La Flotilla Sumud Global y movilizaciones internacionales mantuvieron la presión para lograr un alto al fuego en Gaza. Organizaciones humanitarias advierten que el acuerdo impulsado por Donald Trump es frágil y no garantiza justicia para la población palestina.
Por Redacción / @Somoselmedio Foto de portada @juliana.kinnl
El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles la “fase 1” del acuerdo entre Israel y Hamás, mediado por Estados Unidos, Qatar, Egipto y Turquía. El plan contempla un alto al fuego temporal, la liberación de rehenes, el intercambio de prisioneros palestinos y la retirada parcial del ejército israelí dentro de la Franja de Gaza.
De acuerdo con el comunicado de la Casa Blanca, la primera fase del acuerdo busca “garantizar el cese inmediato de las hostilidades y permitir el ingreso de ayuda humanitaria”. Sin embargo, la medida entrará en vigor una vez que el gabinete israelí la ratifique, condición que mantiene el proceso en pausa.
Medios internacionales como The Guardian informaron que Israel conservará control militar sobre aproximadamente el 53 % del territorio de Gaza, y que la lista de prisioneros por liberar no incluye a Marwan Barghouti, figura histórica del movimiento palestino.
El Consejo Noruego para Refugiados advirtió que el plan de asistencia humanitaria podría fracasar si no se permite el acceso total de las organizaciones civiles a Gaza y si el alto al fuego no es supervisado por observadores independientes.
Analistas políticos coinciden en que el acuerdo refuerza el protagonismo diplomático de Donald Trump, pero no aborda los temas centrales del conflicto, como la ocupación territorial, la reconstrucción civil ni la soberanía palestina.
En febrero de este año, Trump había propuesto un “plan de reconstrucción” que incluía que Estados Unidos administrara Gaza temporalmente, una idea que fue rechazada por Naciones Unidas por considerarse contraria al derecho internacional.
Antes del anuncio del acuerdo, el 1 de octubre, la marina israelí interceptó la Flotilla Sumud Global, compuesta por 13 embarcaciones que transportaban ayuda humanitaria hacia Gaza. Más de 450 activistas internacionales, entre ellos seis ciudadanos mexicanos, fueron detenidos.
La acción generó protestas en más de 30 países, con concentraciones frente a embajadas israelíes y manifestaciones en ciudades como Madrid, Londres, Estambul, Bogotá y Ciudad de México. Los participantes exigieron el fin del bloqueo a Gaza y la liberación inmediata de las personas detenidas durante la operación naval.
La activista mexicana Sol González Eguía, integrante de la flotilla, aseguró que durante su detención “las y los activistas fueron esposados, vendados y sometidos a tortura psicológica”. González subrayó que la presión internacional “fue clave para que el tema humanitario volviera al centro de la agenda global”.

