Familias y colectivos de búsqueda se movilizaron en la Ciudad de México para conmemorar el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas. Durante la jornada colocaron alrededor de 2,300 fichas de búsqueda y denunciaron falta de avances en las investigaciones.
Por Rodrigo Iván Sánchez / roodriigo_is
Ciudad de México, 30 de agosto de 2026.- “Nuestros familiares no son cifras, nuestros familiares son personas”, fue una de las exigencias que familiares de personas desaparecidas y colectivos de búsqueda expresaron durante la movilización realizada este 30 de agosto en la Ciudad de México.
Familias y colectivos se congregaron en el Ángel de la Independencia para conmemorar el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas y exigir acciones efectivas frente a la crisis de desapariciones que atraviesa el país.
Durante la protesta realizaron una pega masiva de aproximadamente 2,300 fichas de búsqueda y denunciaron el abandono de las autoridades, así como la falta de resultados en las investigaciones y en los espacios de diálogo establecidos con las instituciones.
A pie de calle y entre consignas, familiares expresaron su hartazgo ante la falta de avances en sus casos. Isabel, quien lleva tres años y medio buscando a su hermano José, desaparecido en Metepec, Estado de México, denunció que la Comisión Nacional de Búsqueda argumenta haber investigado hasta el límite de sus capacidades, pero que las familias continúan sin obtener respuestas suficientes.
Explicó que buena parte de la búsqueda y de la obtención de indicios termina recayendo sobre las propias familias, quienes, aseguró, han conseguido información que posteriormente llega a perderse durante los procesos institucionales.
Entre quienes participaron en la jornada se encontraba Jorge Verástegui, quien desde hace 17 años busca a su hermano Antonio y a su sobrino Antonio de Jesús, desaparecidos el 24 de enero de 2009 en Parras, Coahuila. De acuerdo con lo denunciado por su familia, ambos fueron desaparecidos con participación de integrantes de la Policía Municipal y del grupo criminal Los Zetas.
Verástegui también ha formado parte de los procesos de organización de familiares de personas desaparecidas que derivaron, entre otras acciones, en la toma de la Glorieta de la Palma el 8 de mayo de 2022, posteriormente renombrada por colectivos como Glorieta de las y los Desaparecidos.
Desde el inicio de la manifestación, los contingentes lanzaron críticas contra las autoridades y cuestionaron la respuesta gubernamental frente a la violencia y las desapariciones.
“El gobierno mexicano está solapando todo el crimen”, denunció una de las participantes durante la movilización.
Las críticas también fueron dirigidas a la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum.
“Claudia Sheinbaum, a nosotros nos dejas mucho que desear. No nos puede seguir atacando. Las familias no buscamos pleito, buscamos personas”, expresó una de las manifestantes.
Las familias insistieron en que su exigencia no parte de una confrontación con el gobierno, sino de la necesidad de encontrar a sus seres queridos y de combatir las condiciones que permiten que las desapariciones continúen ocurriendo.
Durante la movilización, algunos colectivos también cuestionaron legislaciones y mecanismos gubernamentales recientemente impulsados. Señalaron que las familias de personas desaparecidas han sido utilizadas para justificar medidas como la CURP biométrica y el registro de telefonía.
De acuerdo con los manifestantes, estos mecanismos no garantizan por sí mismos la reducción de las extorsiones ni de las desapariciones y, por el contrario, pueden generar preocupaciones sobre la protección de la identidad y los datos personales de las víctimas.
Al grito de “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!” y “¡Únete, que tu hijo puede ser!”, familiares y colectivos reiteraron que la desaparición de personas no pertenece únicamente al pasado, sino que constituye una crisis que continúa afectando diariamente a miles de familias en México.
Frente a las cifras oficiales, las familias insistieron en una demanda que atravesó toda la jornada: las personas desaparecidas tienen nombre, historia y familias que continúan buscándolas.
“¡Nuestros familiares no son cifras, nuestros familiares son personas!”.






