Habitantes del municipio de Morón, en la provincia de Ciego de Ávila, protagonizaron manifestaciones nocturnas el 13 de marzo en protesta por los prolongados apagones, el desabastecimiento de combustible y la crisis que afecta a la isla.
Por Redacción / @Somoselmedio
La noche del 13 de marzo de 2026, decenas de habitantes del municipio de Morón, en la provincia de Ciego de Ávila, salieron a las calles para protestar contra los prolongados apagones, el desabastecimiento de combustible y la escasez de bienes básicos que afectan a la isla.
De acuerdo con reportes difundidos por el medio independiente cubano El Toque, las manifestaciones ocurrieron en un contexto de creciente inconformidad social, tras semanas marcadas por cortes eléctricos prolongados y la paralización de diversas actividades económicas en el país.
Debido a las restricciones informativas y al limitado acceso a Internet, la información disponible proviene principalmente de videos difundidos en redes sociales, que ofrecen una primera aproximación a lo sucedido.
En varios de los videos que han circulado se observa a grupos de personas caminando por las calles del municipio mientras golpean calderos y corean consignas como “libertad”, “abajo la dictadura”, “pongan la corriente” y “abajo Díaz-Canel”.
Según las imágenes difundidas, algunos manifestantes se concentraron inicialmente frente a una estación de policía, para posteriormente dirigirse hacia la sede local del Partido Comunista de Cuba.
En ese lugar, de acuerdo con los reportes, un grupo de personas ingresó al edificio y posteriormente sacó mobiliario a la calle, el cual fue incendiado. En las imágenes también se observan lo que parecen ser símbolos políticos y fotografías vinculadas al gobierno cubano entre los objetos quemados.
En algunos de los clips difundidos se escuchan supuestas detonaciones de armas de fuego, que habrían provenido de fuerzas de seguridad. Sin embargo, este elemento no ha podido ser verificado de manera independiente.
Reportes preliminares mencionan al menos una persona herida, aunque hasta el momento no existe confirmación oficial sobre el número de afectados ni sobre posibles detenciones.
El periodista cubano José Raúl Gallego reportó que, tras el inicio de las manifestaciones, el acceso a Internet fue interrumpido en Morón, lo que dificultó la circulación de información e imágenes de lo ocurrido.
El corte de conectividad ha sido señalado por organizaciones y periodistas como una práctica recurrente del gobierno cubano durante episodios de protesta, con el objetivo de limitar la difusión de imágenes y reportes sobre posibles operativos de represión.
Las protestas en Morón se producen después de varios días de manifestaciones nocturnas en distintos barrios de La Habana, donde vecinos han salido a las calles a golpear calderos como forma de protesta contra los apagones.
Durante la misma semana también se registró una sentada pacífica de estudiantes en la escalinata de la Universidad de La Habana, quienes protestaron por la suspensión de clases y por lo que calificaron como una gestión deficiente de las autoridades frente a la crisis energética.
Las manifestaciones ocurren además el mismo día en que el presidente cubano Miguel Díaz-Canel confirmó públicamente que el gobierno mantiene conversaciones oficiales con la administración de Donald Trump, sin que hasta el momento se conozcan los alcances de dichas negociaciones.
Un día antes, el 12 de marzo, el gobierno cubano anunció la excarcelación de 51 personas privadas de libertad, aunque no se ha informado cuántas de ellas corresponden a presos políticos, una cuestión que organizaciones de derechos humanos han señalado como una preocupación recurrente.
Cuba atraviesa una profunda crisis económica y energética, marcada por el deterioro de su sistema eléctrico, la escasez de combustible y la falta de productos básicos.
La situación ha provocado apagones prolongados en distintas regiones del país, afectando la vida cotidiana, el transporte, la producción y los servicios.
En este contexto, diversos sectores de la sociedad cubana han expresado creciente inconformidad frente a las condiciones de vida y la gestión gubernamental de la crisis.

