Por Max González Reyes
El domingo 5 de octubre la presidenta Claudia Sheinbaum encabezó una gran reunión en el zócalo capitalino para celebrar el primer año de su gobierno. En ese evento la mandataria afirmó que la oposición pretende dividirlos, pero la unidad en Morena en tan fuerte que no lo lograrán porque siguen firmes y unidos en el proyecto de la Cuarta Transformación que empezó hace siete años con Andrés Manuel López Obrador.
El discurso de la mandataria sonó muy optimista. Pero la pregunta que surge es a qué oposición se refiere, porque aún hoy, a más de un año de la elección presidencial, los partidos de oposición siguen sin encontrar la brújula que pueda hacerle frente a Morena y sus aliados. Quizá la mandataria se refería a la oposición, pero a la que hay al interior de Morena porque se han visto brotes de división dentro del movimiento que llegó al poder en 2018.
El enfrentamiento más reciente se dio el miércoles primero de octubre en el Senado, cuando se presentó la discusión de la Ley de Amparo. Como se sabe, en la minuta de esta ley se aprobó un transitorio que agrega la retroactividad en su aplicación, es decir, que la reforma aplicaría también a los juicios de amparo que actualmente están en trámite, lo cual está prohibido por el artículo 14 constitucional. El dictamen fue aprobado por la Cámara de origen (el Senado). Pero la reacción vino en la mañanera del 3 de octubre cuando la presidenta Sheinbaum descalificó que se haya aprobado ese dictamen, específicamente ese transitorio.
Pero la pregunta que surge es ¿de dónde vino la propuesta de modificación de esa reforma? Algunos medios señalaron que la presión vino de parte de la consejera Jurídica de la Presidencia, Ernestina Godoy; otros, que vino del ex ministro Arturo Zaldívar, coordinador general de Política y Gobierno de la Presidencia, o incluso del mismo presidente de la Corte, Hugo Aguilar. Pero la instrucción vino directamente de Palenque, entiéndase de Andrés Manuel López Obrador, a través del Senador Adán Augusto López Hernández, quien por medio del Senador Manuel Huerta Ladrón de Guevara introdujo la modificación al texto.
La descalificación de la presidenta fue interpretada como una bofetada para el Senador López Hernández, que desde hace algunos meses está en el ojo del huracán y ya no es del agrado de la mandataria. Pero el dictamen ya estaba votado. Incluso después de cinco días después de haber sido aprobada, la minuta no había llegado a la Cámara de Diputados en un intento por corregir el error. Inclusive se manejó la posibilidad de presentar el dictamen nuevamente al pleno senatorial para modificarlo. Sin embargo, el proceso legislativo en la Cámara de origen ya se había concluido, puesto que el proyecto se votó y se mandó a la colegisladora. Después de la reprimenda de la presidenta, López Hernández pretendía corregir su error, pero ya era demasiado tarde.
Por su parte, en las declaraciones del diputado Ricardo Monreal, coordinador de Morena y presidente de la Jucopo, señaló que en esa instancia corrigieron la falla que cometió el Senado, puesto que la minuta ya estaba en su cancha. El mismo diputado trazó la ruta de la reforma: primero que se analice en la Comisión de Justicia, donde se corrija el transitorio de la retroactividad de la ley, y posteriormente se presentaría al pleno para su análisis y en su caso aprobación.
Sin embargo, en la Cámara de Diputados la minuta avanzó entre la prisa y la simulación. Para justificar que se escucharon todas las voces, se realizaron tres foros de manera exprés, donde ni siquiera estuvieron presentes los miembros de las comisiones dictaminadoras de Justicia, y de Hacienda y Crédito Público. Un mero simulacro de Parlamento Abierto.
Posteriormente, la minuta a la ley de Amparo se aprobó en comisiones el 14 de octubre sin hacer caso a las voces de los especialistas de las audiencias. No se cambió nada. Si bien es cierto, se retiró el tercero transitorio referente a la retroactividad; sin embargo, ya en el pleno, el Diputado Hugo Eric Flores presentó una reserva al artículo mencionado a fin de que las nuevas disposiciones se apliquen retroactivamente.
La reserva presentada por el Diputado Flores señala: “Al tratarse de una ley procesal, las etapas procesales concluidas que generan derechos adquiridos a las partes, se regirán por las disposiciones legales vigentes…Por lo que hace a las actuaciones procesales posteriores a la entrada en vigor del presente decreto, de conformidad con la doctrina y jurisprudencia de la SCJN, se regirán por las disposiciones de este decreto, sin que implique aplicación retroactiva ni afectación a derechos adquiridos, pues se trata de actuaciones futuras”.
Es decir, el objetivo es aplicar esta nueva norma a juicios ya iniciados. Esta es una violación a la Constitución porque sí se aplica la retroactividad, pero la propuesta del Diputado Flores la disfraza. Como se esperaba, el bloque lidereado por Morena aplicó su mayoría: la votación fue 345 votos a favor y 131 en contra.
Con esta aprobación prácticamente está desmontado el juicio de amparo. Esta es una de las primeras acciones del nuevo régimen en el que estamos viviendo. Una vez consumada la reforma al Poder Judicial, lo que siguió es esta reforma, y así van a continuar los movimientos cuyo objetivo es ir concentrando el poder y las decisiones en la figura presidencial.
Estamos en la entrada de un nuevo régimen. Todas estas reformas que están sucediendo ahora son el reflejo de tener una mayoría que, con la apariencia de democracia y pluralidad y con parlamentos abiertos para escuchar todas las voces, en realidad están desmantelando las instituciones que daban garantías a los ciudadanos y protegían sus derechos.





