La conferencia de FIL Pensamiento reunió a miles de personas dentro y fuera del Auditorio Juan Rulfo, donde Richard Gere y Alicia Bárcena dialogaron sobre crisis climática, ética, comunidad y la urgencia de cuidar la vida en común.
Texto y fotografías: Mario Marlo / @Mariomarlo
Guadalajara, Jalisco, 5 de diciembre 2025.- La tarde de este jueves, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara vivió una de sus jornadas más concurridas. La charla “Compasión en acción: una custodia compartida del planeta”, protagonizada por Richard Gere y Alicia Bárcena, convocó a miles de personas que abarrotaron el Auditorio Juan Rulfo y sus alrededores, dejando a miles más sin poder ingresar.
Al inaugurar el encuentro, Marisol Schulz Manaut, directora general de la FIL, subrayó la dimensión humanitaria del invitado principal y destacó que “su compromiso con la defensa de los derechos humanos y la promoción de la paz ha trascendido fronteras”.

“Nada permanece igual; todo cambia”: Richard Gere
Gere habló de su propia trayectoria y de cómo el tiempo ha transformado su manera de entenderse a sí mismo y al mundo. Contó que, aunque tiene 76 años, no deja de sentirse joven, pero con una conciencia más clara de que nada permanece fijo.
Lo resumió con una reflexión sobre el cambio: “Nada permanece igual. Todo está cambiando: nuestros cuerpos, nuestros pensamientos, el universo. La idea de ‘yo’ también cambia todo el tiempo”, afirmó.
A partir de esa noción de cambio, el actor insistió en la interdependencia entre las personas y los seres vivos. Explicó que cuando se rompe la ilusión de separación, la violencia deja de tener sentido.

“Si podemos penetrar esa ilusión y sentir que somos historias que coexisten, que se entrelazan, entonces todo cambia radicalmente. No hay manera de ser crueles ni violentos si sentimos de verdad que estamos juntos en esto”, dijo.
El actor y activista adelantó que en Guadalajara se proyectará Wisdom of Happiness, producción de la que es productor ejecutivo y que gira en torno a la figura del Dalai Lama. Señaló que la película no sólo es un retrato de un líder espiritual, sino también un intento por entender el momento de caos global que vivimos.
“Es una conversación, una enseñanza, una celebración de los 90 años de un hombre extraordinario. Pero también es una forma de diseccionar este momento de caos, confusión y estrés postraumático que todos sentimos”, explicó.

Por su parte, Alicia Bárcena centró su intervención en la crisis climática y la desigualdad. Recordó que fenómenos extremos recientes demuestran que el cambio climático no es una amenaza futura, sino una realidad presente.
“Ya estamos viviendo el cambio climático. Las pérdidas y daños son una realidad: inundaciones, destrucción de pueblos, pérdida de biodiversidad. El mundo tiene muy poco tiempo para reaccionar”, advirtió.
La secretaria de Medio Ambiente relató su experiencia en la COP celebrada en Brasil, donde observó un nuevo mapa de liderazgo climático.
“En Belém vimos que el mundo puede avanzar incluso sin Estados Unidos. Europa, Asia y, sobre todo, América Latina mostraron fuerza. Brasil asumió un papel central y logramos un fondo de adaptación, que hoy es crucial”, señaló.

Bárcena insistió en que la justicia social y la justicia ambiental son inseparables. “No habrá justicia ambiental sin justicia social. Necesitamos que las comunidades estén al centro de las decisiones, no en la periferia”, sostuvo.
En otro tramo de la conversación, Bárcena preguntó a Gere cómo enfrentar la oleada de liderazgos autoritarios y nacionalistas. El actor respondió que la crisis política actual debe verse como un reto para las sociedades, no como una derrota.
“Podemos ver este momento como el fin del mundo o como un desafío real. Yo elijo verlo como un desafío donde los malos jugadores del planeta nos obligan a ponernos de pie y a defender el mundo en el que queremos vivir”, afirmó.

Gere fue directo al hablar de Donald Trump y otros dirigentes. “Como estadounidense, me siento profundamente avergonzado del presidente que tenemos. Y no es sólo Trump: tenemos a Orbán, a Putin, a Netanyahu. Son malos jugadores con un enorme poder”,sostuvo.
Sin embargo, subrayó que la respuesta no puede ser el odio, sino la organización y la participación. “Los malos quieren que nos sintamos pequeños y solos. Pero no estamos solos ni somos impotentes. Si nos mantenemos juntos, los malos nunca ganan”,remarcó.
También recordó que la ciudadanía tiene responsabilidad al elegir gobiernos: “En Estados Unidos elegimos a este presidente en una elección justa. Fue un enorme error, pero es nuestra responsabilidad. Si queremos cambiar el mundo, tenemos que estar en el mundo, no retirarnos de él”, subrayó.
La conversación giró en varios momentos alrededor de la compasión como práctica cotidiana. Gere explicó que la compasión no es un sentimiento abstracto, sino una decisión ética que exige valentía.

“El ciclo de la violencia sólo se detiene si una de las partes decide detenerlo. Eso requiere coraje, paciencia y madurez. No se trata de odio, sino de ver al ‘enemigo’ como alguien enfermo que puede sanar”, indicó.
Retomando su aprendizaje con el Dalai Lama, el actor desglosó la idea de compasión a partir del amor. “El amor es desear que el otro sea feliz. La compasión es ver que el otro está sufriendo y desear que ese sufrimiento desaparezca. El nivel más alto es decidir: ‘Yo voy a hacer algo para aliviar ese sufrimiento’”, dijo.
Más adelante retomó una frase atribuida al líder tibetano, a quien considera su maestro. “Cuando le preguntan cuál es su religión, podría dar una cátedra de filosofía budista. Pero siempre responde lo mismo: ‘Mi religión es la bondad’”, relató Gere.

El proyecto ambiental en Jalisco: escuchar primero
Bárcena llevó la conversación al territorio local y pidió a Gere explicar por qué trabaja en un proyecto ambiental en la costa de Jalisco. El actor narró que, tras una mala experiencia en República Dominicana, llegó al estado a través de una coincidencia y conoció una franja costera casi intacta, con manglares, tortugas y grandes felinos.
“Cuando vi el lugar, supe que era uno de los sitios más bellos que había visto en mi vida. No quería repetir errores, así que entendí que la única manera de hacer algo ahí era escuchando a las comunidades”, recordó.
Subrayó que la clave para construir proyectos ambientales justos es la humildad. “No puedes llegar a decirles a las comunidades qué necesitan. No lo sabes. Lo descubres con ellas, escuchando, pasando tiempo ahí. Esa escucha es lo que crea confianza y comunidad”, afirmó.
Gere explicó que el proyecto busca articular conservación, desarrollo responsable y participación comunitaria, evitando que la zona se convierta en un enclave exclusivo para ricos. “Nuestra visión es que nuestros hijos jueguen con los hijos de la gente de los pueblos. Que esto no sea un gueto de lujo, sino una comunidad compartida, un jardín construido entre todos”, señaló.

A pregunta del público, tanto Gere como Bárcena abordaron el papel de las mujeres en la transformación social y ambiental. La secretaria insistió en que las mujeres deben ser protagonistas, no sólo víctimas.
“Las mujeres hemos sido víctimas de violencia, pero no somos sólo eso. Somos dueñas de nuestro destino y necesitamos autonomía económica, social y política para ejercerla”, afirmó Bárcena.
Gere retomó una enseñanza del Dalai Lama sobre el liderazgo femenino y la compasión. “Él dice que necesitamos más mujeres líderes. En las pinturas tibetanas, la sabiduría se representa como femenina. La sabiduría es ese espacio vasto desde donde se puede dar vida y acción”,explicó.
También habló de experiencias de microcrédito y organización comunitaria. “Cuando se presta dinero a grupos de mujeres, el nivel de compromiso es impresionante. Las mujeres se cuidan entre ellas. Bandas de mujeres juntas son increíblemente poderosas”, destacó.
En la ronda de preguntas, un joven pidió consejos para enfrentar la violencia sin perder la esperanza. Gere respondió con una anécdota de su infancia, cuando se sentía tímido y pequeño, pero encontraba fuerza al mirar las estrellas.

“De niño me sentía muy pequeño, casi incapaz de hablar. Sólo en la noche, acostado en el pasto mirando el cielo, me sentía parte del universo. Lo que quiero decirle a los jóvenes es: no crean a nadie que les diga que son pequeños. Son vastos, mucho más de lo que imaginan”, expresó.
El actor insistió en que el dolor y las crisis no son definitivas. “Las cosas malas cambian, las cosas buenas también cambian. Todo cambia. El truco está en aprender a cabalgar ese cambio y, si se puede, a dirigirlo”, dijo.
Al cierre, Gere y Bárcena coincidieron en que la defensa del planeta sólo será posible si se construye desde las comunidades y desde la organización colectiva, especialmente de las y los jóvenes.

Bárcena subrayó que las acciones aisladas no alcanzan: “El cambio climático exige acción conjunta y simultánea. No basta con que una persona haga algo; necesitamos que muchas personas lo hagan al mismo tiempo”,señaló.
Gere retomó la idea de comunidad y la imagen del “jardín” que se puede construir cuando hay compasión organizada. “Si salimos de aquí con el compromiso de aliviar el sufrimiento del otro y lo hacemos juntos, el mundo cambia muy rápido. No hay espacio para los malos jugadores cuando millones de personas deciden vivir con un corazón cálido y valiente”, concluyó.







