Pobladores del pueblo originario de San Mateo Xalpa, en Xochimilco, se reunieron esta mañana para impedir el inicio de una obra impulsada por algunos comuneros en una zona comunal considerada área de recarga de mantos acuíferos. La comunidad denunció que el proyecto no fue consultado ampliamente y que podría beneficiar intereses particulares.
Por Mario Marlo / @Mariomarlo
Ciudad de México, 11 de marzo 2026.- Pobladores de las montañas de Xochimilco —de los pueblos de San Andrés, San Francisco y San Mateo— se movilizaron la mañana de este miércoles para impedir el inicio de una obra en territorio comunal que, denunciaron, pretendía realizarse sin una consulta amplia con la comunidad. Desde temprana hora, habitantes acudieron al paraje donde algunos comuneros planeaban iniciar trabajos vinculados al proyecto denominado “Rediseño de la caseta comunal”, con el objetivo de detener la intervención y exigir información pública sobre el proyecto.
De acuerdo con los habitantes, la obra se plantea dentro de una zona comunal considerada ambientalmente sensible, ya que funciona como receptora de agua de lluvia que posteriormente se infiltra hacia los mantos acuíferos que abastecen a la región. Por esta razón, la comunidad expresó preocupación ante la posibilidad de que la modificación del terreno afecte el equilibrio ecológico del área y transforme el uso de un espacio que históricamente ha sido parte del territorio comunal del pueblo.
El documento del proyecto señala que la intervención forma parte de un esquema denominado Área de Restauración y Conservación Ambiental Comunitaria (ARCAC) y contempla una superficie aproximada de 584 metros cuadrados dentro del territorio de San Mateo Xalpa. Entre las obras planteadas se encuentra la remodelación y ampliación de la caseta comunal para convertirla en un espacio de control de acceso y vigilancia ambiental, así como la construcción de nuevas áreas administrativas y operativas.
El proyecto también contempla la ampliación de sanitarios, la instalación de infraestructura hidráulica y eléctrica, la construcción de un dormitorio para vigilantes, una bodega para resguardo de herramientas y un espacio de oficina para asuntos comunales. Además, propone la instalación de biodigestores para el tratamiento de aguas residuales, la reconfiguración de un tejaban para reuniones comunitarias y la habilitación de ocho cajones de estacionamiento con materiales permeables.
De acuerdo con el mismo documento, el costo estimado de la obra asciende a 382 mil 455 pesos, cifra que supera el monto máximo del apoyo económico previsto en el programa que respalda el proyecto, por lo que la diferencia sería cubierta con aportaciones de la propia comunidad.
Durante la movilización, los pobladores señalaron que el proyecto habría sido promovido por algunos comuneros sin que exista evidencia de una deliberación comunitaria amplia. En los pueblos originarios, recordaron, las decisiones sobre el territorio comunal suelen tomarse mediante asambleas donde la comunidad discute y vota los proyectos que afectan el uso del suelo y los espacios colectivos. Para los habitantes de San Mateo Xalpa, la ausencia de este proceso genera dudas sobre la legitimidad de la obra.
En ese contexto, la comunidad planteó una serie de cuestionamientos que hasta ahora, señalaron, no han sido respondidos. Entre las principales dudas se encuentra quién es el responsable técnico del proyecto y cuál es su cédula profesional. También cuestionaron dónde se encuentran los permisos ambientales necesarios para construir en una zona considerada de conservación ecológica y si existe un estudio de impacto ambiental que evalúe los efectos de la obra en el ecosistema del lugar.
Los habitantes también preguntaron dónde se encuentra el acta de asamblea donde el pueblo haya aprobado la realización del proyecto y el esquema de financiamiento que menciona el documento. Otra de las inquietudes expresadas por la comunidad tiene que ver con el futuro manejo del espacio: quién administraría el lugar y quién recibiría los beneficios económicos derivados del uso de la infraestructura, especialmente porque entre los promotores del proyecto se ha mencionado la posibilidad de cobrar por el uso de sanitarios en el sitio.
Para los pobladores, resulta contradictorio que el documento del proyecto hable de conservación ambiental mientras propone la construcción de infraestructura dentro de un área comunal que históricamente ha funcionado como zona de captación de agua y equilibrio ecológico.
La defensa del territorio comunal no es un hecho aislado en San Mateo Xalpa. Existen antecedentes de movilización comunitaria frente a proyectos que han intentado intervenir el área boscosa del cerro Tzompoli, considerado por los habitantes como un espacio clave para el equilibrio ambiental de la región. En 1994, pobladores del lugar se organizaron para impedir la construcción de un “panteón ecológico” que pretendía instalarse en tierras comunales de la zona.
Reportes periodísticos de aquella época documentaron denuncias vecinales sobre incendios provocados en el bosque para facilitar el desarrollo de ese proyecto. La comunidad respondió organizándose para impedir las obras y denunciando irregularidades en la propiedad del predio, lo que finalmente llevó a la cancelación de la construcción.
Habitantes de San Mateo Xalpa han sostenido históricamente que el territorio del cerro Tzompoli forma parte de las tierras comunales del pueblo, respaldadas por títulos históricos que datan de la época virreinal. Para la comunidad, la defensa de este territorio no solo implica la protección de un espacio natural, sino también la preservación de su historia, su identidad y su forma de organización colectiva.
El conflicto actual ocurre además en un contexto en el que los pueblos originarios cuentan con derechos reconocidos para participar en las decisiones sobre su territorio. La Constitución mexicana establece el derecho de los pueblos a preservar la integridad de sus tierras y su hábitat, mientras que el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo señala que las comunidades deben ser consultadas antes de la implementación de proyectos que puedan afectar sus territorios. A nivel local, la Constitución de la Ciudad de México también reconoce los derechos colectivos de los pueblos y barrios originarios a participar en las decisiones relacionadas con el uso y la protección de su territorio.
Para los habitantes de San Mateo Xalpa, la movilización realizada esta mañana representa un nuevo episodio en la defensa de un territorio que consideran patrimonio ambiental, cultural y comunitario del pueblo.










