Miles de carnavaleros de pueblos y barrios originarios recorrieron del Monumento a la Revolución al Zócalo en la tercera edición del Carnaval de Carnavales.
Por Citlalli Téllez /@tlalikopizkli
Ciudad de México, 30 de marzo 2026.- La zona centro de la Ciudad de México fue ocupada este domingo por comparsas, bandas de viento y personajes tradicionales durante la tercera edición del Carnaval de Carnavales, un encuentro que reunió a miles de participantes provenientes de pueblos y barrios originarios y que avanzó del Monumento a la Revolución al Zócalo capitalino.
Desde las 15:00 horas, contingentes de chinelos, huehues, mojigangas, charros y diablos recorrieron avenida Juárez y 5 de Mayo, en un desfile que, de acuerdo con cifras oficiales, congregó a decenas de comparsas y a miles de asistentes que se sumaron al recorrido entre música, baile y vestimentas tradicionales.

El evento fue impulsado por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México en el marco del reconocimiento de los carnavales como Patrimonio Cultural Inmaterial de la capital en 2024, una declaratoria que, según autoridades, implica la obligación institucional de preservar, fomentar e investigar estas prácticas culturales.
Durante el arranque, la secretaria de Cultura capitalina, Ana Francis López Bayghen Patiño, destacó el papel de las tradiciones populares en la identidad de la ciudad. “Si algo compone la riqueza cultural de esta ciudad son justamente sus tradiciones populares, las que vienen de las periferias, de los pueblos y barrios originarios”, señaló.
Sin embargo, para quienes forman parte de estas expresiones, el reconocimiento institucional también abre tensiones sobre su historia y significado. Manuel Yebra, integrante del Carnaval de Veteranos de Martín Carrera, recordó que durante años estas prácticas fueron marginadas de los espacios oficiales.

“Durante años estas expresiones fueron invisibilizadas, pese a ser una muestra profunda de autogestión, identidad y orgullo barrial”, afirmó. También llamó a las nuevas generaciones a investigar la historia de sus carnavales y a sostener su sentido comunitario más allá del espectáculo.
Los carnavales en México tienen su origen en el siglo XVI, como resultado del encuentro entre tradiciones europeas traídas durante la colonización española y las prácticas culturales de los pueblos originarios. Esta fusión dio lugar a celebraciones que combinan danza, música, máscaras y elementos de sátira social, muchas veces vinculadas a contextos locales específicos.
En la Ciudad de México, estas expresiones han sido históricamente sostenidas por comunidades de alcaldías como Gustavo A. Madero, Iztapalapa, Tláhuac, Xochimilco, Milpa Alta y Tlalpan, donde los carnavales forman parte del tejido social y de la organización comunitaria.

Durante el recorrido, las comparsas desplegaron trajes bordados, piezas de cartonería y sombrillas intervenidas que transformaron el espacio público en un escenario colectivo. Familias, turistas y transeúntes se detuvieron para observar, documentar o integrarse al ritmo de la celebración.
Para las comunidades participantes, el reto no sólo es preservar estas tradiciones, sino evitar que su incorporación a la agenda institucional diluya su origen comunitario y su carácter crítico. En ese sentido, el carnaval no sólo se presenta como celebración, sino como una forma de memoria viva que resiste, se transforma y se reapropia de la ciudad.







