La Asamblea Popular contra el tarifazo volvió a movilizarse en Guadalajara para exigir la cancelación del aumento al transporte público, denunciar la imposición de la Tarjeta Única y señalar que el modelo de movilidad en Jalisco profundiza la desigualdad y privatiza un derecho básico.
Por Mario Marlo / @Mariomarlo Fotografías: Shiebi Aguilar / @ShiebiAl
Guadalajara, Jalisco, 8 de febrero 2026.- Por segunda ocasión consecutiva, la Asamblea Popular contra el tarifazo, integrada por al menos 18 colectivos, se movilizó este domingo 8 de febrero desde La Minerva hasta Casa Jalisco para exigir la cancelación del aumento al transporte público y denunciar un modelo de movilidad que —señalan— castiga a quienes menos tienen y favorece intereses privados.
Durante la marcha, las personas manifestantes corearon consignas como “¡No al tarjetazo, no al tarifazo!”, “¡Menos Mundial, más movilidad!” y “¡No queremos FIFA, que baje la tarifa!”.Desde el contingente advirtieron que el transporte público en Jalisco ha dejado de ser un derecho social para convertirse en un privilegio condicionado al ingreso, en un contexto de unidades saturadas, tiempos de espera de hasta una hora y transbordos interminables.
Al cierre de la movilización, frente a Casa Jalisco, la Asamblea leyó un pronunciamiento en el que calificó el incremento como una decisión política y no como un ajuste inevitable. “El tarifazo no es un error técnico: castiga a quienes menos tienen y protege un modelo privado que ya fracasó”, señalaron. De acuerdo con el propio comunicado, 33% de la población en Jalisco depende del transporte público, es decir, más de 2.7 millones de personas que usan camiones, tren y sistemas BRT para trabajar, estudiar y sostener la vida cotidiana.
La Asamblea cuestionó que el aumento no haya sido sometido a consulta pública, y denunció la presencia de antimotines y vigilancia durante la protesta como un mensaje de criminalización de la protesta social. “Sin participación ciudadana no hay democracia; las decisiones tomadas desde arriba violan nuestros derechos”, advirtieron.
Uno de los ejes centrales de la crítica fue la Tarjeta Única, requisito para acceder al pasaje subsidiado. La Asamblea alertó que una de cada dos personas usuarias podría verse obligada a utilizar una tarjeta bancaria vinculada a Broxel, empresa que —recordaron— ha sido señalada previamente por deficiencias operativas y falta de transparencia.
Según lo expuesto en el pronunciamiento, el Estado paga alrededor de 5.45 centavos mensuales por cada tarjeta bancaria activa, recursos públicos que —sostienen— podrían destinarse a fortalecer el sistema existente Mi Movilidad, mejorar el servicio y dignificar el trabajo de quienes lo sostienen. “No es modernización: es una imposición”, afirmaron.
La movilización ocurre tras la decisión del Comité Técnico Tarifario de Jalisco de fijar en 14 pesos la tarifa técnica promedio del transporte público de 2026 a 2030. Aunque el Gobierno de Jalisco anunció un subsidio para reducir el cobro a 11 pesos por viaje, este beneficio estará condicionado a contar con la Tarjeta Única y entrará en vigor hasta abril de 2026.
Para la Asamblea, este esquema profundiza la desigualdad, especialmente en la periferia, donde se paga más con tiempo, dinero y desgaste físico. “El problema no es solo la tarifa: es el modelo de movilidad privatizado que convierte un derecho humano en negocio”, enfatizaron.s
La Asamblea Popular contra el tarifazo reiteró que es un espacio abierto, ciudadano e independiente, sin afiliación partidista ni agenda electoral. “No somos carne de cañón ni respondemos a intereses del poder”, afirmaron. Desde ahí llamaron a organizarse en colonias, paradas y centros de trabajo para socializar la información y sostener la lucha desde abajo.
Finalmente, convocaron a una gran asamblea popular el domingo 15 de febrero en el Parque del Refugio, donde se definirá un plan de acción para echar abajo el tarifazo y el tarjetazo y avanzar hacia un sistema de transporte público digno, accesible y con gratuidad para personas adultas mayores y con discapacidad. “La casa sigue vacía; las calles, en cambio, están llenas de conciencia”, concluyeron.
















