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El fracaso de la reforma política y el Plan B

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Cuauhtémoc, Ciudad de México. 12 de enero 2026. La presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo en conferencia de prensa matutina en el salón de la Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan: Rommel Pacheco Marrufo, director general de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade); Mario Delgado Carrillo, secretario de Educación Pública; Mari Jose Alcalá, presidenta del Comité Olímpico Mexicano; Delegación Mexicana en los XXV Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina: Ana Luisa Aguilar; Carlos Pruneda; Donovan Carrillo; Sara Schlepper. Foto: Saúl López Escorcia/Presidencia

Por Max González Reyes

Finalmente pasó lo que se esperaba: Morena no alcanzó la votación requerida para aprobar la reforma electoral. Sus aliados, PT y PVEM, cumplieron su palabra y no apoyaron la propuesta presidencial. Valió más la supervivencia electoral que la lealtad política.

El pasado miércoles 11 de marzo se presentó ante el pleno de la Cámara de Diputados el dictamen de la iniciativa presidencial, la cual sólo logró 259 votos de los 330 que se necesitaba para ser mayoría calificada por ser reforma constitucional. Los 234 votos en contra vinieron de las fracciones de oposición y de los partidos que han venido acompañando a Morena desde 2018. De nada sirvieron los largos meses de negociaciones y todo el tiempo dedicado al análisis de la reforma para que en poco más de dos horas, con un debate previamente pactado, los coordinadores parlamentarios usaran la tribuna cameral para repetir lo que de antemano ya se sabía. En la tribuna nadie se movió de sus posturas.

Uno de los muchos análisis que se pueden hacer del fracaso de la reforma es desde el origen mismo. Designar a Pablo Gómez como presidente de la Comisión encargada para esta reforma fue un error. Su solo nombramiento causó más de una inconformidad por su conocido estilo intransigente y arrogante. Pero más allá de eso, desde su cargo no logró ni siquiera buscó los consensos necesarios dentro de la coalición gobernante. Mucho se dijo que la reforma fue redactada por un grupo muy cerrado, tan cerrado que ni siquiera representantes de los aliados PT y PVEM lograron una representación en dicha Comisión. El hecho de que no se haya aprobado es claramente un fracaso para Gómez. Es de suponer que los integrantes de dicha Comisión supusieron que sus aliados aceptarían sin protestar la reforma, pero no previeron que al hacerlo les estaban dando un balazo en el pie, pues los condenaba a la supervivencia. Gómez y la Comisión desestimaron a los partidos aliados. Y ellos fueron lo que al final hundieron la reforma. Cuando vieron la postura en contra del PT y del Verde se reunieron con sus dirigentes, pero el daño ya estaba hecho. No cambiaron su postura y a la postre eso representó su rechazo.

Otro de los puntos que hoy es difícil comprender tiene que ver con la presentación de la iniciativa. Si de antemano se sabía que no lograría los votos necesarios, ni el apoyo de los partidos de la coalición gobernante, ¿realmente era necesario presentarla? El mismo coordinador de Morena en la Cámara d Diputados señaló que no reunía los votos necesarios para aprobarla. Una vez discutida en las comisiones de Puntos Constitucionales y Reforma Política, los votos a favor sólo fueron de los diputados de Morena. La misma presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que no pasaría, aunque desde su óptica cumplió con mandarla. Es decir, de antemano sabía que no lograría la mayoría calificada.

Ahora, fiel a su estilo, Morena busca otra alternativa. Se prevé que la presidenta presentará el Plan B, el cual consiste en presentar una iniciativa que reforme las leyes secundarias en materia electoral. Para ello informó que en los próximos días presentará dicho proyecto. Así que el caso no está cerrado.

Aunque todavía no se conoce el documento del Plan B, lo más probable es que la iniciativa vaya en el sentido de reducir la representación proporcional y la reducción del financiamiento a los partidos políticos. Lo relevante de este Plan es que, al ser leyes secundarias, sólo se requiere mayoría simple, la mitad más uno, la cual con los votos de Morena en la Cámara de Diputados bastan y en el Senado, aunque les faltan cinco votos, los podrían conseguir.

Ante ese escenario, no se descarta la presentación de una acción de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) por parte del resto de las fracciones parlamentarias (PRI, PAN, MC, PT y PVEM).

Si la reforma llegara a la SCJN se echaría mano de los ministros del acordeón. Como se recordará, los nuevos ministros tienen una clara tendencia morenista. En dado caso, sería momento para mostrar la lealtad a la presidenta y regresarle el favor. Con el voto de los nueve ministros se avalaría la reforma secundaria y se salvaría lo que se acaba de rechazar en la Cámara de Diputados a fin de imponer un nuevo orden electoral que favoreciera a Morena.

De manera paralela, habrá que ver en qué términos queda la coalición que formó Morena con el PT y el PVEM. No nos sorprenda que se presenten represalias en contra de los legisladores de estos últimos por no apoyar la propuesta presidencial. Y ente ello, la pregunta que surge es ¿permanecerá la alianza o ya llegó a su fin? Eso se verá en la selección de los candidatos para la elección de 2027.

Como se puede ver, el tema no ha concluido. Aún queda mucha tela de dónde cortar. Si no se pudo el Plan A, el B ya se prepara. Esperemos a ver cómo viene la nueva propuesta y la postura que tomarán los grupos parlamentarios, sobre todo el PT y el Partido Verde.

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