, se tiene que hacer una solicitud escrita al SEPI donde venga quién promueve, el domicilio del poblado y un contacto para recibir notificaciones. También, se debe entregar una relación de documentos que integren un expediente del por qué ese pueblo tiene esa identidad y necesidad de que sea registrado, acompañado de reportes fotográficos históricos, códices, crónicas de Indias, títulos primordiales, juicios, documentación del espacio geográfico y bibliográfica académica que acredite que ese pueblo tiene un antecedente prehispánico.
Estos documentos deben ir subdivididos en apartados donde se hable de cultura e identidad, actividades culturales que realizan los pueblos, las fiestas patronales, actos culturales, danzas, algunos ritos e incluso algunas cuestiones sincréticas de la combinación de lo prehispánico y lo colonial.
Además, se requiere un apartado de continuidad histórica donde se acreditan los monumentos históricos, por ejemplo, las iglesias. De acuerdo con Rosique, en Azcapotzalco las iglesias datan del siglo XVII y del siglo XVIII.
“Se documentó al grado de que la solicitud escrita de San Miguel Amantla tiene un poco más de 200 páginas y San Juan Tlihuaca tiene alrededor de 500 páginas de documentación histórica”, resaltó Rosique.
Durante el conversatorio se enfatizó que fue un trabajo colectivo, pues son los pobladores quienes invitaron a grupos culturales, grupos religiosos y grupos organizados a formar parte de este esfuerzo.
Ejercicio de derechos
El concejal de Azcapotzalco indicó que el registro como pueblos originarios de San Miguel Amantla y San Juan Tlihuaca va a mejorar su condición de vida y de existencia como comunidad, “hay una necesidad muy fuerte de que la gente se autoorganice y que sepan defender sus derechos, que eso es lo fundamental. No buscamos nada que no sea defender los derechos de la misma comunidad”, subrayó.
Los derechos sobresalientes con los que disponen ahora los pueblos originarios registrados son el presupuesto participativo y el de asamblea, es decir, el presupuesto participativo ahora ya no se lleva a cabo a través de la elección de un voto como anteriormente se hacía, sino a través de una asamblea con la participación de los ciudadanos.
Al término del conversatorio se hizo la invitación y exhortación a los 23 pueblos restantes de la alcaldía Azcapotzalco a que realicen su registro para gozar de derechos fundamentales como pueblos originarios. Anunciaron que dos de ellos están a la puerta de su registro.
“Lo fundamental es que la comunidad, la sociedad, en su conjunto, o sea, independientemente de los actores políticos y sociales que existan, se organicen, defiendan sus derechos. Autodeterminarse, autoconocerse y resguardar su identidad es un derecho colectivo, es un derecho tutelado por el Estado mexicano y debe hacerse valer, los derechos están ahí en la ley”, enfatizó Rosique.



