Con la pega de mil 200 fichas en calles y colonias de Tlapa, el colectivo Luciérnaga visibilizó la desaparición de 33 personas en la Montaña de Guerrero, mientras 43 continúan sin ser localizadas.
Por Redacción / @Somoselmedio
Tlapa de Comonfort, Guerrero, 23 de febrero de 2026.- Con brochas, resistol y fotografías en mano, familiares de personas desaparecidas iniciaron una jornada de búsqueda en Tlapa con la pega de mil 200 fichas correspondientes a 33 personas, en una acción pública que visibiliza la crisis de desaparición que atraviesa la región de la Montaña.
El colectivo Luciérnaga informó que de las 53 personas inicialmente registradas, 10 han sido localizadas sin vida en distintos años y 43 continúan desaparecidas. “La incertidumbre que viven las familias es un peso permanente, una forma de tormento que no cesa”, señalaron durante el arranque de la jornada.
La actividad fue acompañada por el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, así como por un integrante de la Comisión Nacional de Búsqueda y funcionarios de la Fiscalía General del Estado de Guerrero. Elementos de la policía estatal, Guardia Nacional y Ejército resguardaron la caravana.
En un comunicado difundido durante la jornada, el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan advirtió que “las familias están asumiendo tareas que corresponden al Estado, ante la ineficacia y la impunidad que prevalecen en la investigación de los casos”, y subrayó que la búsqueda en vida es un derecho de las víctimas, no una concesión institucional.
La jornada comenzó pasado el mediodía en la colonia Los Zapotales, tras la espera del personal de la Fiscalía. Organizados en tres grupos, los familiares avanzaron hacia la glorieta de La Mona pegando fichas en postes de luz y teléfono, bajo un sol que desprendía el calor del asfalto.
Las primeras fichas correspondían a Rocío, vista por última vez cuando se dirigía a Caxitepec, municipio de Atlixtac; a Uriel, desaparecido en Zapotitlán Tablas; a César, en Tlapa. También a Luis Fernando, Yanderi, Albina, Eduardo, Alondra, Antonio, Agustín, Alejandro y Norma.
En la colonia Constitución, el retrato de Esmeralda, de siete años, quedó adherido a los postes. Niñas que salían de la escuela observaron las imágenes en silencio. Un hombre pidió una ficha, la miró detenidamente y continuó su camino.
En la colonia San Diego, las familias tapizaron una barda junto al panteón y colocaron boletines en la puerta del INE y en muros cercanos a centros comerciales. A las tres de la tarde, las fichas permanecían visibles; sin embargo, al atardecer, trabajadores de una tienda retiraron y destruyeron los papeles.
“Arrancar las fichas es una forma de volver a desaparecerlos”, expresó una integrante del colectivo, mientras recogía fragmentos de papel del suelo.
A las 5:54 de la tarde, el colectivo se trasladó a la comunidad de Atlamajac. Desde el módulo hasta el frente del reclusorio, colocaron las fotografías de Gabriela, Beatriz y Yulitzi —madre, hija y nieta—. El primer día concluyó en la “Y”, en la estatua de Emiliano Zapata, con una pregunta que atraviesa a las familias: ¿dónde están?
Tlachinollan reiteró que la región de la Montaña enfrenta condiciones estructurales de violencia, pobreza y ausencia institucional que agravan la situación de las desapariciones. “Sin investigación diligente y sin combate a la impunidad, la crisis continuará profundizándose”, advirtió el organismo.




