Colectivos Antimundialistas y Familias de Desaparecidos se Unen en Protesta contra el Mundial de Fútbol en el bajo puente de Calzada de Tlalpan y el Estadio Banorte.
Por Catherine Rincon / Foto Alan Hernández
Ciudad de México, 7 de junio de 2026.— Colectivos antimundialistas, familias de personas desaparecidas y habitantes del barrio de Santa Úrsula realizaron una jornada antimundialista frente al Estadio Azteca, a cuatro días de que el recinto reciba el partido inaugural de la Copa Mundial de la FIFA entre México y Sudáfrica, y convocaron a nuevas movilizaciones entre el 10 y el 11 de junio, en las inmediaciones del estadio y en distintos puntos de la capital. Los tres grupos coinciden en una misma denuncia: que el torneo profundiza procesos de despojo en la ciudad.
La Asamblea Antimundialista convocó a una segunda manifestación pacífica para el 11 de junio a las 8:30 horas, en el cruce de Avenida Imán y Gran Sur. El punto coincide con lo que los colectivos llaman la “primera milla”, el perímetro que impide el acceso al estadio a quienes no cuentan con boleto. La movilización fue anunciada como una “contrainauguración”.
Para la Asamblea, el torneo funciona como un “maquillaje mediático” que oculta y profundiza problemas como la gentrificación, la escasez de agua, la turistificación, los desalojos forzados y la precarización de la vida. Los colectivos denuncian la privatización del espacio público, la militarización del entorno y la vulneración de los derechos a la libertad de expresión y manifestación. Han descrito un “estado de sitio” en las inmediaciones del estadio y solicitaron el acompañamiento de organismos de derechos humanos ante posibles actos de represión.
Los convocantes acusan a las autoridades capitalinas de minimizar y descalificar los procesos de despojo. Cuestionan las obras de “embellecimiento urbano” y la inversión en infraestructura efímera, que según señalan se realizan “contra el reloj” para atraer al turismo sin resolver problemas estructurales ni beneficiar a los habitantes de la zona. Sostienen que el impacto económico del Mundial es temporal y favorece a empresas privadas, mientras se ignoran necesidades sociales y se invisibilizan luchas como las de las madres buscadoras y los presos políticos.
“Afectaciones sociales también con trabajadores que hoy invierten hasta dos horas más en sus traslados, y no se diga a las trabajadoras sexuales que a través de estas dos horas han perdido sus fuentes de trabajo”, afirmó Natalia Lara, de la Asamblea Antimundialista.
Las familias de personas desaparecidas, organizadas en torno a la Glorieta de las y los Desaparecidos, convocaron a una marcha nocturna el 10 de junio a las 19:00 horas, que partirá de la estación Registro Federal con destino al estadio. Para el 11 de junio, una parte de las familias se concentrará en el Zócalo de la Ciudad de México, donde esperan ser recibidas por la Presidenta de la República durante el medio tiempo de un partido. Otras acciones se realizarán cerca del Estadio Azteca y en el Memorial a los +72, próximo al Ángel de la Independencia.
Las familias señalan que el gobierno mexicano afirma buscar a sus desaparecidos, pero consideran que se trata de una simulación. Indican que sus manifestaciones son pacíficas y recuerdan que corresponde al Estado garantizar la libertad de expresión y protesta, y evitar la represión directa o indirecta. Las acciones se extenderán durante los partidos que se disputen en México.
Habitantes de Santa Úrsula, barrio que rodea al estadio, expresaron indignación por las afectaciones derivadas de la organización del torneo: agresiones, la imposición de un código QR que restringe la libertad de tránsito y expresión, y la vulneración de derechos ciudadanos. Denuncian intereses personales en la alcaldía, así como desinformación que, dicen, impide la organización del pueblo.
“Televisa tiene un pozo privado que usa para cosechar pastos y ‘dona’ el agua sobrante al pueblo, lo que se considera insultante”, afirmó un habitante de Santa Úrsula que pidió no ser identificado.
Los vecinos también reportan bajo flujo de agua, fugas sin atender y pipas que no llegan. Denuncian que se retiró el adoquín de todo el pueblo para imponer concreto hidráulico, lo que según indican ha provocado mayor calor, dificultad para transitar, inundaciones y encharcamientos por la falta de absorción del agua pluvial y la mala nivelación, además de una capa de polvo, que atribuyen a la remodelación del estadio, que agudiza los problemas pulmonares.
Los habitantes señalan que Santa Úrsula se opuso al Mundial desde el principio y que, aunque el torneo ya es un hecho, mantienen su inconformidad. Describen lo que ocurre como una forma de gentrificación que busca confinarlos a sus espacios domésticos, y afirman temer que la situación empeore una vez que concluya el evento. “Es una bomba de tiempo”, advierten. Pese a las discrepancias y agresiones, los vecinos coinciden en que es importante alzar la voz.














