María del Carmen Volante, madre de Guadalupe Pamela Gallardo, desaparecida en Tlalpan desde 2017, denunció omisiones institucionales y los riesgos que enfrentan las familias buscadoras; pidió a estudiantes de la UACM construir redes de prevención y participar en jornadas de búsqueda.
Por Catherine Nava
Ciudad de México, 7 de septiembre de 2026.- En el cumpleaños 32 de su hija Guadalupe Pamela Gallardo Volante, desaparecida desde noviembre de 2017, María del Carmen Volante compartió ante la comunidad de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) su experiencia como madre buscadora y cuestionó la respuesta de las autoridades frente a la desaparición de personas.
Durante el encuentro también habló sobre la revictimización que, aseguró, ha enfrentado su familia y los riesgos derivados de las labores de búsqueda. María del Carmen afirmó haber sobrevivido a cuatro atentados durante estos años y relató una reciente agresión contra su hijo José, quien también participa en búsquedas en campo.
Pamela tenía 23 años cuando desapareció el 5 de noviembre de 2017, después de asistir a un evento de música electrónica en el kilómetro 13.5 de la carretera Picacho-Ajusco, en la alcaldía Tlalpan.
De acuerdo con María del Carmen, en lugar de iniciar inmediatamente su búsqueda, las autoridades —entre ellas el entonces Centro de Apoyo a Personas Extraviadas y Ausentes (CAPEA) y el Ministerio Público— comenzaron a investigar a la propia familia. Relató que cuestionaron que Pamela hubiera recibido “permiso” para acudir al evento y que asociaron el lugar con drogas y prostitución.
La madre buscadora sostuvo que la burocracia y las deficiencias institucionales provocaron la pérdida de horas fundamentales para localizarla. También señaló que pasó casi un año antes de que se emitiera una ficha de búsqueda adecuada.
El riesgo de buscar en la Ciudad de México
María del Carmen señaló que la búsqueda de su hija la ha convertido, en sus palabras, en un “estorbo” para el Estado y la ha expuesto a distintos episodios de violencia.
Afirmó que durante los ocho años que lleva buscando a Pamela ha sufrido cuatro atentados. También relató que meses atrás su hijo José, quien actualmente participa en búsquedas en campo, fue golpeado cerca de su domicilio.
Debido al nivel de riesgo que enfrenta, explicó, actualmente debe trasladarse con medidas de seguridad para realizar algunas de sus actividades y participar en jornadas de búsqueda.
El encuentro se realizó en el marco de actividades relacionadas con las asignaturas de Ética, Identidad, Conocimiento y Aprendizaje de la UACM. Durante la actividad se planteó la necesidad de que la comunidad estudiantil se involucre frente a la crisis de desapariciones que atraviesa el país.
María del Carmen estuvo acompañada por su esposo, Esteban Gallardo, y su hijo Esteban. Desde la desaparición de Pamela, la familia ha participado activamente en su búsqueda.
“En esta universidad siempre nos han arropado para las búsquedas en campo. Nos ha costado trabajo caminar. Ya no tengo la misma fuerza, lo hacen mis hijos, pero necesitamos que se sumen para poder seguir la búsqueda. Es bien importante que se cuiden unos a otros”, expresó María del Carmen.
La buscadora cuestionó la actuación de las instituciones y señaló que la Ciudad de México enfrenta una crisis de desapariciones que, consideró, no ha sido reconocida en toda su dimensión por las autoridades.
También denunció deficiencias en las instituciones de procuración de justicia y afirmó que la falta de respuestas ha obligado a numerosas familias a capacitarse para realizar búsquedas en campo y participar directamente en tareas que corresponderían a las autoridades.
Como ejemplo, María del Carmen recordó el caso de Braulio, un adolescente de 14 años desaparecido en Pantitlán. Según relató durante el encuentro, permaneció durante años sin ser identificado en una fosa común y finalmente fue localizado gracias a las investigaciones y gestiones realizadas por su familia.
Del dolor individual a la búsqueda colectiva
María del Carmen Volante ha participado durante años en la organización de familias buscadoras en la Ciudad de México. En 2018 fundó el colectivo Hasta Encontrarles CDMX, desde donde comenzó a articular esfuerzos con otras familias que enfrentaban la desaparición de algún ser querido.
Entre ellas se encontraban Lidia Valverde, madre de Mariela Vanessa Díaz Valverde, estudiante de la UNAM desaparecida en Iztapalapa en 2018; María Cruz López, quien buscó a Saraí Mari Carmen López; Juana Garrido, hermana de Viviana Garrido, y los familiares de Braulio.
Algunas de estas madres y familiares murieron sin poder conocer plenamente la verdad sobre lo ocurrido con sus seres queridos, una realidad que María del Carmen recordó como parte del costo humano que la desaparición prolongada impone a las familias.
Durante su participación, María del Carmen también compartió una serie de recomendaciones construidas desde su experiencia de búsqueda y llamó a las comunidades universitarias a desarrollar mecanismos propios de prevención y reacción ante una desaparición.
Entre las medidas que propuso se encuentran mantener comunicación sobre la ubicación de familiares y amistades; contar con fotografías recientes y registros de señas particulares; actuar inmediatamente ante una desaparición; identificar las cámaras públicas cercanas al último lugar donde fue vista la persona y localizar cámaras privadas que puedan contener información relevante.
También recomendó preservar información que pueda ser útil para procesos de identificación y búsqueda. Desde su experiencia, insistió en la importancia de que las familias conozcan los procedimientos relacionados con la identificación genética y forense.
En el caso de las cámaras de vigilancia, sugirió identificar dispositivos del C5, C4 o C2 cercanos al último punto de avistamiento y solicitar sus números de identificación, además de ubicar cámaras particulares en las calles próximas antes de que las grabaciones sean eliminadas.
Finalmente, llamó a la comunidad universitaria a construir planes de emergencia y redes de seguridad colectiva.
También invitó a estudiantes y docentes a compartir fichas de personas desaparecidas, sumarse a jornadas de búsqueda en campo y participar en los talleres mensuales de bordado organizados por colectivos de familias buscadoras, espacios de memoria conocidos como “bordados del amor y de la esperanza”.
A nueve años de la desaparición de Guadalupe Pamela Gallardo, su familia continúa buscándola.


