Una ofensiva militar anunciada como “preventiva” por Israel y como “operaciones de combate” por Washington detonó represalias iraníes contra Israel y países del Golfo. La ONU advierte sobre el impacto en población civil y el OIEA pide contención por seguridad nuclear.
Por Redacción / @Somoselmedio
La madrugada de este sábado 28 de febrero, Israel anunció que lanzó un “ataque preventivo” contra Irán, mientras Estados Unidos confirmó que ejecuta “operaciones de combate” bajo el nombre de “Operation Epic Fury”, una escalada que ya desbordó el territorio iraní y colocó a Oriente Medio en una fase de máxima tensión.
Según Reuters, explosiones fueron reportadas en Teherán y se activaron sirenas en Israel; además, escuelas y espacios aéreos fueron cerrados como medida de emergencia. En paralelo, Irán advirtió que respondería y que podría golpear bases estadounidenses en países vecinos si era atacado, un escenario que comenzó a materializarse horas después con represalias de Teherán en la región.
#Ultimahora | Un video captado en Baréin muestra el momento exacto en el que un dron impacta contra un edificio. pic.twitter.com/e5NFml3pm0
— SomoselMedio (@Somoselmedio) February 28, 2026
El ataque ocurre mientras seguían abiertos —sin resultados decisivos— canales diplomáticos sobre el expediente nuclear iraní. Reuters reportó que el golpe militar “socava” los esfuerzos de negociación y se inserta en una disputa que Occidente vincula tanto a la capacidad nuclear como al programa de misiles de Irán, algo que Teherán rechaza como condición negociable.
En este contexto, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) informó que no observa evidencia de “impacto radiológico” derivado de los ataques, aunque llamó a la contención para evitar riesgos de seguridad nuclear y salud pública.
Tras los bombardeos iniciales, gobiernos del Golfo comenzaron a emitir comunicados denunciando impactos o intentos de ataque en sus territorios y subrayando la violación a su soberanía.
Qatar condenó lo que describió como el lanzamiento de misiles balísticos iraníes contra su territorio, lo calificó como una “flagrante violación” y afirmó que se reserva el derecho a responder bajo derecho internacional.
Kuwait también condenó el ataque en términos de soberanía y Carta de la ONU, en un clima regional marcado por la expansión del conflicto a países que alojan infraestructura y activos militares de Estados Unidos.
Emiratos Árabes Unidos, por su parte, denunció los ataques como una “clara violación” del derecho internacional y confirmó la muerte de una persona (a la que identifica como nacional paquistaní) a causa de los impactos o restos del ataque en Abu Dabi, un dato relevante porque fija —al menos en ese punto— un saldo civil reconocido oficialmente.
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, deploró los ataques contra Irán y las represalias posteriores, y subrayó que la protección de civiles debe ser prioritaria, en línea con las obligaciones del Derecho Internacional Humanitario (DIH).
Ante la escalada en Medio Oriente, la Secretaría de Relaciones Exteriores expresó su “profunda preocupación” y llamó “de manera urgente” a todas las partes a privilegiar la vía diplomática y abstenerse del uso de la fuerza para preservar la paz y la estabilidad regional. En apego a los principios constitucionales de la política exterior mexicana y a su postura pacifista, la Cancillería exhortó a evitar una mayor escalada del conflicto, advirtiendo que sus consecuencias humanitarias y su impacto en la población civil y la estabilidad global podrían ser graves.
Asimismo, la Secretaría de Relaciones Exteriores emitió alertas y recomendaciones: pidió extremar precauciones, mantenerse en contacto con embajadas y reportó el cierre del espacio aéreo en Irán “hasta nuevo aviso” según la embajada mexicana, además de señalar que, hasta ese momento, no había reportes de connacionales directamente afectados.
En términos de derechos humanos, la escalada abre al menos tres alarmas inmediatas: Primero, el riesgo de daño indiscriminado por misiles y bombardeos en áreas urbanas y la normalización de la población como “daño colateral”. Segundo, la posible expansión de ataques hacia países terceros, con impactos directos en personas migrantes y trabajadoras en el Golfo (como evidencia la muerte confirmada por Emiratos).
Tercero, el cierre de espacios aéreos, el desplazamiento interno y el pánico civil, que suelen traducirse en crisis de acceso a servicios básicos y protección para personas vulnerables.
La administración Trump describió la ofensiva como “major combat operations” y afirmó que buscó destruir capacidades de misiles y fuerzas navales iraníes, mientras el Pentágono señaló que, hasta casi 12 horas después del inicio, no había reportes de bajas estadounidenses ni daños significativos.
Este encuadre no es menor: al nombrar la acción como “preventiva” o como “operación de combate”, se empuja la narrativa a la “legítima defensa” antes de que existan verificaciones públicas sobre amenaza inminente. En paralelo, Reuters reportó que Trump exhortó a fuerzas iraníes a rendirse e instó a la población a levantarse contra sus gobernantes, un mensaje que coloca el conflicto más cerca de una lógica de presión política interna que de una operación limitada.
Del lado iraní, la Cancillería condenó los ataques de Israel y EE.UU., declaró “estado de preparación para la defensa” y reivindicó el derecho a responder, un lenguaje que anticipa la prolongación del conflicto y la disputa por la legitimidad en foros multilaterales.
La Unión Europea, a través de un pronunciamiento conjunto de António Costa y Ursula von der Leyen, pidió “máxima contención”, reiteró el compromiso con estabilidad regional y remarcó la prioridad de la seguridad nuclear y del régimen de no proliferación.
Los Estados involucrados deben cumplir DIH (distinción, proporcionalidad, precaución) y transparentar impactos en infraestructura civil. Los países cuyos territorios fueron alcanzados tienen obligaciones de protección de población civil y rendición de cuentas sobre daños y respuesta defensiva. Y el sistema multilateral (Consejo de Seguridad, OIEA, mecanismos de DD.HH.) enfrenta la presión de actuar en un escenario donde la información se disputa y se instrumentaliza.
Lo que aún no está verificado
En contextos de guerra, la información circula con rapidez y no siempre cuenta con verificación independiente. Reuters informó que Israel afirmó haber eliminado a Ali Khamenei; sin embargo, debido al impacto político de esa declaración, el señalamiento requiere confirmación sólida y pública. Mientras no exista corroboración independiente, debe considerarse como una afirmación proveniente de una de las partes en conflicto.

