En el marco de los 25 años de FUCAM, el colectivo Mujeres que Vuelan utiliza la fotografía aérea para proponer una nueva forma de mirar la enfermedad: una donde el paisaje y la anatomía se funden en un mismo proceso de resiliencia.
Por Alan Hernández / @alandjhm
La tecnología y la vulnerabilidad humana convergen en las instalaciones de la Fundación de Cáncer de Mama (FUCAM). Bajo el título “Territorios que Sanan”, el colectivo Mujeres que Vuelan presenta una propuesta que utiliza la perspectiva cenital de los drones como herramienta de documentación, dispositivo de sanación física y emocional. Esta exposición reúne el trabajo de 25 creadoras, una por cada año de labor de FUCAM, institución que desde el año 2000 es referente en la atención oncológica en México.
El proyecto, que inició su recorrido en el Museo del Carmen, ha evolucionado hacia un diálogo donde el arte conversa directamente con la oncología y la psicología. De acuerdo con el INEGI (2023), el cáncer de mama es la enfermedad de mayor incidencia entre las mujeres de 20 años y más en México; frente a este panorama, recuperar la narrativa personal es un acto de resistencia.

El vuelo como herramienta técnica y humana
Mujeres que Vuelan, co-fundado por la artista visual Daniela Ustaran, nació para reducir la brecha de género en el pilotaje de drones. De acuerdo con datos de la UNESCO, las mujeres representan apenas el 35% de los estudiantes en áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM), una disparidad que el colectivo combate mediante la capacitación técnica. Lo que comenzó como una red para democratizar el uso de esta tecnología hoy es una propuesta estética con profundas implicaciones sociales.
La fotografía aérea ofrece una “mirada de pájaro” que permite alejarse del detalle doloroso para comprender el ecosistema completo. Observar un volcán o una costa desde cientos de metros ayuda a entender que el cuerpo humano atraviesa estaciones y erosiones. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha destacado que la integración de artes y tecnologías innovadoras en los entornos de salud no solo mejora la experiencia del paciente, sino que fortalece la resiliencia emocional, transformando un dispositivo técnico en un aliado de la salud pública.
La logoterapia y el paisaje: Sanar a través del sentido
Selene Hernández Taboada, logoterapeuta en FUCAM, explica que el paisaje funciona como una herramienta de proyección emocional. Para una paciente que enfrenta la incertidumbre de un diagnóstico, la fotografía aérea devuelve una sensación de orden. Este enfoque de acompañamiento se fundamenta en la Norma Oficial Mexicana NOM-041-SSA2-2011, la cual en su apartado 9.6 (Acompañamiento emocional) establece que toda paciente con diagnóstico de cáncer de mama debe recibir apoyo de forma integral, reconociendo el impacto del bienestar psicosocial en el tratamiento.
Hernández Taboada señaló que las texturas de la tierra permiten verbalizar sentimientos complejos. Un territorio que muestra resiliencia, como vegetación creciendo tras un incendio, ayuda a identificar procesos propios de recuperación.
Al respecto, la especialista subraya que “La imagen nos permite poner afuera lo que a veces no podemos decir con palabras. El paisaje se vuelve ese tercer elemento que nos ayuda a encontrar un sentido de vida en medio de la adversidad.” Esta metodología cumple con el Artículo 3 Fracción II bis, de la Ley General de Salud, que prioriza la salud mental como parte fundamental de la atención médica, validando el uso de la fotografía como un puente hacia la aceptación y el sentido de vida.

El asombroso vínculo entre paisaje y célula
Uno de los puntos más innovadores es la colaboración con la Dra. Sandra Romero, investigadora de la UNAM. A través de un video que vincula las fotografías del colectivo con imágenes microscópicas, la ciencia ha encontrado un lenguaje común con el arte. La Dra. Romero destacó que las grietas de un desierto o las formaciones rocosas guardan patrones estéticos casi idénticos a los de los tumores estudiados en el laboratorio.
Durante su intervención, la investigadora expresó “Gracias por darnos un nuevo lienzo. Esperemos que pronto podamos unir un tercer nivel, que no solo es la emoción espiritual o psicológica, sino la emoción que vive un científico al ver nuestras imágenes viendo las células de cáncer de nuevo.” Esta perspectiva permite desmitificar la enfermedad, integrándose a los patrones naturales de la materia. Como afirmó la doctora: “La ciencia no se ha llevado al grupo, sino a FUCAM”, subrayando cómo el arte ha humanizado el estudio clínico.
Resiliencia visual y gestión cultural
La muestra integra diferentes experiencias, como la de Stephanie Pérez, quien utiliza el retrato para organizar el caos visual vinculado al TDA. Para ella, la fotografía de un volcán es un símbolo de renacimiento. Por su parte, María Amparo Clausell, directora del Museo del Carmen, destacó la importancia de abrir los espacios institucionales a estas causas, “El patrimonio no solo resguarda historia, también genera diálogo con el presente. Proyectos como este promueven una visión accesible y contemporánea de la cultura, acercándola a donde más se necesita: a la vida y la salud de las personas.”


El futuro: Un recorrido por la república
Con más de 29,000 nuevos casos diagnosticados anualmente en México, la labor de FUCAM es crítica. El colectivo adelantó una tercera fase de colaboración que profundizará en la unión de las dimensiones espirituales, psicológicas y científicas. El objetivo final, menciona, es que la tecnología del dron siga sirviendo como puente para que las mujeres se reapropien de sus historias.
La exposición Territorios que Sanan se encuentra actualmente en las instalaciones de FUCAM, donde permanecerá hasta finales de mayo. Posteriormente, continuará su recorrido a lo largo de la República Mexicana durante los siguientes meses. Para conocer más detalles sobre las fechas y sedes de la itinerancia, se puede consultar la información oficial en las redes sociales de FUCAM y del colectivo Mujeres que Vuelan.







