Las familias de personas desaparecidas, víctimas de trata o feminicidios utilizan el arte como forma de visibilización y resistencia ante un sistema que no responde a las víctimas.

Por: Andrea Nolasco / @AndreaNol1224

Ciudad de México 2 de septiembre de 2026.- George Stencil es un artista urbano que, desde hace una década, plasma en los muros los rostros de personas desaparecidas, víctimas de trata y feminicidios. Su obra busca devolver a las familias un momento de memoria y luz frente a la ausencia de quienes les fueron arrebatados, ya sea que sigan sin ser localizados o que sus allegados solo hayan recuperado restos.

El diseñador gráfico, egresado de la FES Acatlán de la UNAM y ampliamente conocido en redes sociales, inició este camino hace diez años. El detonante fue el retrato de Diana, una menor de edad cuya historia lo marcó profundamente: tras años de incansable búsqueda por parte de su madre, las autoridades hallaron sus restos de forma fragmentada en un río y otros dos puntos distintos. Aquel doloroso caso conmovió al artista y lo llevó a reflexionar sobre la crisis que atraviesa el país, transformando su arte en un memorial callejero.

“Yo empecé a pintar y, de repente, una mamá que estaba buscando a su hija menor de edad allá en el Estado de México me dijo: ‘Oye, vi lo que estás haciendo y no sé si me puedas hacer el rostro de mi hija’. Y yo le dije que sí; ahí me empecé a involucrar con este tema de desaparecidos, de feminicidios”, contó.

A partir de esa primera experiencia, al reunirse con la madre de Diana y escuchar la dolorosa forma en la que encontró a su hija, George comenzó a plasmar de manera constante historias de desaparición, feminicidio y trata de personas. Desde hace una década, las familias llegan a él por recomendación de boca en boca y porque reconocen en su trabajo una vía digna para visibilizar sus casos y mantener viva la memoria de sus seres queridos.

Cuando el arte genera sonrisas y recuerdos

En entrevista para Somos el Medio, el muralista compartió que inició su carrera colaborando con un refugio cuyo nombre se reserva por la seguridad de las usuarias. Ahí tuvo la oportunidad de convivir con jóvenes sobrevivientes de trata y conocer de cerca sus historias, aspiraciones y metas a futuro. Fue entonces cuando comenzó a crear arte para ellas, con el objetivo de visibilizar sus testimonios y celebrar que lograron salir con vida y reintegrarse a la sociedad para construir sus propios proyectos.

Fue precisamente a través de esta labor que la madre de Diana conoció al artista y le pidió retratar a su hija, buscando una forma de honrar su memoria y mantener vigente la exigencia de justicia. A raíz de este encuentro, George comenzó a buscar activamente a otras familias para proponerles pintar a sus seres queridos. Respecto a este lazo con las familias y la carga emocional de su obra, el artista menciona: “Yo creo que todos me marcan porque cada uno tiene algo en particular. Pero sí hay algunos que sí son como más especiales. Este primer mural que hice de esta chica que se llamaba Diana. Te lo juro que me partió el corazón”.

Cuando George Stencil llama a los familiares para que puedan ver el resultado de su trabajo, menciona que la reacción es muy diferente en cada caso, pues todos procesan de diversas formas el trabajo que realiza. En sus palabras, muchos se quedan admirando el mural, a algunos otros les gana el sentimiento y el llanto, y algunos familiares se organizan para cantar frente al mural de su ser querido. Pero lo que más se repite es el agradecimiento, tanto verbal como con muestras de afecto, porque los familiares pueden ver una vez más a quien les arrebataron.

El nacimiento del arte como protesta

El graffiti, a lo largo de la historia, ha servido para visibilizar una rama del arte que viene de la calle o de las periferias. En los años sesenta y setenta, este arte era realizado principalmente por jóvenes y adolescentes que vivían en zonas marginales, como un acto de visibilización e identidad para estas generaciones, pues por años se ha considerado que el arte solo es para personas que pueden pagar miles o millones por un boleto para adquirir una pintura o una escultura.

Lo que el graffiti hizo en estos años fue cambiar la mirada que se tiene respecto al arte y a la idea de que solo se encuentra en las galerías o en las subastas. El graffiti muestra una perspectiva diferente a lo que se ve en los museos: no solo se centra en letras, sino también en rostros, en cuerpos completos y en naturaleza.

Los aerosoles y las plantillas son los recursos más utilizados por el artista para recrear los rostros de las personas. El esténcil es una técnica que se utiliza para recrear una figura, un rostro o una frase; la plantilla puede ser de cartón o de acetato, y sobre ella se aplica la pintura en aerosol para crear capas que al final se convierten en un rostro, como ocurre en el caso de George Stencil, quien plasma rostros en murales.

Angel, victima de desaparición forzada

Pero el trabajo no solo inicia en la calle, con una pared y los esténciles, sino con la reunión con los familiares, quienes lo contactan por mensaje, pues su trabajo se ha ido difundiendo entre las familias buscadoras. Tienen una reunión y él les pide que le envíen diferentes fotos en las que se vean todos los rasgos de su familiar, y él va seleccionando las imágenes como un rompecabezas para llegar al resultado.

Posteriormente, cuando ya tiene todos los detalles de la persona, procede a imprimir los planos en los acetatos y a realizar los cortes necesarios para poder utilizarlos. Cabe mencionar que las familias son quienes se encargan de conseguir los espacios para que él realice los murales, pues acuden a las delegaciones para pedir un espacio y ellos mismos hacen todo el papeleo para que George Stencil pueda entregar el mural completo.

El trabajo completo, desde la reunión hasta la entrega del mural, toma un tiempo considerable. De acuerdo con el artista en la entrevista que concedió a Somos el Medio, la preparación de la reunión con las familias, la selección de las fotos y la elaboración y corte de las plantillas de esténcil le toma aproximadamente cinco días. Para realizar el mural siempre procura trabajar en sábado o domingo, para dedicarle el día entero.

Diego, victima de desaparición forzada.

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