Cada año, payasos y artistas circenses recorren las calles de la Ciudad de México rumbo a la Basílica de Guadalupe para agradecer, pedir trabajo y protección, y reafirmar su oficio en un acto de devoción popular donde la risa también se vuelve plegaria.
Fotografías Víctor Fernando Gahbler Madera / vicgahbler
La peregrinación de payasos a la Basílica de Guadalupe es una tradición que se realiza anualmente en la Ciudad de México. Integrantes de distintos colectivos y asociaciones de artistas circenses caminan hacia el recinto religioso para participar en una jornada de agradecimiento y petición vinculada a su oficio.
Las y los participantes recorren diversas calles de la capital vestidos con sus trajes y maquillaje característicos. Durante el trayecto, realizan breves intervenciones y acompañan la caminata con rezos, música y consignas, mientras son observados por transeúntes y personas que se suman de manera momentánea.
De acuerdo con los propios asistentes, la peregrinación representa una forma de expresar su fe y de visibilizar las condiciones laborales del gremio, marcado por la informalidad y la falta de estabilidad. Para muchos, el recorrido es también una oportunidad para solicitar salud, trabajo y protección para sus familias.
La jornada concluye en la Basílica de Guadalupe, donde se lleva a cabo una misa y un momento colectivo frente al santuario. Las imágenes documentan este cruce entre devoción religiosa y cultura popular urbana, en una de las expresiones más singulares de la religiosidad en la Ciudad de México.














