Con motivo del Día Mundial de la Marihuana, la comunidad cannábica realizó el evento “No marchamos, conmemoramos” en el Monumento a la Madre, con actividades culturales para exigir espacios libres de consumo y la total despenalización. Aunque la legislación permite uso recreativo y medicinal, persisten restricciones y sanciones en espacios no autorizados.
Por Citlalli Téllez /@tlalikopizkli
Ciudad de México 23 de abril 2026.- Con el lema “No marchamos, conmemoramos”, colectivos de la comunidad cannábica se reunieron el 20 de abril en el Monumento a la Madre para visibilizar la lucha histórica por la despenalización del cannabis y exigir espacios libres de consumo y el fin a la criminalización de los usuarios. Participaron La Comuna 4:20, Las Hijas Del Cannabis y Plataforma 4:20.
Durante la jornada, las y los asistentes tomaron el espacio público con actividades culturales: body paint, presentaciones de sound system y rap. El colectivo Plataforma 4:20 habilitó un micrófono abierto desde el que se demandó un alto a la discriminación, se promovió el autocultivo como alternativa al mercado ilegal y se exigió el consumo responsable como eje de una política pública distinta a la prohibición.
El 20 de abril —escrito 4/20— está asociado al código “4:20”, cuyo origen se ubica en 1971 en San Rafael, California, cuando un grupo de jóvenes conocidos como “los Waldos” usaba ese número para referirse a su punto de encuentro para consumir cannabis. Con el tiempo, la fecha se convirtió en un símbolo de organización global de la comunidad cannábica.
En México, el consumo recreativo de cannabis está despenalizado desde 2021, cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró inconstitucional su prohibición absoluta y habilitó la posibilidad de que adultos soliciten permisos a COFEPRIS para autoconsumo y autocultivo. El uso medicinal fue legalizado en 2017.
Sin embargo, la brecha entre el marco legal y la realidad persiste. En la Ciudad de México existen zonas de tolerancia para el consumo, con un horario de 8:00 a 20:00 horas y un tiempo máximo de 40 minutos por sesión. Fuera de esos espacios, los consumidores pueden ser sancionados. La regulación del cannabis en la ciudad sigue inconclusa, y la criminalización en la práctica continúa afectando principalmente a usuarios de sectores populares.
Citlali Téllez















