Seis años después de su asesinato, la UNAM reconoció a Verónica Soto con un título conmemorativo. Su madre recibió el documento como un acto de memoria, no de cierre: el feminicidio sigue impune.
Fotografía e información: Emmanuel Rosas / apocalipstick.nau
Ciudad de México, 29 de mayo 2026.- La Universidad Nacional Autónoma de México entregó este viernes el título conmemorativo de Verónica Soto Hernández, estudiante de la Licenciatura en Enfermería y Obstetricia que fue víctima de feminicidio el 1 de noviembre de 2019, en Naucalpan, Estado de México. El reconocimiento llega seis años y medio después de su muerte, tras una exigencia sostenida de su madre, Andrea Soto, y el acompañamiento de las colectivas Las Siemprevivas, Quejumbrosas Colectiva y Justicia para Vero Soto.
Verónica había concluido la totalidad de los créditos de su licenciatura en la entonces Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia —hoy Facultad de Enfermería y Obstetricia (FENO)— con un promedio de 9.6, siendo la tercera alumna con el promedio más alto de su generación. Al momento de su asesinato, realizaba el servicio social en el Hospital Militar de Especialidades de la Mujer y Neonatología, el único requisito que le faltaba para titularse.
Durante el acto de entrega, Andrea Soto tomó la palabra para nombrar lo que ese documento representa y lo que aún falta. “Este título significa y dignifica lo que logró mi hija en su corta vida y tal vez sea el único sueño que yo le pueda cumplir”, dijo. “No estoy contenta. Porque no es fácil estar aquí sin ella. Porque nada borra lo que hemos tenido que pasar para llegar a este día.”
La madre de Verónica describió el título no como un documento, sino como parte de la justicia que les corresponde: “Es parte de la memoria y la reparación. Por el solo hecho de ser una integrante de la comunidad universitaria y que quede como precedente en la historia de la universidad.”
El recorrido hasta ese acto estuvo marcado por promesas incumplidas y negativas institucionales. Durante el funeral de Verónica en 2019, la directora del entonces ENEO se comprometió a entregarle el título post mortem. Esa promesa no se cumplió. En 2024, Andrea Soto solicitó el título ante funcionarios universitarios, pero la institución respondió que no podía otorgarlo porque Verónica no había terminado el servicio social, a pesar de haber concluido el 100% de los créditos.
En abril de 2026, Las Siemprevivas convocaron a un acto de exigencia pública frente a la Torre de Rectoría de la UNAM, con el argumento de que la expedición del título póstumo no es un capricho, sino una forma de justicia simbólica y un acto en contra de la invisibilización de la memoria de las mujeres estudiantes. Semanas después, la universidad accedió.
El antecedente inmediato que abrió la puerta fue el caso de Berenice Giles Rivera: en marzo de 2026, la UNAM entregó el título póstumo a los padres de Berenice, estudiante de la FES Aragón y fotoperiodista que falleció durante la cobertura del Festival Axe Ceremonia en abril de 2025. La entrega en ese caso sentó un precedente que las colectivas y la familia de Verónica utilizaron como argumento para exigir el mismo trato.
En su discurso, Andrea Soto subrayó que el título no cierra el caso ni sustituye la justicia penal. “Al día de hoy, la muerte de mi hija sigue impune, así como la de tantos y tantas que nos han arrebatado”, afirmó. Y dirigió su exigencia directamente a la institución: “Que el lema de la UNAM no sean solo palabras. No es posible que las instituciones se sigan apegando a legislaciones que no están hechas para este momento. Debe haber cambios y apertura para las necesidades de la sociedad.”
La investigación sobre el feminicidio de Verónica Soto ha estado marcada por inconsistencias, omisiones y violaciones a derechos humanos, según han señalado las colectivas que acompañan el caso. El crimen ocurrió en Naucalpan, Estado de México, y la carpeta de investigación permanece abierta sin personas detenidas ni sentenciadas.
Andrea Soto cerró su intervención con una afirmación que resume años de lucha: “Que Verónica Soto Hernández sea recordada y nombrada por su vida y no por su muerte.”



















