La madrugada de este 1 de octubre de 2025, fuerzas navales de Israel interceptaron a la Flotilla Global Sumud en aguas internacionales cuando se dirigía a Gaza con ayuda humanitaria. Los barcos fueron rodeados y abordados, lo que generó reacciones de gobiernos, organismos internacionales y organizaciones civiles.
Por Redacción / @Somoselmedio
La Flotilla Global Sumud, integrada por más de 40 embarcaciones civiles con activistas de distintos países, navegó a finales de septiembre de 2025 con el objetivo de transportar ayuda humanitaria a la Franja de Gaza. El 30 de septiembre los barcos ingresaron en la zona que Israel declaró como área de intercepción marítima. Desde ese momento se registró la presencia de drones y buques de guerra que comenzaron maniobras de vigilancia.
Los organizadores de la flotilla informaron que ese día se activaron protocolos de seguridad debido al acercamiento de naves militares israelíes hacia los barcos Alma y Sirius. La coalición internacional reiteró que la misión era pacífica y humanitaria, y señaló que cualquier abordaje en aguas internacionales debía considerarse ilegal.
Durante el 30 de septiembre se transmitieron imágenes en vivo desde las embarcaciones, donde se documentaron las maniobras de hostigamiento, el corte intermitente de comunicaciones y los llamados por radio a detener motores. A lo largo de la jornada, organizaciones solidarias difundieron mensajes en redes sociales con la etiqueta #SumudFlotilla para seguir la ruta de los barcos.
En la madrugada del 1 de octubre la flotilla se ubicó a unas 70 millas náuticas de Gaza. Hacia la tarde, aproximadamente veinte embarcaciones militares israelíes rodearon al convoy. Activistas reportaron el uso de cañones de agua y granadas aturdidoras lanzadas desde drones, mientras las señales de internet y satélite quedaron bloqueadas. La transmisión en vivo desde varios barcos se interrumpió de manera simultánea.
Ahora mismo protestas en Barcelona frente al consulado de Israel por interceptar a la Flotilla Global Sumud que lleva ayuda humanitaria para Gaza. ¡Qué se multipliquen en todo el mundo!pic.twitter.com/u74431HwOj
— Aníbal Garzón 🌎 (@AnibalGarzon) October 1, 2025
Ese mismo día, al caer la noche, se confirmó el abordaje de varias embarcaciones. Entre ellas se encontraban el Alma, el Sirius y el Adara. En el Sirius viajaba la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, mientras en otro barco se encontraba la activista Greta Thunberg. Los tripulantes denunciaron que soldados israelíes subieron a cubierta y ordenaron apagar los motores. Los pasajeros permanecieron con chalecos salvavidas y grabaron mensajes previos para difundirlos en caso de detención.
El Ministerio de Exteriores de Israel declaró que varios barcos habían sido detenidos y que los pasajeros serían trasladados al puerto de Ashdod. En un comunicado afirmó que las personas a bordo se encontraban en condiciones seguras. El gobierno israelí sostuvo que el bloqueo naval sobre Gaza tenía validez por razones de seguridad y ofreció descargar la ayuda humanitaria en su territorio para después transportarla por vías autorizadas.
Los organizadores de la flotilla señalaron que la acción constituyó una interceptación ilegal en aguas internacionales. En un video difundido antes del corte de comunicaciones, calificaron el operativo como un ataque contra una misión de carácter civil.
Las reacciones diplomáticas se registraron de inmediato. España activó un equipo especial para dar seguimiento a la situación de sus ciudadanos y habilitó consulados en Tel Aviv, Jerusalén y Nicosia para garantizar asistencia. El presidente del gobierno catalán, Salvador Illa, solicitó a Israel respetar el derecho internacional y la seguridad de los activistas.
Ahora mismo protestas en Barcelona frente al consulado de Israel por interceptar a la Flotilla Global Sumud que lleva ayuda humanitaria para Gaza. ¡Qué se multipliquen en todo el mundo!pic.twitter.com/u74431HwOj
— Aníbal Garzón 🌎 (@AnibalGarzon) October 1, 2025
El gobierno de México informó que siete ciudadanos mexicanos viajaban en distintos barcos de la flotilla. La Secretaría de Relaciones Exteriores solicitó respeto a su integridad y confirmó que se trataba de personas sin vínculos violentos. Italia, Grecia y otros países también emitieron comunicados en los que pidieron que no se pusiera en riesgo a los tripulantes. Turquía condenó el abordaje y lo calificó como un acto de terrorismo y una violación del derecho internacional.
En Naciones Unidas, la relatora especial para Palestina, Francesca Albanese, recordó que la intercepción de embarcaciones civiles en aguas internacionales podía considerarse una violación a la legalidad marítima. Diferentes organismos de derechos humanos pidieron liberar a los tripulantes y permitir la entrada de la ayuda humanitaria.
El 1 de octubre se registraron movilizaciones en varias ciudades en apoyo a la flotilla. En Italia hubo concentraciones en Roma y Nápoles, mientras que en Turquía estudiantes pintaron un mural con la palabra Sumud, que significa resistencia. En España, organizaciones sociales y partidos políticos convocaron manifestaciones frente a embajadas israelíes.
Las redes sociales se convirtieron en un espacio central de documentación. Los organizadores de la flotilla compartieron videos en los que se escuchaban explosiones y se observaban maniobras de las naves militares. Las transmisiones en directo fueron interrumpidas de manera simultánea en varios barcos, lo que generó especulaciones sobre bloqueos de comunicación. Después del abordaje, circularon videos pregrabados en los que los tripulantes afirmaban: “Si ves este mensaje, hemos sido capturados”.
Durante la noche del 1 de octubre los barcos remolcados se dirigieron a territorio israelí. Los activistas fueron trasladados para su identificación y deportación. Entre ellos se encontraban delegaciones de América Latina, Europa y Medio Oriente. Varias organizaciones denunciaron que el operativo no había respetado el derecho de navegación en aguas internacionales.
La Flotilla Global Sumud había zarpado semanas antes con la participación de colectivos internacionales. Sus integrantes buscaban romper el bloqueo a Gaza y entregar ayuda humanitaria directamente a la población palestina. La coalición reiteró en comunicados que la misión fue de carácter civil, sin armas a bordo, y que el objetivo era visibilizar el impacto del bloqueo marítimo.
El operativo naval del 30 de septiembre y 1 de octubre dejó como saldo la detención de los principales barcos del convoy y el traslado forzoso de sus pasajeros a Israel. La mayoría de los gobiernos involucrados continuaron gestiones diplomáticas para asegurar la liberación de sus ciudadanos. El caso se convirtió en un nuevo episodio de disputa internacional en torno al bloqueo a Gaza y a las operaciones militares en el Mediterráneo oriental.

