En un país marcado por la violencia feminicida y la desigualdad de género, la música también puede convertirse en una forma de resistencia. La cantautora tijuanense Nidia Barajas ha construido una trayectoria donde el punk, la poesía y la denuncia social se entrelazan para nombrar aquello que duele y para fortalecer la unión entre mujeres dentro y fuera de los escenarios.
Nidia Barajas Hernández —nacida en Tijuana, Baja California— es una cantautora mexicana que ha recorrido alrededor de 22 estados y distintos países con una esencia musical que mezcla el punk con letras marcadas por historias de resistencia y denuncia. A lo largo de su trayectoria ha sido una voz que desafía los estereotipos de género y reivindica la unión entre mujeres dentro de la industria musical.
Por Denisse Ureña / @denisseure_
Ciudad de México, 07 de marzo de 2026.- En el marco del 8M —conmemoración por la lucha de las mujeres—, el Multiforo Alicia se transformó en un refugio de acordes acústicos y proclamas políticas. Bajo el título “Seis Mujeres Músicas”, la noche del 06 de marzo reunió a voces que, desde el punk, el afro y el rap, convirtieron el escenario en un manifiesto contra el sistema patriarcal.
En los momentos previos a este encuentro, SomoselMedio conversó con Nidia Barajas Hernández, cantautora tijuanense nacida en 1979. Con 19 años de trayectoria y un recorrido que abarca alrededor de 22 estados del país y países como Guatemala, El Salvador y Alemania, Nidia se ha consolidado como una “artivista” cuya esencia musical alinea el punk con historias de resistencia y denuncia.
Nidia, desde espacios donde ha compartido escenario con voces femeninas de artistas como Vivir Quintana y Nina Galindo, señaló que “en la escena musical, las mujeres hemos tenido que romper muchas barreras”, por lo que, en respuesta, ha buscado reforzar la unión femenina como un acto de “resistencia que no solo está en las letras, sino en la manera de cómo obramos y nos acompañamos”.
Es así que, en una noche donde diferentes cantos sonoros se unen en un mismo grito, Nidia regresa al Multiforo Alicia en compañía de Zeiba Kuicani, Ada Castro, La Cuervo, Dani Abarza y Fania Delena, para reforzar el concepto colectivo. La artista lo expresa como un logro artístico y como un recordatorio de “estar acompañada y no estar sola”.
La música como trinchera de resistencia
La artista tijuanense, quien ha convertido sus letras en un estandarte feminista con canciones como “Libre e Incendiaria”, mantiene sus raíces inseparables de su visión artística. Desde su lugar de origen, marcado por la precariedad, la migración y la desigualdad, se definieron factores fundamentales que transformaron su relación con la música.
Historias que, desde pequeña, conformaron un entorno —desde su parecer— que no ofrecía muchas opciones más allá del alcohol y la fiesta. Frente a ese contexto, buscó en la música un espacio de visibilidad y resistencia.
El cambio llegó con un encuentro casual durante la adolescencia: una guitarra que le abrió las puertas a lo que ella describe como el “descubrir de un mundo, un mundo que me acaparó y me atrapó”.A partir de ahí se refugió en un instrumento que marcó su determinación con las cuerdas y las melodías.
Una pasión que transformó su historia en un arte que hoy transita por el blues, la psicodelia, el güiro peruano y el punk más rabioso.
La música se convirtió en su herramienta para cuestionar su realidad y crear letras con una visión revolucionaria, reflejo de su lucha por una educación artística y por romper con los estereotipos impuestos por su entorno.
Sus canciones son un acto de resistencia constante. Desde sus propias palabras:
“Yo siempre saco canciones así anti todo, o sea, nunca me ha costado mucho hacer canciones de amor, porque eso no es lo que me interesa. Lo que me interesa es reflejar la realidad y denunciar lo que nos duele”.
Asimismo, la cantautora incendiaria destaca que sus letras reflejan historias de dolor, fuerza y unión, como en “Las coyotas”, un acto de memoria y resistencia para madres que luchan por el reconocimiento de sus hijas víctimas de violencia.
Describe que, gracias a su postura independiente, no busca aprobación para sus historias melódicas; más bien espera generar un refugio y un grito de visibilidad frente a la crisis que enfrenta un país con 11 feminicidios diarios y miles de desapariciones.
“Creo que el grito de las mujeres en mi música es la sinceridad, la verdad que compartimos cuando nos miramos a los ojos y nos reconocemos en la lucha”, comentó.
Redes de mujeres en la escena musical
Para ella, la unión entre mujeres artistas es fundamental para romper barreras y construir una escena más diversa y equitativa.
La coyota reiteró la importancia de mantener “las redes de apoyo”, desde los pequeños detalles y la solidaridad, ya que estas han sido una fuente de fortalecimiento en espacios sociales y musicales mayormente apropiados por hombres. Han fungido como una herramienta que sostiene la convivencia y la revolución entre compañeras.
“Es un acto de amor, un acto de fe entre mujeres que nos reconocemos y que sabemos que no estamos solas…”
Para Nidia, la unión entre mujeres en la música y en la lucha social es una fuente de poder y esperanza. Reconoce que su carrera musical ha sido posible gracias al arropamiento de diversas compañeras —a quienes considera maestras en el arte— como Vivir Quintana o Nina Galindo.
Por ello, ha buscado abrir con fuerza espacios que brinden apoyo y reconozcan “el poder de las voces femeninas juntas”.
“La magia de la poesía y la música radica en su capacidad de reflejar la realidad, de ser un grito sonoro que une a las mujeres en la lucha y en la resistencia”, destacó.
La voz de Nidia Barajas entona himnos con fuerza revolucionaria, recordándonos que la verdadera transformación social comienza en la calle y en la unión de quienes luchan por la emancipación frente al patriarcado.
A sus 45 años, la coyota de Tijuana entiende que su resistencia más grande ha sido la honestidad de su propia voz. A través de sus letras, Nidia ha logrado transformar el dolor personal en un refugio compartido, recordando que la vulnerabilidad también puede ser una forma de lucha.
“Que nunca apaguen su voz, que sigan luchando y que sepan que no están solas… la revolución empieza con nosotras y juntas nada nos detiene”.
En tiempos donde la violencia contra las mujeres persiste, su música insiste en recordarlo: la resistencia también se canta, se comparte y se construye colectivamente.












