El profesor Proceso González Columbo, de Tlaxco, Xalpatláhuac, fue impactado en el rostro por una bala de goma el 1 de junio durante la huelga nacional del magisterio. Otro docente guerrerense resultó herido en la mandíbula. El gobierno de Sheinbaum niega el uso de proyectiles.
Por Redacción / @Somoselmedio
Ciudad de México / Guerrero, 3 de junio de 2026.- El maestro Proceso González Columbo ya no volverá a ver con el ojo izquierdo. El martes 2 de junio, mientras sus compañeros de la CETEG negociaban sin resultados en la Secretaría de Gobernación, los médicos del Hospital Regional Primero de Octubre del ISSSTE confirmaron la pérdida irreversible: una bala de goma, disparada el día anterior durante la represión policial contra la marcha de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en el Centro Histórico de la Ciudad de México, destruyó su ojo izquierdo.
González Columbo es originario de Tlaxco, en el municipio de Xalpatláhuac, en la Montaña Alta de Guerrero. Es hablante de tu’un savi, la lengua del pueblo de la lluvia, y supervisor de la zona escolar 22 en uno de los municipios con mayor índice de marginación del país: Metlatónoc. Llegó a la docencia desde la pobreza y la discriminación. En los últimos años acompañó a padres de familia en la presentación de un amparo para exigir la asignación de maestros en Cochoapa el Grande, donde las aulas llevan años sin suficientes docentes. El 1 de junio marchó en la Ciudad de México para exigir lo que el Estado lleva décadas negando al magisterio de base.
La movilización había partido desde el Ángel de la Independencia. Miles de docentes integrantes de la CNTE avanzaron por Paseo de la Reforma en el marco de la huelga nacional del magisterio, con demandas que incluyen la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, la derogación de la reforma educativa vigente, un incremento salarial del cien por ciento directo al sueldo base y la estabilidad laboral del magisterio de base.
Antes de llegar al Zócalo, la columna encontró una barrera de vallas metálicas en la intersección de las avenidas 20 de Noviembre y Venustiano Carranza. Detrás, un dispositivo policial. Cuando la avanzada del contingente intentó avanzar hacia la plancha del Zócalo, los elementos desplegados respondieron con más de treinta petardos y descargas de polvo extintor a través de los huecos de las vallas. El maestro Octavio Romero Jerónimo, de la región Centro de Guerrero, recibió el impacto de una varilla en la mandíbula, lanzada desde el otro lado del muro metálico. Poco después, un proyectil impactó de lleno en el rostro de González Columbo. Cayó al asfalto. La sangre se extendió a su alrededor.
Elvira Veleces Morales, secretaria general de la CETEG, responsabilizó directamente a los cuerpos de seguridad del Estado por lo ocurrido. En conferencia de prensa señaló que las heridas de ambos maestros no fueron consecuencia de ninguna confrontación sino de una decisión operativa: no dejarlos pasar al Zócalo a ningún costo. “Llegar al zócalo no es un acto de provocación del magisterio”, declaró. “Cuando anuncian programas sociales se llena de gente y se aplaude al gobierno en turno, pero cuando se manifiesta este magisterio digno por demandas históricas nos reciben con balas de goma. Este gobierno no es diferente”, afirmó la dirigente.
La CNTE también acusó que los proyectiles no fueron disparados exclusivamente desde el nivel de la calle, sino desde las azoteas de edificios comerciales ubicados en la zona, incluyendo tiendas departamentales de grandes cadenas. La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) del gobierno capitalino rechazó esa versión y sostuvo que sus elementos únicamente portaban equipo de protección. La dependencia atribuyó las lesiones a los propios manifestantes, sin presentar evidencia que respaldara esa lectura. El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, sumó a esa narrativa la figura del infiltrado: señaló que personas ajenas al magisterio habrían provocado los hechos de violencia, tampoco con pruebas.
La pérdida del ojo de González Columbo no solo fue resultado del proyectil. Filiberto Frausto, secretario general de la sección 34 de la CNTE, denunció que la atención médica en el Hospital Primero de Octubre del ISSSTE fue tardía e insuficiente: el hospital no contaba con el especialista necesario en el momento en que el maestro ingresó de emergencia. “Esta pérdida se dio por la pésima atención dada en el ISSSTE”, declaró Frausto. El mismo problema afectó al maestro Romero Jerónimo. El ISSSTE negó las acusaciones y aseguró que ambos docentes recibieron atención integral y especializada desde el primer momento. La contradicción entre ambas versiones quedó sin resolverse.
El 2 de junio, la CNTE se sentó durante cuatro horas con la secretaria de Gobernación Rosa Icela Rodríguez y otras autoridades federales. Al salir, los dirigentes fueron claros: no hubo avances, no hay fecha para una reunión con la presidenta Claudia Sheinbaum y la mesa quedó en receso indefinido.
La CETEG y la CNTE exigen un diálogo directo con la presidenta, no con funcionarios intermedios. Veleces Morales calificó la postura de Sheinbaum de “clasista” y advirtió que el plantón en el Centro Histórico se mantendrá hasta que haya respuestas concretas a las demandas centrales del movimiento. La coordinadora abrió también una amenaza política de largo alcance: si no hay solución, el magisterio movilizará acciones que afecten el desarrollo de la Copa Mundial de Futbol 2026, que México coorganiza.
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México abrió la carpeta de investigación CI-FIGAM/UAT-GAM-3/UI-1S/D/01139/06-2026 por el delito de lesiones dolosas en el caso del maestro González Columbo. Es, por ahora, el único acto formal del Estado mexicano en relación con lo que le hizo a un maestro indígena de la Montaña que marchó para exigir una pensión digna.
El maestro Proceso González Columbo sigue hospitalizado en la Ciudad de México. Lejos de Tlaxco. Lejos de las barrancas donde aprendió a hablar con la lluvia.








