Colectivos independientes y agrupaciones de la escena rockera en México alzan la voz, en un ladrido de vida. En el marco de la sexta edición del festival altruista organizado en el Faro de Oriente, se articulan jornadas médico-veterinarias masivas, esterilizaciones y conciertos de rock para confrontar la precarización y visibilizar los derechos de los animales en situación de calle.
Por Alan Hernández/ @alandjhm y Andrea Nolasco/ @andrea.nolasco1224
La persistencia del abandono de animales en los espacios urbanos arroja una problemática estructural que va más allá del descuido individual: es el resultado de la falta de políticas públicas efectivas y de una profunda crisis de educación y empatía social. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y organizaciones protectoras, en México 7 de cada 10 perros sufren algún tipo de maltrato o negligencia, mientras que aproximadamente el 70% de los perros y el 60% de los gatos se encuentran en situación de calle o abandono. A pesar de que el 69.8% de los hogares mexicanos cuentan con algún tipo de mascota, lo que suma un acumulado de cerca de 80 millones de animales de compañía en el país, México ocupa de forma sostenida los primeros lugares en maltrato en América Latina, con un panorama donde solo el 0.01% de los casos denunciados reciben una sanción legal efectiva.
Ante la insuficiencia de los mecanismos gubernamentales y el colapso de los centros de control animal, diversas iniciativas civiles han optado por la acción directa y la solidaridad comunitaria. Desde los barrios el proyecto Un ladrido de vida, que es el festival autogestivo que combina la música rock con servicios médicos veterinarios gratuitos.
Autogestión, salud comunitaria y el esfuerzo en el Faro de Oriente
En su sexta edición, que se celebrará en el Faro de Oriente de la alcaldía Iztapalapa, zona elegida históricamente debido a la persistencia de problemáticas como el abandono, la violencia hacia los animales y la cercanía con el Cerro de la Estrella, el festival busca un esfuerzo colectivo en el ámbito privado y comunitario. De acuerdo con sus fundadores, Cuénce Slautomar Álvarez y la psicóloga educativa Karen Odet Alciba, el proyecto nació desde hace seis años ante la urgencia de atender a perros y gatos en situación de calle, maltrato o violencia.
La jornada médica de este año fija metas ambiciosas respaldadas por la participación solidaria de más de 70 médicos veterinarios operando simultáneamente en un quirófano gigante, además de servicios de medicina preventiva, vacunación, desparasitación y módulos con rayos X digitales y ultrasonido para atender emergencias. En la edición anterior, el festival logró concretar 176 esterilizaciones y atender a cerca de 300 pacientes; para este año, la expectativa apunta a superar las 200 cirugías y contar con insumos médicos para socorrer hasta 350 o 400 animales, operando todo de forma completamente gratuita gracias a donaciones conscientes y al trabajo de brigadeo comunitario.

El rock como trinchera y altavoz social
La columna vertebral de Un ladrido de vida se sostiene también en la convergencia de la música rock y las expresiones contraculturales. En la conferencia de prensa previa al festival realizada en el foro Gato Calavera, músicos y representantes de emblemáticas agrupaciones destacaron la importancia de solidarizarse con los animales. Rafael Hernández Spin (“Fallo”), vocalista de Riesgo de Contagio, señaló durante su intervención “Uno recuerda las etapas muy diferentes de cómo eran los animales en nuestras casas; hoy duermen, comen y viajan con nosotros, pero no todos tienen esa oportunidad. Hay que ser empáticos con todos ellos […] y apoyar a los que veamos en la calle para llevarlos a que reciban estos servicios gratuitos”.
Por su parte, Daniel Flores Ávalos (“Ranas”), guitarrista de Víctimas del Dr. Cerebro y de Golden Robots, enfatizó la urgencia de cambiar la perspectiva social hacia los animales “los animalitos no tienen voz ni voto, y es muy importante que seamos empáticos, ya que nosotros somos los que razonamos. Vemos todavía mucha banda que les da patadas a los perritos cuando están en las taquerías; tenemos que ponernos la pila y difundir esta acción que es chingonsísima” señalo.
A esta postura se sumó Roberto Wong, vocalista de Graffiti 3X, quien remarcó la identificación natural entre los sectores marginados de la calle y los animales abandonados “Los rockeros, los que venimos de la calle, nos podemos identificar mucho con ese perro callejero, porque al final seguimos siendo gente rara, diferente, malvista y malcomprendida. Vamos a tocar por el perrito que en diciembre era un cachorrito con moño y para marzo es echado a la calle con un patadón. Nuestra música, nuestras letras y nuestro show tienen un porqué y un paraqué”.
Por su parte, Pavel Rodríguez, bajista de La Sonora Escandalera, recordó que el festival se mantiene firme en su naturaleza altruista “No se trata de pagar nada, no tienen que llevar nada, solamente tienen que apoyar si conocen a un perro en situación de calle”.
Acción directa frente a la omisión institucional
Durante el espacio de diálogo con los medios, los organizadores abordaron las limitaciones de las instituciones gubernamentales y los órganos de vigilancia oficiales en la Ciudad de México, como la Brigada de Vigilancia Animal. Al respecto, Karen Odet Alciba puntualizó que las dependencias oficiales frecuentemente enfrentan sobrecupo y no funcionan como albergues definitivos, lo que traslada la responsabilidad de la protección a la sociedad civil “La acción directa la tenemos que hacer cada uno de nosotros. No podemos esperar a que venga el gobierno o una patrulla, porque muchas veces hay corrupción incluso con los animales. La lucha y la acción documentar, marcar un límite, ser el ejemplo y hablar con nuestros familiares y vecinos para romper con la normalización del maltrato”.
Conoce más en las redes de un ladrido de vida: @unladridodevida





