El Estado mexicano firmó un acuerdo amistoso con la familia de Gregorio Alfonso Alvarado López, admitiendo por primera vez la participación de agentes gubernamentales en su desaparición forzada en 1996. El hecho, ocurrido tres días antes del Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada, marca un hito tras casi tres décadas de búsqueda de justicia por parte de su esposa e hijos.
Por Redacción / @Somoselmedio
Ciudad de México, 2 de septiembre 2025.- Tras 29 años de impunidad y lucha incansable, el Estado mexicano reconoció oficialmente su responsabilidad en la desaparición forzada de Gregorio Alfonso Alvarado López, maestro, poeta indígena y líder comunitario. La firma de un acuerdo amistoso con la familia, anunciada este lunes 1 de septiembre por la organización EDUCA, se produjo justo tres días antes de la conmemoración del Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada, el pasado 30 de agosto.
Gregorio Alvarado, de origen oaxaqueño, era un destacado defensor de los derechos indígenas y comunitarios. Tras ejercer el magisterio en su estado natal, se trasladó a Guerrero, donde fundó instituciones educativas bilingües para niñas y niños indígenas, una de las cuales hoy lleva su nombre en la comunidad de Emperador Cuauhtémoc. En la década de los 90, formó parte del Consejo Guerrerense 500 años de Resistencia Indígena.
Su lucha por los derechos de los pueblos originarios lo colocó en la mira de las autoridades. Según relata su esposa, Norma, en entrevista recogida por el comunicado de EDUCA, ambos documentaron ante las instancias correspondientes la vigilancia y persecución constante que sufrían. “Era una situación muy evidente, tan evidente que podíamos notar nosotros el seguimiento a los centros de trabajo… en el caso de los niños, el control de las escuelas”, declaró.
Norma detalló que llegaron a recopilar información crucial, como placas de vehículos y características de los agentes que los hostigaban, durante un seguimiento que se prolongó por casi un año. Antes de la desaparición, solicitaron sin éxito la intervención de la policía judicial estatal y de las comisiones nacional y estatal de derechos humanos.
La última vez que se vio con vida a Gregorio Alvarado fue el 26 de septiembre de 1996, cuando salía de una reunión de un comité de defensa. Desde entonces, su familia emprendió una larga batalla legal para obtener justicia, una lucha que culmina simbólicamente con este reconocimiento estatal de responsabilidad.
De acuerdo al comunicado, la firma de este acuerdo no solo representa una victoria póstuma para la memoria de Gregorio Alvarado López, sino que sienta un precedente crucial en la larga lista de casos de desaparición forzada en México. Subraya la deuda histórica del Estado con las víctimas de violencia política y la imperiosa necesidad de que las autoridades continúen esclareciendo los crímenes del pasado para garantizar que no se repitan.

