Integrantes de colectivos de Chihuahua, Tamaulipas, Sonora, Coahuila y Ciudad de México presentaron ante Fundar el desgaste físico, económico y emocional que acumulan en años de búsqueda, y exigieron que el sistema de atención victimal deje de tratar las desapariciones como hechos superables.

Por Mario Marlo / @Mariomarlo  

Con más de 134 mil personas registradas como desaparecidas en México, padres, hermanos e hijos buscadores presentaron el 19 de junio en el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez de la Ciudad de México el primer informe sobre los impactos psicosociales, económicos, laborales y familiares que enfrentan los hombres que participan en la búsqueda de sus familiares. El documento, elaborado por Fundar Centro de Análisis e Investigación, fue presentado en el marco del Día del Padre con testimonios directos de buscadores provenientes de Chihuahua, Tamaulipas, Sonora, Coahuila y Ciudad de México.

El informe, titulado Impactos psicosociales y labores de cuidados en hombres buscadores, parte de un taller realizado en abril de 2025 y de entrevistas a profundidad con integrantes de colectivos como Los Otros Buscadores de Mario Vergara, FUNDEC/FUNDEM Coahuila, Buscadoras de la Frontera Nogales A.C., Armadillos Familiares en Búsqueda, la Brigada Nacional de Búsqueda y Encontrarles CDMX. El documento está disponible para descarga en el sitio de Fundar.

José Luis Castillo, integrante de Los Otros Buscadores de Mario Vergara y padre de Esmeralda Castillo Rincón —desaparecida el 19 de mayo de 2009—, lleva 17 años y un mes en la búsqueda. Describió ante los asistentes afectaciones que, señaló, rara vez se documentan: infecciones contraídas al destapar fosas clandestinas, insolaciones durante búsquedas en campo, y un deterioro físico que le impide hoy subir a la sierra sin pausas.

“Pocas veces oyen hablar de las infecciones que levantamos cuando andamos haciendo estas búsquedas, cuando destapamos una fosa clandestina, los olores que se nos vienen”, declaró Castillo. También describió el impacto económico: los buscadores deben financiar con recursos propios los traslados entre estados, la estadía en campo y el material para las búsquedas. “Tenemos que agenciarnos nuestros propios recursos económicos para hacer estas búsquedas. ¿Saben ustedes que a veces nos tenemos que quedar a la intemperie?”, preguntó.

Castillo también refirió las consecuencias en el núcleo familiar. “A veces nuestros propios hijos nos dicen: ‘¿Querías más a mi hermana desaparecida que a nosotros mismos?'”, relató. Sobre el impacto emocional de buscar sin encontrar a su propia hija, dijo: “Ayudamos a la señora a encontrar a su hija. Y la de nosotros, ¿cuándo? ¿Y mi hija? ¿Cuándo la voy a encontrar?”

Ignacio Arenas Vázquez, de Nogales, Sonora, busca a su hermano Juan Alonso Arenas Vázquez desde el 1 de diciembre de 2019. Su municipio ocupa el segundo lugar en desapariciones a nivel estatal con 684 casos registrados, según señaló durante el foro. Arenas reportó pérdidas de empleo directamente relacionadas con su participación en búsquedas de campo. “Ya he perdido trabajos no más por salir a las búsquedas, pero pues no voy a dejar de buscar a mi hermano”, declaró. Añadió que los buscadores de su región operan sin respaldo institucional: “Nos vamos sin el gobierno, sin las autoridades, sin protección.”

Cirilo Díaz del Ángel, originario de Reynosa, Tamaulipas, busca a su hijo desde Piedras Negras, Coahuila, e integra el colectivo FUNDEC/FUNDEM. En septiembre próximo se cumplirán 17 años de la desaparición de su hijo. “El gobierno, en lugar de ayudarnos, nos reprime en las búsquedas, ya sea hombres o mujeres, donde dice que va a investigar de dónde salen los recursos para salir a la búsqueda”, señaló Díaz del Ángel. “Nuestras vidas se nos van acabando. Hay padres que ya se fueron sin encontrar a sus hijos. Otros tan enfermos”, afirmó.

Miguel Ángel Trujillo Herrera, cofundador de la Brigada Nacional de Búsqueda y de la Brigada Internacional de Búsqueda, busca a cuatro hermanos, un primo, un sobrino y cinco trabajadores desaparecidos en los estados de Guerrero y Veracruz. Le diagnosticaron cáncer hace dos años. “El tema de las búsquedas es mi vida”, afirmó. Trujillo intervino para colocar en el foro la historia de las búsquedas en campo en México: desde la figura de Mario Vergara —cuyo nombre adoptó el colectivo— hasta la primera brigada nacional realizada en Amatlán de los Reyes, Veracruz, en abril de 2016, donde se localizaron más de 20 mil restos.

Carlos Ramírez, del colectivo Encontrarles CDMX, busca a su hermano Ángel Gerardo Ramírez Chaufón y a dos compañeros de este, desaparecidos el 29 de noviembre de 2019 en la Ciudad de México. Aportó al foro un dato estructural: los hombres representan entre el 60 y el 70 por ciento de las personas desaparecidas en el país, con una concentración en edades de entre 20 y 35 años. “Los hombres enfrentan el mismo sufrimiento, la misma incertidumbre y la misma presión social que las mujeres, pero también hay una carga que tiene que ver con la responsabilidad de mantener a la familia y con la forma como se piensa socialmente que tienen que ser fuertes”, declaró Ramírez.

Alejandra Ramírez, investigadora de Fundar, presentó los hallazgos centrales del informe. El documento identifica que los mandatos de género que exigen a los hombres aparecer como proveedores y figuras de protección generan, ante la desaparición de un familiar, sentimientos de culpa y mecanismos de autoinvalidación emocional. “Hay una especie de autoinvalidación del poder sentir o expresar ciertas emociones, sumado a que en el contexto social tampoco hay una disposición a escuchar ese entramado emocional. Eso provoca que lo vivan más en solitario, que sean más propensos a aislarse”, señaló la investigadora. Estas condiciones, documentó Fundar, derivan en afectaciones físicas producto de la emoción no procesada.

Castillo describió esa experiencia en sus propios términos: “Nosotros como hombres aparentamos ser los fuertes de la familia y en nuestros hombros se recargan las madres buscadoras. Pero también somos seres humanos, también lloramos. También cuando regresamos de búsqueda, necesitamos ese abrazo.”

El informe plantea que las búsquedas deben reconocerse como extensión del trabajo de cuidados y que esa dimensión está ausente tanto del debate público como del sistema institucional de atención a víctimas.

Humberto Guerrero, coordinador de derechos humanos de Fundar, señaló al cierre del foro que el sistema de atención victimal construido en México durante los últimos años reproduce una lógica asistencialista y trata la desaparición como un evento puntual y superable. “Es un sistema victimal que parte de la idea de que los hechos de violencia son eventos efímeros que ocurren una vez en el tiempo y que se superan. Y lo que queda de manifiesto en todos estos testimonios es que las desapariciones dejan un impacto que dura para toda la vida, no es posible superarlo”, declaró.

Guerrero identificó un desfase entre esa arquitectura institucional y la realidad que documentan los testimonios y la literatura académica sobre desaparición forzada. Ante el debate nacional en curso sobre la creación de un sistema nacional de cuidados, Fundar propone que el derecho al cuidado de la población buscadora —en su integralidad y sin distinción de género— sea incorporado explícitamente en ese diseño. “Todo el sistema de atención victimal tiene que ser revisitado para cruzarlo con toda la discusión que está viendo a partir del derecho a los cuidados”, afirmó.

Ante preguntas del público en torno a la pertinencia de visibilizar a los hombres buscadores mientras las mujeres sostienen la mayoría de los colectivos en el país, los participantes respondieron delimitando el alcance de su iniciativa. “No queremos desplazar a las mujeres. Decidimos entrarle nosotros como padres buscadores para hacer un llamamiento a todos esos hermanos, a todos esos hijos para sumarnos a la lucha de las madres, porque estamos convencidos de que si nos unimos todo el pueblo pudiéramos tener resultados”, declaró un integrante del colectivo Los Otros Buscadores de Mario Vergara.

Trujillo cerró su intervención en los mismos términos: “Las mujeres llevan esta bandera. Pero nunca se olviden de nosotros. Nos cansamos, rascamos y también encontramos. Al igual, tenemos sentimientos.”

El Centro Prodh acompañó la presentación con una exhibición del Antimanual de Acompañamiento Psicosocial y de No hay lugar en este país, compilación de textos escritos directamente por familiares de personas desaparecidas, ambas publicaciones de Fundar.

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