El Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ordenó que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asuma la Presidencia de forma encargada, mientras el gobierno denuncia la ausencia forzada del presidente Nicolás Maduro y exige su liberación inmediata tras una presunta agresión externa.
Por Redacción / @Somoselmedio
El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela informó que Delcy Rodríguez asumirá como presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela, ante la ausencia que el propio Estado calificó como “forzada” del presidente Nicolás Maduro. La decisión, de acuerdo con la lectura oficial del máximo órgano judicial, busca garantizar la continuidad administrativa y la defensa integral de la nación.
En una transcripción difundida públicamente, el TSJ ordenó que la vicepresidenta ejecutiva “asuma y ejerza en condición de encargada todas las atribuciones, deberes y facultades inherentes al cargo de presidenta de la República”, mientras se atiende la situación derivada de la ausencia del mandatario. El fallo fue presentado como una medida constitucional ante un escenario que el gobierno venezolano calificó como de extrema gravedad.
Tras el anuncio del TSJ, Delcy Rodríguez encabezó un Consejo de Defensa de la Nación, con la presencia del alto mando civil y militar del Estado venezolano, así como del cuerpo de vicepresidentes y autoridades de seguridad. En su mensaje, la presidenta encargada exigió la liberación inmediata de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, a quienes calificó como víctimas de un secuestro ilegal.
Rodríguez sostuvo que, además de la activación institucional, existe una respuesta popular en las calles. Afirmó que sectores sociales, trabajadores, militantes y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana se mantienen en estado de alerta, en cumplimiento de un llamado previo del propio presidente Maduro ante la posibilidad de una agresión externa contra el país.
Denuncia de agresión y apelación al derecho internacional
En su declaración, la presidenta encargada denunció que Venezuela fue objeto de un ataque que, aseguró, vulnera de forma directa los artículos 1 y 2 de la Carta de las Naciones Unidas, al violar los principios de soberanía, autodeterminación y no intervención. Señaló que la respuesta del Estado venezolano se mantiene dentro del marco constitucional y del derecho internacional.
Rodríguez afirmó que gobiernos y pueblos del mundo han expresado su respaldo a Venezuela, mencionando reacciones provenientes de China, Rusia, América Latina, el Caribe, África y Asia. Según su discurso, la agresión habría generado alarma internacional por el precedente que representa para otros países.
El mensaje oficial hizo énfasis en la defensa de la independencia nacional y de los recursos estratégicos del país, particularmente los energéticos. Rodríguez retomó referencias históricas al ideario bolivariano y a experiencias previas como el golpe de Estado de 2002 y el sabotaje petrolero, para sostener que el país se encuentra preparado para resistir escenarios de presión externa.
En ese contexto, el gobierno venezolano insistió en que los bloqueos, sanciones y cercos económicos constituyen una violación sistemática de los mecanismos internacionales de derechos humanos y podrían configurar delitos de lesa humanidad, al afectar de manera directa a la población civil.
Paralelamente, cuentas oficiales del Estado venezolano difundieron una campaña internacional en redes sociales para exigir la liberación inmediata de Nicolás Maduro y Cilia Flores. La estrategia busca visibilizar el caso y sumar pronunciamientos de solidaridad a nivel global.
Pese al tono de denuncia, Delcy Rodríguez llamó al pueblo venezolano a mantenerse en calma y a actuar en unidad nacional. Afirmó que la respuesta del país debe orientarse a la defensa de la paz, la estabilidad y el derecho al futuro, bajo un marco de legalidad constitucional y legitimidad histórica.

