Antimotines retuvieron más de cuatro horas a las madres y padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa en la caseta de Tlalpan, el mismo día en que el gobierno abanderaba a la Selección rumbo al Mundial.
Por Redacción / @Somoselmedio
Ciudad de México, 9 de junio 2026.- Las madres y padres de los 43 estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, iniciaron este 8 de junio una nueva jornada de lucha para exigir el paradero de sus hijos. La movilización no comenzó frente a una autoridad, sino frente a un cerco policiaco: más de cuatro horas retenidas y encapsuladas por agentes antimotines en la caseta de cobro de Tlalpan, a la entrada de la Ciudad de México.
El contingente salió a las 6:30 de la mañana de la normal de Ayotzinapa, en Guerrero. Viajaban en 17 autobuses madres, padres y estudiantes de la propia normal y de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM). Varias de las madres acudieron con dolores de cabeza, diabetes y dolor de rodillas, según relataron las propias familias, pero no faltaron a la cita acordada en la Asamblea Nacional Popular del 9 de mayo. A las 10:30 de la mañana, al llegar a la caseta de Tlalpan, decenas de policías antimotines ya las esperaban y les cerraron el paso.
Los uniformados irrumpieron en el autobús donde viajaban las madres y los padres. “No nos dieron tiempo de nada”, relató una de las madres, que iba con dolor de cabeza cuando comenzó la revisión. El operativo se extendió a todas las unidades del convoy.
El operativo coincidió con el abanderamiento de la Selección Mexicana rumbo al Mundial de Futbol 2026, acto al que el gobierno federal dio prioridad mientras el contingente permanecía cercado a las afueras de la capital. Las familias enmarcaron el contraste en una crítica directa: mientras el Estado celebra el torneo, el caso Ayotzinapa sigue sin avances y la cifra oficial de personas desaparecidas en el país supera las 130 mil.
A las 11 de la mañana, algunos padres lograron acercarse al antimonumento por los 43, sobre Paseo de la Reforma, pero los policías les impedían el paso. A un costado se encontraba un contingente de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG) en un mitin.
Desde ahí, el abogado de las familias, Isidoro Vicario, denunció a mediodía que las fuerzas policiacas llevaban más de dos horas bloqueando a las madres y los padres. “Hacemos un llamado a las autoridades de la Ciudad de México y de la federación que permitan el acceso a los padres de los 43 y a los compañeros normalistas de Ayotzinapa. Esta jornada de lucha es pacífica. No es posible que les cuarten el derecho de organización, de libre manifestación y, sobre todo, de exigencia por saber la verdad de lo que ocurrió la noche del 26 y el paradero de los 43 normalistas de Ayotzinapa”, declaró.
Tres autobuses de maestros de la CETEG salieron a auxiliar a las familias retenidas, pero en la calzada de Tlalpan patrullas de la policía capitalina bloquearon las calles para impedirles el paso. Por radio, un agente advirtió: “si toman otro carro los vamos a encapsular”. Los maestros avanzaron a pie algunas cuadras, seguidos por los antimotines.
Hasta las 2 de la tarde se permitió el avance de las madres y los padres. Al llegar al antimonumento se realizó una conferencia de prensa y un mitin. Doña María de Jesús señaló a las autoridades: “Estamos aquí para denunciar la cobardía del gobierno que puso un operativo de revisión a los autobuses en la caseta de Tlalpan. Se subieron sin derecho, porque no nos dijeron que iban a revisar. Qué vergüenza revisar pensando que nosotros traemos armas. Por eso nos enojamos y les dijimos que las armas son nuestras lonas”.
La versión de las familias contrasta con la difundida por las autoridades. Mientras las madres denunciaron que el operativo buscaba “sembrar evidencias falsas”, reportes oficiales y de prensa afirmaron que durante la revisión fueron decomisados decenas de artefactos explosivos de fabricación casera en las unidades. La señora María de Jesús sostuvo que se trató de un intento de difamación: “Nos querían sembrar evidencias falsas, difamándonos para que el pueblo ya no nos apoye”.
Don Mario González denunció la desproporción del despliegue. “Es una impotencia ver un operativo tan grande para detener a madres que para el gobierno son peligrosas. Son madres que están exigiendo la aparición de sus hijos. A estas madres les tiene temor el gobierno (…) Desde las seis de la mañana sin probar bocado, sin tomar agua, y todo por un operativo que nos manda esta presidenta autoritaria. Pero nada nos va a detener”, expresó, en referencia al gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo.
El mismo padre de familia exigió una mesa de trabajo inmediata: “No podemos pedirles más líneas de investigación porque no las tienen (…) Exigimos una reunión ahora mismo con la Fiscalía, con Gobernación, con Secretaría de Relaciones Exteriores para saber el momento en el que estamos. No vamos a dejar de buscar a nuestros hijos”. Las familias demandaron un encuentro con autoridades federales en la Secretaría de Gobernación el 12 de junio, un día después de la inauguración del Mundial.
Pedro Hernández, secretario general de la sección novena, y Elvira Veleces, de la CETEG, condenaron la actuación policiaca y la responsabilidad del gobierno federal por la retención. En sus intervenciones tendieron una línea de continuidad con otros episodios de represión en Guerrero: Aguas Blancas, El Charco, la desaparición de los 43 normalistas, el asesinato de Antonio Vivar y, el primero de junio, la agresión contra los maestros Proceso González y Octavio Romero.
A casi doce años de la desaparición de sus hijos, las familias insisten en que no eligieron la calle. “Ya no queremos seguir gritando, pero regrésennos a nuestros hijos, dígannos dónde están”, han repetido. Este 8 de junio, la respuesta del Estado a esa exigencia fue un cerco de antimotines, perros y revisiones a la entrada de la capital.



