El documental NAZA, que expone mediante testimonios de exintegrantes de la inteligencia militar israelí los mecanismos de selección de objetivos para los bombardeos en Gaza, amplía su circuito de exhibición en México con 35 nuevas sedes culturales y universitarias distribuidas en 27 ciudades durante noviembre y diciembre.
Por Paola Ramos Moreno / Cecomún / RETA
Ciudad de México, 4 de noviembre de 2026.- El documental NAZA, que revela parte de la dinámica de selección de objetivos de exterminio operada por el ejército israelí en Gaza, Palestina, ha expandido su alcance en México: este noviembre y diciembre estará disponible en 27 ciudades, con 35 nuevas sedes culturales y universitarias.
Desde su lanzamiento, el circuito de exhibición ha incluido unas 70 salas de la cadena Cinemex, así como las sedes de la Cineteca Nacional, pero a partir de su tercera semana de exhibición, este noviembre, será proyectado también en universidades, institutos y foros culturales locales, como parte de una ruta alternativa.
Algunos de estos puntos son el Festival Internacional de Cine en Ensenada, Baja California; el Instituto de la Cultura y las Artes de Los Cabos, Baja California Sur; Kinoki Foro Cultural, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas; el CCU UNAM y el Senado de la República, en la CDMX; Film Club Café, en Naucalpan, Estado de México; la Universidad de Guanajuato; Proyector Nómada, en Pachuca, Hidalgo; Árbol Rojo, en Bacalar, Quintana Roo, y La Coopera, en Querétaro.
La amplitud territorial de la proyección resulta de relevancia frente a las denuncias públicas y reportes periodísticos que alertan de la presencia en el país de grupos afines al sionismo, por la vía religiosa, empresarial y exmilitar, en entidades como Chihuahua, Yucatán y Chiapas.
En este último estado, un reporte del corresponsal Hermann Bellinghausen advierte de la creciente presencia de agrupaciones israelíes prosionistas en San Cristóbal de las Casas y municipios indígenas como Zinacantán y Chamula. De acuerdo con una denuncia realizada en un grupo de redes de pobladores de Zinacantán, un grupo llamado “Héroes por la vida” que, acusan, está conformado también por veteranos de guerra, ingresa a escuelas “con el pretexto de enseñar inglés, pintar escuelas”.
La Coordinadora por Palestina en Chiapas lanzó una carta pública exigiendo esclarecer y prohibir estas actividades. La carta, que suma 10 mil firmas hasta este 2 de noviembre, está dirigida a la presidencia de la República y las secretarías federales de Gobiernación, Relaciones Exteriores y Educación, así como a la secretaría de Educación local.
¿Sobre qué va NAZA?
NAZA es un documental periodístico que recoge el testimonio de 24 oficiales de inteligencia militar que participaron directamente en el diseño y operación de sistemas de inteligencia con los que se eligen objetivos humanos —incluidas familias enteras— para exterminar en Gaza, como parte del genocidio que Israel comete contra Palestina, dentro de un proyecto colonial que busca ocupar por completo su territorio.
La pieza altera el rostro y la voz de los entrevistados y expone de forma cruda la manera deshumanizada en la que los soldados, por la mañana, coordinan espionajes, ataques, rastreos y bombardeos y, por la tarde, desenvuelven su vida con “normalidad” y en impunidad frente a los ojos de la comunidad internacional. Algunos de los testimonios señalan los operativos como “emocionantes” o “similares a la experiencia de los videojuegos”, mientras uno más se pregunta qué lo diferencia de un nazi alemán operario del Holocausto en la Segunda Guerra Mundial.
“NAZA” es un acrónimo militar derivado de nezek agavi (“daño colateral”), un término utilizado por la inteligencia israelí para designar el número de civiles que se prevé morirán durante un bombardeo. Para ellos, las infancias, mujeres, abuelos y hombres palestinos masacrados no son más que cálculos que forman parte de sus mecanismos de selección y consecuencias esperadas de sus acciones militares.
¿Y por qué pasa esto, qué pasa en Palestina?
La ocupación, el desplazamiento y el genocidio cometidos contra este pueblo se han extendido por casi ocho décadas y se remontan a noviembre de 1947, cuando la ONU propuso y aprobó la partición de Palestina, entonces, colonia británica. Entonces nació la primera Nakba, un proceso de desplazamiento forzado en el que alrededor de 750 mil palestinos fueron expulsados y huyeron forzosamente de sus hogares y tierras, para que estas fueran ocupadas por personas extranjeras.
Desde entonces, Israel ha avanzado en su ocupación militar, principalmente en la Franja de Gaza, Cisjordania y Jerusalén, a través de métodos crueles de acoso y violencia contra las personas locales, sin importar su origen, género, religión ni edad. Así, la ocupación se ha acentuado y prolongado hasta nuestros días, a ojos de una comunidad internacional pasiva o impotente.
Pero fue a partir del 7 de octubre de 2023, tras la defensiva de Hamás en el sur de Israel, que el Gobierno de Israel, con el primer ministro Benjamín Netanyahu al frente, arreció la ofensiva de la ocupación a niveles de horror: de acuerdo con datos de la Oficina de Información del Gobierno de Gaza, citados por la Fundación Comité de Apoyo al Pueblo Palestino, hasta el 7 de octubre de 2026 se registran 74,250 personas fallecidas, 21,976 niñas y niños asesinados, 62,247 niños huérfanos, 175,278 personas heridas y más de 2 millones de personas desplazadas.
Frente a esto, tanto la comunidad internacional como la sociedad civil, a través de colectivos de base, se organizan en innumerables geografías del globo para impulsar acciones de concientización, visibilidad y exigencia para poner fin a este genocidio.


