El 19 de junio de 2023, Daniela Zabalza salió de su casa en Guadalajara para ir a trabajar y nunca regresó. Había denunciado la violencia que vivía, pero el sistema la convenció de retirar la denuncia. La encontraron ese mismo día en un tambo con cal. Su presunto feminicida tiene orden de aprehensión vigente, ha sido visto en la ciudad y lleva casi tres años libre.
Por Mario Marlo / @Mariomarlo
Con información del programa Bravas, La Coyotera Radio Comunitaria 102.3 FM, emisión del 23 de abril de 2025
El 19 de junio de 2023, Daniela Zabalza salió de su casa en Guadalajara para ir a trabajar. Nunca llegó. Esa misma mañana, mientras su madre Matilde hacía la denuncia de desaparición en las instalaciones del ministerio público —llenando formularios, repitiendo su historia una y otra vez durante la noche entera—, el cuerpo de Daniela ya estaba en un tambo con cal, en la casa de quien había sido su agresor durante años.
Tenía tres hijos: un bebé de 10 meses, una niña de 6 años, un niño de 7.
El presunto feminicida lleva casi tres años prófugo. Tiene orden de aprehensión vigente. Ha sido visto en Guadalajara. Y sigue libre.
El caso de Daniela Zabalza fue abordado el 23 de abril en el programa Bravas, que se transmite por La Coyotera Radio Comunitaria, 102.3 FM de Guadalajara, en una emisión en la que Matilde —madre de Daniela— narró por primera vez en ese espacio la historia de su hija, los ciclos de violencia que vivió, la denuncia que el sistema la hizo retirar y la búsqueda que ella misma tuvo que encabezar cuando las autoridades minimizaron la desaparición.
Quién era Daniela
Daniela Zabalza era la menor de cuatro hermanas. Creció sin padre desde los 9 años, en una familia de mujeres que, en palabras de su madre, fueron “solas contra el mundo entero”. Era, dijo Matilde en cabina, una persona que “donde se paraba siempre brillaba”. La buscaban. La querían.
A los 19 años quedó embarazada. Decidió irse a vivir con su pareja. Lo que siguió fue un proceso progresivo de aislamiento: dejó de visitar a su familia, dejó de contestar llamadas, cambió de trabajo más de una vez porque el agresor se presentaba a hostigarla en los lugares donde laboraba y se peleaba con sus compañeros. Cuando finalmente pidió ayuda, el sistema que debía protegerla la convenció de retroceder.
Daniela llegó al Centro de Justicia para las Mujeres con videos —solo audio, grabados en secreto— que documentaban la violencia que vivía. Completó el proceso por áreas: trabajo social, psicología, valoración. Cuando estaba a un paso de formalizar la denuncia, un funcionario le preguntó si había pensado en “lo que dirían sus hijos cuando supieran que su mamá metió a su papá a la cárcel”. Luego le informaron que tendría que ingresar a un refugio donde no podría ver a su madre ni a sus hermanas.
Daniela firmó el desistimiento. El trámite consta en la carpeta de investigación.
Meses después fue asesinada.
“No deberíamos de haber coincidido en este espacio ni yo ni la señora Matilde si el Estado estuviera haciendo su trabajo”, dijo durante la premiere del documental Querida Fátima la señora Lorena, otra madre de víctima de feminicidio, en una frase que el programa Bravas citó para cerrar la emisión.
Matilde supo antes que nadie. Cuando el agresor se presentó en su casa ese lunes por la mañana —el mismo día que Daniela salía a trabajar y no llegó a su turno— sintió algo que no supo nombrar pero que describió como un rechazo físico. “Yo siento que él la tiene”, le dijo a sus otras hijas. Nadie le creyó del todo. Ella insistió ante las autoridades.
Un policía que llegó al domicilio a tomar nota de la denuncia respondió que seguramente Daniela “andaba con el novio” o “se había pasado de copas”.
Matilde pasó la noche en las instalaciones de la unidad de personas desaparecidas, repitiendo su historia. A las 7:30 de la mañana del día 20 le llamaron para decirle que habían encontrado la bolsa de su hija afuera del domicilio del agresor. A las 8, otra llamada: habían encontrado un cuerpo. Matilde aún tuvo que firmar documentos antes de que le permitieran salir.
Cuando llegó al lugar, no la dejaron acercarse. Un elemento del Servicio Médico Forense le ofreció “lo más que podía hacer”: mostrarle una fotografía en su celular. Era una imagen del interior del tambo. “Abra la imagen, jefa”, le dijo.
Fue así como Matilde identificó a su hija.
El presunto feminicida tiene orden de aprehensión. Ha sido visto en distintos puntos de Guadalajara, según llamadas recibidas en el número de denuncia que la familia mantiene activo: 33 34 77 56 27. También puede reportarse al 911.

Matilde y sus hijas viven con medidas de protección. Los tres niños de Daniela —sus nietos— crecen bajo la amenaza de que el hombre que mató a su madre siga en libertad.
“El estado gasta tanto dinero comprando una Cybertruck que está de adorno afuera de los estadios para el Mundial, con tecnología de reconocimiento facial y cámaras”, dijo Matilde en el programa. “¿Cómo es posible que si al feminicida lo han visto por la ciudad, no exista ese nivel operativo para atraparlo?”
El caso de Daniela no es una excepción. De acuerdo con datos presentados en el mismo programa por María Elena García Trujillo y Olga Lidia Rodríguez Orozco, conductoras de Bravas, entre 2021 y 2025 han muerto de manera violenta 2,564 mujeres en Jalisco según los indicadores de alerta de violencia de género. De ese total, solo el 5% está clasificado como feminicidio. Otras 887 mujeres se encuentran en una categoría que las autoridades denominan “el que resulte”: un limbo jurídico que deja a las familias sin certeza, sin acceso a programas de apoyo y sin posibilidad real de exigir justicia.
Jalisco ocupa el cuarto lugar nacional en asesinatos de mujeres. De 286 casos registrados, solo 67 fueron clasificados como feminicidio.
El feminicidio como figura legal existe en México desde 2012, tipificado en el artículo 325 del Código Penal Federal. La Suprema Corte de Justicia de la Nación ordenó desde 2015, a partir del caso de Mariana Lima Buendía, que toda muerte violenta de mujer debe investigarse con perspectiva de género. La distancia entre ese mandato y la realidad de 887 familias en el limbo ilustra el tamaño del incumplimiento.
La Bruja Cósmica, integrante del Frente Feminista de Jalisco y acompañante de víctimas indirectas de feminicidio, señaló en el programa que el Estado tiene obligación de garantizar bienestar a los hijos e hijas de víctimas. Existe un programa federal de apoyo a hijos de víctimas de feminicidio. Desde noviembre del año pasado, varias familias no habían recibido información ni depósitos. Las reglas de operación se actualizaron el 28 de marzo de 2025 —meses después de lo que debería haber ocurrido— y aún hay familias que no reciben el monto completo o no saben si serán beneficiadas.
“La información nunca puede ser general”, advirtió la Bruja Cósmica. “Hay adultas y adultos mayores que no saben utilizar herramientas tecnológicas. Hay que bajar la información. Y las familias no pueden seguir viviendo en la incertidumbre.”
La familia de Daniela Zabalza mantiene activa la página Soy tu voz, Daniela Zabalza en redes sociales, donde se encuentra la ficha de búsqueda del presunto feminicida y toda la información del caso. El Frente Feminista de Jalisco también tiene anclada la ficha en sus perfiles de Facebook e Instagram.
Si alguien lo ha visto, puede llamar al 33 34 77 56 27 o al 911.
El programa Bravas se transmite los jueves por La Coyotera Radio Comunitaria, 102.3 FM, Guadalajara, y en lacoyoteraradio.org. También en @bravasmex en Instagram, X y SoundCloud.






