Por: Cristian Jiménez Machorro

Dentro de las celebraciones del día de la independencia se suelen encontrar una serie de elementos claros, empezando por un nacionalismo que se intensifica en las fechas previas al 15 de septiembre, pasando por las conmemoraciones históricas (que suelen incluir el tan famoso desfile militar) e inclusive la mención de una efeméride en la escuela, las cuales, en esta ocasión, van arrancando con las actividades tras permanecer cerradas por un tiempo importante debido a la pandemia desatada por la COVID-19.

Las mencionadas celebraciones suelen tener una serie de claros personajes que, suelen encabezarlas, desdé la evocación del cura Hidalgo tocando la campana de Dolores, las imágenes de José María Morelos y Pavón, con su pañuelo amarrado a la frente, las múltiples luces que suelen adornar los centros de cada ciudad de la republica con los colores verde, blanco y rojo, e inclusive los montones de sombreros y banderas que son comercializados en estas fechas, sin embargo desdé el discurso histórico, la presencia de la mujer en un evento como lo fue la Independencia ha sido olvidado.

Sin lugar a duda, las menciones (de por si pocas) de la mujer en la revolución son mas recordadas, pues desdé la famosa Adelita se ha podido resignificar el papel de la mujer en el conflicto armado, mientras que en la independencia, al ser necesaria la creación de un mito fundacionista que tuviera la fuerza de organizar a aquellos considerados naturales de la entonces llamada “Nueva España”, se inicio con una serie de versiones históricas que trataban de ocultar las diferencias entre los diversos grupos que conformaban el territorio que se conocería como México, el cual termina heredando las exclusiones que se generan en la América Lantina, desconociendo a mujeres, indígenas y negros, entre otros.

Entre los nombres de mujeres que más se suelen escuchar en estas fechas se encuentra constantemente el de Josefa Ortiz de Domínguez, destacada pieza de la conspiración de Querétaro y el de Leona Vicario, quien informara al movimiento insurgente sobre todo evento sucedido en la capital del virreinato, mientras que otros nombres de mujeres, así como sus acciones han caído en el olvido que se percibe en el sesgo machista de la historia.

María Josefa Ortega

A través del texto “Las mujeres zacatecanas y la revolución de Independencia en México” escrito por Emilia Recéndez Guerrero, se rescatan las figuras de María del Carmen Castillo y María Josefa Ortega, esta última fuese detenida en su domicilio el 5 de noviembre de 1911, acusada de ocultar a Pedro Saavedra, padre dominico quien era sospechoso de participar en las filas insurgentes. Tras torturas realizadas a Dolores, su hija, la cual confesó que efectivamente, el mencionado insurgente había estado en su casa, solo para posteriormente saber que habría sido obligada a dar tal declaración debido a que existía una presión contra aquellas mujeres que, habían sido abandonadas por sus maridos, los cuales si se habrían de incorporar al ejercito insurgente, siendo entonces esta una muestra de aquello a lo que se enfrentaban valientemente aquellas que eran dejadas atrás por las tropas independentistas.

María del Carmen Castillo

Antonio Haro, cabecilla del grupo insurgente en los cañones de Juchipila era el esposo de María del Carmen Castillo, quien en una serie de seis cartas expresa asuntos de índole personal, como es el cuanto extraña a la familia, la cual radicaba en Zacatecas, en el proceso de defensa frente a la averiguación que hacen los representantes españoles que, persiguen a los independentistas se muestra claramente que se encontraban “separados desde hacía meses porque él le daba malos tratos y la amenazó con quitarle la vida, por eso ella se vino y tuvo que buscar trabajo para mantener a sus hijos, el cual hacía de recamarera, en la posada de don Rafael Barajas, donde Ruvalcaba, tío de su marido”, mostrando de esta manera la violencia ejercida tanto por parte de los insurgentes como por parte de los realistas en el proceso de independencia.

Las mujeres de batalla

En la investigación encabezada por Alicia Girón, titulada “Breve historia de la participación política de las mujeres en México”, habla de Juana Barragán, mejor conocida como “La Barragana”, quien al iniciar el movimiento independentista se dispone a reunir un grupo de campesinos, los cuales conforman un contingente de soldados que se incorporarían a las filas de Morelos. El contingente que compartía el apodo de Juana Barragán tendría entonces una destacada participación en el sitio de Cuautla, comprendido entre el 19 de febrero y el 2 de mayo de 1812. La incorporación de Manuela Medina bajo las órdenes de Juan Nepomuceno Rosains, conocida como “La Capitana”, fue bien recibida, pues al momento en el que se da ya habría participado en siete acciones de guerra y una campaña.

Manuela Herrera

Una revolución tan grande como la de independencia no puede ser llevada a cabo sin apoyo logístico, en el caso de esta misma el nombre de Manuela Herrera es esencial, ya que fue una de las encargadas de conseguir las condiciones materiales necesarias para la subsistencia de la revolución armada, reconocida por acompañar a Francisco Javier Mina a una expedición, así como a quemar su rancho antes de permitir que los realistas que la perseguían se abastecieran de provisiones.

Aquellas cuyos nombres no se encuentran

La revolución de independencia es marcada por la cooperación de aquellas mujeres y hombres que buscaron luchar por aquello en lo que creían, por el surgimiento de múltiples movimientos insurgentes en las ciudades y el campo, pero sobre todo por aquellos que impulsan la historia desde abajo, tal y como es el caso de un gran numero de mujeres, las cuales perecían en la independencia al tratar de subsistir, al tratar de garantizar una libertad para si mismas: la libertad de vivir, por eso es necesario mencionar a aquellas que quedaron en el anonimato, pero sin las cuales no se habría logrado una rebelión que consiguió la emancipación de la corona española.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here