Familias buscadoras ocuparon la Glorieta de las y los Desaparecidos con fotografías, música, arte y actividades comunitarias para mantener viva la memoria y exigir verdad, justicia y búsqueda para las más de 134 mil personas desaparecidas y no localizadas en México.
Por Zazil Nahui | @zazilnahui
Fotografías: Yolanda Bahena / @wiolandmx
Ciudad de México, 30 de agosto de 2026.- La melodía de una guitarra acústica llena la carpa que resguarda a quienes desde hace 12 horas asisten a las actividades de la Glorieta de las y los Desaparecidos. En la oscuridad de la noche, una pantalla proyecta el trazo en vivo de Arturo López Pío, quien dibuja con rapidez a un grupo de personas tomadas de la mano alrededor de un ahuehuete.
Mientras las líneas comienzan a formar figuras en la pantalla, Carla Castro acompaña la escena con una narración:
“Compañera, escribe de ti, de tu memoria y de tus alegrías. Del lugar en donde vives, del porqué el agua se acabó en el barrio. Compañera, escribe frases que griten, y que denuncien la guerra. Y que digan que nos queremos vivas.”
Este 30 de agosto, Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, coincidió con el 20 aniversario de la adopción de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, el único tratado universal dedicado específicamente a prevenir y erradicar esta práctica. Bajo el lema “Las víctimas primero. Acciones ya”, la ONU llamó este año a colocar en el centro a las víctimas y su derecho a la verdad, la justicia y la reparación.
En la Glorieta de las y los Desaparecidos, el llamado tomó forma en las fotografías, los nombres y las familias que continúan buscando a quienes no han vuelto a casa. Los rostros de personas desaparecidas permanecen presentes en fotografías, fichas de búsqueda y nombres colocados por sus familias.
De acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en su Informe sobre desapariciones en México de 2026, la desaparición es un fenómeno indiscriminado que puede afectar a cualquier persona, independientemente de su condición social, identidad, género o posible relación con grupos criminales. El organismo señala: “A diferencia de otros períodos históricos, la desaparición no depende de las opiniones disidentes y oposición política de las víctimas, pues incluso ocurre contra agentes estatales”.
Las actividades comenzaron desde las 9 de la mañana, la jornada buscó habitar un espacio que, desde mayo de 2022, fue transformado por las familias en un memorial para sus desaparecidos. Desde entonces, la glorieta se ha convertido en la evidencia pública de las ausencias y en uno de los símbolos más visibles de la crisis de desaparición en México.
Según los datos de la Red Lupa, al 16 de mayo de 2026 había 134 mil 257 personas registradas como desaparecidas y no localizadas en el país. En los últimos cuatro años se han sumado más de 34 mil nuevos casos.
El espacio de la glorieta fue ocupado por actividades religiosas, mesas de diálogo, música, arte, cine y encuentros comunitarios que buscaron fortalecer los vínculos entre familias y asistentes, así como generar conciencia sobre la crisis de desapariciones que atraviesa el país.
A las 9 de la noche se repartieron tacos de canasta entre las familias buscadoras y los asistentes, mientras de fondo la gente bailaba al ritmo del Fandango de los Musicxs Jaranerxs. Al finalizar la jornada, las familias y asistentes permanecieron bailando y cenando, reunidas a un costado de las fotografías de sus seres queridos.


