Desde el Caracol de Oventic, en Chiapas, el EZLN inició la conmemoración por el 32 aniversario del levantamiento zapatista de 1994, con memoria colectiva, crítica al sistema capitalista y el anuncio de una nueva etapa de autonomía basada en “El Común”.
Fotografías: Johana Utrera / @UtreraJo25 y Diego García / @Somoselmedio
Oventic, Chiapas. 31 de diciembre de 2025.— Desde el Caracol de Oventic, bases de apoyo, milicianos, insurgentes y comunidades solidarias de México y del mundo iniciaron la conmemoración por el 32 aniversario del levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). La jornada reunió palabra colectiva, memoria histórica y celebración comunitaria, en un acto que recordó el origen de la insurrección de 1994 y su vigencia política a más de tres décadas.
El encuentro se realizó en el marco del 31 de diciembre, fecha emblemática para el zapatismo. A diferencia del carácter festivo actual, las comunidades recordaron que aquella noche de 1994 fue despedida y dolor, pero también una decisión colectiva frente a décadas de marginación, desigualdad y violencia estructural. Hoy, afirmaron, la memoria no es nostalgia, sino brújula para el presente.
A 32 años, el EZLN reiteró que su camino continúa desde la organización comunitaria y la autonomía, ahora en una nueva etapa de gobierno basada en “El Común”, una propuesta política que cuestiona la propiedad privada, el individualismo y las formas tradicionales del poder estatal, y que apuesta por la vida colectiva y la autodeterminación de los pueblos.
La memoria del levantamiento: de la noche de 1994 al presente
Durante el acto de apertura, las comunidades zapatistas dieron la bienvenida a quienes acudieron al caracol y a quienes siguieron la transmisión desde otras geografías. En la palabra inicial se recordó que el levantamiento armado de 1994 no fue un gesto espontáneo, sino la respuesta a un largo historial de despojo, explotación, humillación y olvido impuesto por el sistema capitalista y los malos gobiernos.
Las voces comunitarias subrayaron que, en aquel entonces, “se trataba de matar o morir por una causa justa”.La insurrección surgió cuando todas las puertas fueron cerradas y no quedó otro camino para exigir derechos básicos. Esa memoria, insistieron, sigue siendo necesaria para comprender el presente y evitar que la historia sea borrada o tergiversada.
En contraste con aquella madrugada marcada por la tristeza y la rabia, la conmemoración de 2025 se vivió como una fiesta colectiva. Sin embargo, el mensaje fue claro: la celebración no implica olvido, sino reafirmación de un compromiso político que sigue vigente, ahora desde otras formas de lucha y organización.
La palabra del Subcomandante Insurgente Moisés: crítica al sistema y continuidad de la lucha
En su intervención, el Subcomandante Insurgente Moisés dirigió un saludo a las comunidades bases de apoyo reunidas en Oventic y a las que siguieron el acto desde los distintos caracoles zapatistas. Recordó que la “digna rabia” que dio origen al levantamiento sigue viva porque las condiciones que lo provocaron no han desaparecido.
El mensaje fue contundente en su crítica al capitalismo y a los gobiernos que lo administran. Moisés señaló que la injusticia, la miseria, la desigualdad y el saqueo continúan, y que no es posible humanizar un sistema que se sostiene en la explotación. También cuestionó los discursos oficiales que prometen transformación, al afirmar que las reformas y políticas públicas siguen beneficiando a los ricos y a los intereses transnacionales.
Desde Oventic, la palabra zapatista insistió en que la libertad, la justicia y la democracia no se conceden desde arriba. “No nos las van a entregar”, se dijo, sino que deben conquistarse mediante la organización real de los pueblos. La lucha zapatista, reiteró Moisés, es política e ideológica, con vocación pacífica, pero consciente de la violencia estructural que enfrenta a quienes construyen autonomía.
“El Común”: una nueva etapa de gobierno y horizonte de largo plazo
Uno de los ejes centrales del aniversario fue la explicación de “El Común” como horizonte político del zapatismo. Las comunidades señalaron que esta propuesta no se limita a una consigna, sino que implica repensar de raíz la forma de gobernarse, de producir y de relacionarse, rompiendo con la lógica de la propiedad y el individualismo que impone el capitalismo.
“El Común”, explicaron, es una apuesta de largo aliento, pensada para décadas e incluso para más de un siglo. Se trata de un proceso en construcción que requiere estudio, reflexión, práctica y toma de decisiones colectivas, y que reconoce que no existe un manual previo: el camino se hará desde la realidad concreta de los pueblos.
Las comunidades zapatistas enfatizaron que esta propuesta no es exclusiva del EZLN. Está dirigida al pueblo de México y al mundo, como una invitación a imaginar y construir otras formas de vida posibles, basadas en la igualdad, la colectividad y el respeto a la tierra, frente a una crisis civilizatoria y ambiental cada vez más profunda.
Convocatoria a la organización y a nuevos encuentros en 2026
Hacia el cierre del acto político, el EZLN convocó a pueblos, colectivos y organizaciones a fortalecer la organización desde abajo. La invitación fue a analizar la realidad propia de cada territorio y a pensar, desde ahí, cómo construir lo común como alternativa al orden capitalista dominante.
En este marco, las comunidades anunciaron la realización de encuentros y semilleros durante 2026, vinculados al arte, el pensamiento crítico y los derechos humanos. Estos espacios buscarán compartir experiencias de lucha, organización y trabajo colectivo, así como articular resistencias entre el campo y la ciudad, y entre distintas geografías del mundo.
La jornada concluyó con consignas, música y baile popular en el caracol de Oventic. Entre gritos de “¡Viva el EZLN!” y “¡Vivan los pueblos indígenas!”, la celebración reafirmó que, a 32 años del levantamiento, el zapatismo sigue vivo, caminando con memoria, organización y horizonte colectivo.












