Por Max González Reyes
Estamos en el inicio del periodo ordinario de sesiones del Congreso de la Unión. Como lo señala la Constitución, el primero de febrero se inaugura el segundo periodo ordinario del Segundo año de ejercicio de la LXVI Legislatura. Las invitaciones para dicha inauguración ya fueron publicadas y todo está listo para arrancar este periodo que terminará el 30 de abril.
Dentro de la agenda legislativa para este periodo ordinario destacan varias reformas. El coordinador de Morena en la Cámara de Diputados enlistó algunas de las prioridades legislativas: 1) la Ley Federal de Procedimiento Contencioso Administrativo; 2) la Ley para Impulsar el Incremento Sostenido de la Productividad y la Competitividad de la Economía Social; 3) reformas al Código Penal Federal en materia de abuso sexual; 4) reformas al Código Penal Federal en materia de delitos contra el ambiente y la gestión ambiental; 5) reformas al Código Nacional de Procedimientos penales y delincuencia organizada, en materia de jueces sin rostro; 6) la reforma a la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial en materia de transferencia tecnológica y para simplificar el proceso de protección de patentes y registros.
De igual manera, el coordinador informó que las reformas e iniciativas pendientes de ser remitidas por el Senado de la República se encuentran: 1) la reforma que deroga la Ley de Migración y expide la Ley de Migración Humana; 2) la iniciativa que expide la Ley General de Derechos de los Pueblos Indígenas y Afro mexicanos; 3) reforma al artículo 127 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de límite a las jubilaciones y pensiones; y de manera particular la reforma en materia electoral (previsible).
Llama la atención que la reforma electoral no sea la prioridad del periodo ordinario que se avecina. Por la trascendencia del tema, se podría pensar que esta reforma se presentaría el mismo primero de febrero para que de inmediato iniciara su discusión y análisis. Al parecer no sucederá así. Según el mismo coordinador de Morena, el Congreso de la Unión tiene hasta la segunda semana de febrero para recibir la iniciativa para que, en caso de ser aprobada, se aplique en los comicios de 2027.
Al parecer los desacuerdos entre la coalición gobernante han provocado postergar la presentación de la reforma. Lo que se deja ver es que las posturas del PT y del PVEM respecto a la reducción de plurinominales y del financiamiento a los partidos han presionado para posponer la iniciativa.
Es probable que estemos ante el inicio de la ruptura de la coalición gobernante. Después de algunos años de caminar juntos se empiezan a ver fracturas en el trinomio Morena-PVEM-PT. Las evidencias empiezan a mostrarse.
Hace dos fines de semana se llevó a cabo una consulta para la revocación de mandato del gobernador de Oaxaca, Salomón Jara. El resultado dejó ver las fracturas que hay con el PT. El actual mandatario se mantiene el cargo con una votación del 60%; sin embargo, el PT fue el principal operador a favor de la revocación del gobernador. Incluso dirigentes del PT hicieron pública su boleta para quitar al ejecutivo local. Ya desde tiempo atrás la dirigencia del partido a nivel estatal ha mostrado su inconformidad con el gobernador. El partido ha encabezado movilizaciones en su contra, lo ha acusado de corrupción, de gobernar mal e incluso de vínculos con el crimen organizado, a tal grado que lo ha llamado “narcogobernador”. De igual manera, lo han acusado de derroches en materia de turismo y salud; así como de despilfarros en actividades de promoción en turismo y conciertos públicos.
Estas acusaciones parecieran aisladas, concentradas en el ámbito estatal. Sin embargo, en el contexto de la reforma electoral, los votos de los legisladores del PT son de suma importancia para lograr la mayoría calificada a la hora de votar. En otras palabras, sin el PT no hay reforma. Es por ello que lo sucedido en Oaxaca con la revocación cobra relevancia en estos momentos. Si Morena pretende minimizar tanto al PT como al PVEM, simplemente no le alcanzan los votos.
Aunado a ello, si la propuesta viene en el sentido de reducir los representantes plurinominales y el financiamiento público, estos dos partidos serán los más afectados.
Desde ahora se está dejando ver la inconformidad de los partidos satélites que apoyan al grupo mayoritario. Tanto dirigentes del PT como el PVEM han expresado su inconformidad por la reforma, ya que la reducción de los plurinominales les afecta directamente a ellos. De entrada, dirigentes y congresistas del PVEM acordaron que sus bancadas tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado de la República no van a apoyar la reforma del gobierno por no estar de acuerdo con sus propuestas. Esto es importante pues sin los 14 senadores y los 62 diputados del PVEM Morena no alcanza mayoría calificada para sacar la iniciativa de la presidenta. Por su parte, dirigentes del PT también han expresado su inconformidad a la reducción de representantes por la vía plurinominal, por lo que sus dirigentes y legisladores también pusieron en duda los votos de los 49 diputados del PT para apoyar la reforma.
Cabe señalar que Morena tiene 252 diputados y para aprobar reformas constitucionales se requieren dos tercios que conforman la mayoría calificada, es decir 334 votos. Es por ello que Morena necesita de los 62 votos del PVEM y los 49 del PT, que sumados dan 363, eso sin contar con las ausencias que se presenten el día de la votación.
Hay que recordar que el PT y el PVEM son partidos que han sobrevivido gracias a la representación proporcional, por lo que reducir el número de plurinominales les afecta directamente pues los lleva a tener menos representantes.
Paralelo a esto, tanto el PT como el PVEM están en contra de la reducción del financiamiento porque al reducir su porcentaje de voto, también se reducirían sus ingresos. Es por ello que la chiquillada, como se le conoce a estos partidos, ven amenazada su existencia.
Un buen problema tiene Morena frente a sus aliados. Si por su lado el PVEM quiere la gubernatura de San Luis Potosí y, por el otro, el PT ha mostrado su músculo en Oaxaca y también quiere la gubernatura de Zacatecas, se deja en claro que la unidad dentro de la coalición que gobierna no está tan sólida como se hace creer. Quizá por eso el coordinador de Morena no puso a la reforma electoral en el primer lugar de las prioridades del periodo ordinario que ya está en curso.





