La Masacre de Aguas Blancas dejó 17 campesinos asesinados y más de 23 heridos el 28 de junio de 1995. Tres décadas después, Tlachinollan señala que la impunidad persiste y que las comunidades de la Sierra de Guerrero siguen enfrentando pobreza, criminalización, violencia y abandono institucional.
En el foro “Memoria en Resistencia”, realizado en la UACM, familiares y sobrevivientes de la masacre de Aguas Blancas denunciaron tres décadas de impunidad, recordaron a las 17 víctimas campesinas y exigieron al gobierno federal la reapertura del caso y la libertad del preso político Antonio Barragán.
Con música, teatro y actividades comunitarias, cientos de personas se reunieron en Hermosillo para mantener viva la defensa del Río Sonora y exigir atención a la salud, agua limpia, justicia y reparación integral a doce años del derrame de Grupo México.
Familias buscadoras, periodistas y organizaciones de derechos humanos señalaron fallas en la investigación, identificación forense y protección de quienes buscan a personas desaparecidas en México, durante un seminario realizado en El Colegio de México.
Organizaciones civiles denuncian falta de coordinación, omisiones y una respuesta insuficiente del Estado mexicano ante el desplazamiento forzado interno; buscarán gestionar reuniones con autoridades federales.
Organizaciones que acompañan a las familias señalaron que la investigación deberá confirmar la solidez de la acusación contra el exgobernador de Guerrero y advirtieron que, a casi 12 años de los hechos, persisten pendientes como la entrega de información de inteligencia militar y la extradición de Tomás Zerón.